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Andrade Rodríguez Julio

La cuestionable superioridad intelectual, lujo de educación y valor cívico y militar de aquel, que en cambio careció siempre de la ductilidad, el don de gentes y el buen carácter acomodaticio y sagaz y el profundo conocimiento de las circunstancias aprovechables, que distinguían a su contendor y le hacían tan temible como agente revolucionario, Andrade era un universitario retardado, con toda la literatura de las aulas en la vida y en la política, casi un caballero andante con su arriera pensé, como luego veremos; uno de los representantes genuinos del liberalismo Quiteño, y chico sin mancha de existencia: sabía idiomas; había estado algún tiempo en París, y su apellido era histórico. Andrade, que abrazaba y besaba al género humano, estaba interiormente encerrado en la torre de marfil de su egoísmo. Andrade se hacía más simpático socialmente valía más, carecía de manchas en su vida, y todos le queríamos. Aquel gran muchacho, todo espiritualidad y talento, y gentil y afable con las damas, buen mozo para las chiquillas, que hablaba el francés sin otro defecto que un marcado dejo parisiense, según decían políglotas y entendidos, que trataba de política y literatura, artes y viajes con igual competencia, arrogante para los hombres, parecía saberlo todo en su educación exquisita, y así bailaba como un gerifalte, si es que tales pájaros bailaban, como cantaban romanzas y trozos de ópera en robusta voz de barítono, como jugaba al billar y al ajedrez e improvisaba discursos patrióticos en los mitins que noche solíamos celebrar los desocupados en la plaza de San Francisco.

Nació en Puntal 21 de Octubre de 1866
Prosecretario de la Sociedad Liberal de Quito 1895
Sub secretario del Ministerio de Guerra y Mariana 1895 – 1898
Ministro del Tribunal de Cuentas de Quito 1898 – 1902
Coronel 1900
Diputado por Esmeraldas 1896 – 1897
General de la Republica 19 de Octubre de 1901
Comandante General del Distrito del Azuay 1902
Ministro de Instrucción Pública 1904 – 1903 – 1912
Miembro correspondiente de la Academia Nacional de Historia de Bogotá
Enviado extraordinario y ministro Plenipotenciario del Ecuador en Colombia 1904
Caballero de la Legión de Honor 1908
Enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en Venezuela 1905
Miembro de la corte permanente de arbitraje 1907
Delegado al Congreso Boliviano en Caracas 1911
Jefe de Estado Mayor General 1912
Falleció 5 de Marzo de 1912
Presidente del Tribunal de Cuentas de Quito 1900

Fue Manuel J. Calle dijo fue el General Andrade, persona de estatura elevada y gallardo continente; miembros bien repartidos y conformados; ni grueso ni enjuto; con un término medio que hacía airosa su figura, semblante, unos veces reposado, y otros veces inquieto, cuando iba de los azares de la guerra o de los intereses del estado. Rostro correcto y expresivo cuando ponía animación en sus ojos castaños. Blanca la tez, fina y suavemente roja, aunque algo marchita por el sol de las campañas, y el relente frío del vivac. Rubicundo el cabello, y ondeado con el del Macedonio conquistador: frente amplia, sin exceso, donde las arrugas no llegaban todavía. En ángulo fácil notablemente desarrollado: cejas pobladas y de fina curvatura. Nariz eslava, boca bien dibujada, bigote del mismo color del cabello y elegantemente arreglado, pues que Marte, no es cerril, como dijo Montalvo; barba rematada en punta y ligeramente ondeada. El cuello, en perfecta correspondencia con la erguida cabeza y el busto. El conjunto de estas facciones daban a su fisonomía un aire de noble gentileza, y sus ágiles movimientos, a su cuerpo, un aspecto de atleta romano, o de discóbolo ateniense, en el flexible ejercicio de sus vigorosos músculos. Y este eximio varón, de tanta fortaleza de ánimo, de nervios tan bien templados como las guimías agarenas que dio Guadix; cuando su mente no estaba perturbada por los negocios de estado o la estrategia; dejaba asomar a sus ojos el fondo un tanto melancólico de su alma, a la vez apasionada y sentimental.

Los hombres que integraban el gabinete placista, por otra parte, estaban rodeados de prestigio y adornados de atributos cívicos. Gonzalo Córdova cerebro de la administración. Gral. Julio Andrade, ante fervoroso franquista.

El General Julio Andrade fue designado Comandante de Armas de la Plaza de Cuenca, luego de su ascenso a General decretado por el Congreso de 1901 del día 20 de Octubre. Muy gratos e inolvidables recuerdos dejó en la historia del Azuay la presencia del general Julio Andrade y de su familia, especialmente entre la sociedad Cuencana que le abrió sus puertas de la manera más cordial y sincera. A comienzos de 1903 el General Andrade retornó a Quito, como Ministro de Instrucción Pública de Plaza.