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Aráuz Enrique Pibe

 


La noche comenzaba a caer en la ciudad de Guayaquil, era el domingo 6 de Abril  de 1919. En el hogar de los Pantza Aráuz, situado a mitad de cuadra en el legendario Callejón Parra, a sólo cuarenta varas de la ribera del caudaloso Guayas, había corre-corre de verdad. “Ya mismo da a luz la señora Angelita” repetían ansiosas las vecinas. De pronto, cuando las graves campanas del reloj de la casa anunciaban las diez de la noche, se escucha un agudo llanto que a todos los presentes colmó de júbilo y gratitud. Nació un pequeño, blanco y robusto niño, a quien cinco días más tarde lo bautizarán dos veces en la iglesia parroquial y en el mismísimo río Guayas, era el de Manuel Armando Pantza Aráuz, hijo legítimo del Orense Víctor Manuel Pantza Carrillo y de la Guayaquileña Angela Rosa Aráuz Coello, joven matrimonio sumamente apreciado en tan popular barrio porteño.
Manuel Armando fue destacado alumno de la Escuela Fiscal N° 6. Su educación secundaria la recibió en el glorioso Colegio Nacional Vicente Rocafuerte, donde se graduó de bachiller en 1937. A los 12 años el joven Pantza Aráuz ya tocaba la guitarra, ese amado instrumento musical que al cantío del poeta Lojano Dr. Carlos Eduardo Jaramillo: “Hay que estrecharla al pecho como una dulce novia/y en su hombro moreno de femenina forma/poner una caricia suave como una rosa/la guitarra es una hembra de voz maravillosa”.


“LOS CAMPIRANOS”
Allá por 1933, nuestro Guayaquil se ufanaba de tener en su siempre alegre y hospitalario solar, compositores de la talla de un Nicasio Safadi, Pancho Paredes, Carlos Silva, Carlos Solís, Enrique Ibañez y Alberto Guillén Navarro. Precisamente este último, Alberto Guillén, encontró al joven Pantza Aráuz en el famosísimo barrio de Manabí y Guaranda, donde lo convenció para que integre el nuevo Trío “Los Campiranos” que en Octubre de 1934 debutó en Ecuador Radio, empresa que dirigía Juan Behr. Este grupo musical estuvo integrado por Enrique Luna Fernández como primera voz; Manuel Armando Pantza como segunda voz y Alberto Guillén como tercera voz. El día del debut, Felipe Huerta Rendón, que oficiaba de locutor y animador, bautizó a Manuel Armando-tercero y último bautizo de su vida como “El pibe Aráuz”, pues consideró que su apellido paterno Pantza no golpeaba artísticamente. Desde entonces nuestro cumpleañero de hoy, se quedó para todos con el nombre de Armando Pibe Aráuz.
El trío “Los Campiranos” triunfó en Lima en 1937. Dos años más tarde “El pibe” irá otra vez a la iglesia, pero no como todos los domingos para escuchar la santa misa, esta vez será para casarse con la única dueña de sus sueños y canciones: Piedad Noblecilla Ruiz, dama virtuosa, madre ejemplar con quien procreó cuatros hijos: Luis, Víctor, Rosa Janet y Arístides Armando. Doña Piedad retornó al Señor el 11 de Junio de 1991.
Profesor de guitarra
Armando “Pibe” Aráuz fue alumno del Conservatorio Antonio Neumane de esta ciudad, donde se graduó de profesor de guitarra y bajo. En 1953 integró su propia orquesta, la que logró el aplauso de miles de bailadores hasta su extinción en 1988. En 1978 el maestro y músico de fama mundial don Gerardo Guevara, solicitó al “Pibe” que organice la delegación del Guayas de la Sociedad de Autores y Compositores del Ecuador (SAYCE), nuestro homenajeado cumplió con diligencia y honestidad suma dicha tarea, siendo su primer personero por 10 años.
En 1953, el Pibe Aráuz recibió un especial encargado de su dilecto amigo, el poeta, periodista y diplomático Guayaquileño Dr. Abel Romeo Castillo y Castillo el autor de Romance de mi destino, de Romance Criollo de la Niña Guayaquileña se trataba entonces de unos versos en homenaje al Cholo Porteño Guayaquileño, letra que fue musicalizada por el Pibe Aráuz, en Guayaquil el día lunes 16 de Agosto de 1954, a las ocho y media de la mañana.