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Bell Robert E.

De mayor importancia que los anteriores fue el descubrimiento de Allen Graffham de Ardemore en 19561 de unas puntas de flechas y otros instrumentos líticos de factura primitiva, en unos terrenos erosionados al oriente del cerro Ilalo, en la Provincia de Pichincha, reconocidos en, primera instancia por el doctor Isidoro Kaplan. Comunicado el hecho a la Universidad de Oklahoma en 1959 por el doctor Roberto E. Bell, recibió este la comisión de investigar la localidad del hallazgo, como así lo verifico en 1960. Al año siguiente, durante los meses de Junio, Julio y Agosto, el mismo doctor Bell practico excavaciones sistemáticas, cuyos resultados dio a conocer en un informe intitulado "Archeological Investigations at the site of El Inga Ecuador". Junto con el doctor Bell trabajo el doctor William Mayer Otakes, quien escribió también sobre el material del Inga y ha regresado varias veces Para seguir investigando.
El informe contiene el relato del proceso excavatorio: análisis de las características geográficas y geológicas del suelo, levantamiento de planos, anotaciones de temperatura a diversas profundidad, forma de excavación.
El número de los objetos recogidos ascendió a 79735, que fueron clasificados por bloques estratigráficos y analizados en el laboratorio, desde las puntas de proyectiles y pequeñas piedras estriadas hasta los burriles y raspadores.
Según el doctor Bell hubo en el Inga una sucesión de ocupaciones que duro unos 5.000 años, de las cuales la más antigua puede remontarse a unos 9.000, a juzgar por el carbono 14, y la más moderna, a unos 4.000 años.
El análisis comparativo del material encontrado ha permitido al Dr. Bell formular las siguientes conclusiones: los ejemplares líticos de El Inga son muy semejantes a los conocidos como Magallanes. Procedentes de las cuevas de Fell y de Palli Aika en Patagonia meridional. Las puntas acanaladas se relacionan probablemente con las prominentes de los complejos Clovis y Folson, en el estado de Nuevo México en el occidente de los Estados Unidos---Otras puntas de El Inga II se parecen a ejemplares procedentes de Lauricocha II en el altiplano del Perú y a paliolitos del complejo de El jobo en Venezuela Artefacto del Inga III no se parecen especialmente a ningún otro conjunto de los estudiados hasta el presente.
Realiza sistemáticas excavaciones al oriente del cerro Halo, en la provincia del Pichincha, para descubrir restos humanos primitivos y entre las conclusiones a que llega en su luminoso informe, debemos recoger las siguientes: por el análisis prolijo del material encontrado, pueden señalarse tres diversos niveles que corresponden a épocas de ocupación del sitio de El Inga por los cazadores y recolectores primitivos. El material del Inga I, es muy semejante al conocido como Magallanes I, procedente de las cuevas de Fell y Palli Aika en Patagonia meridional. Las puntas acanaladas probablemente se relacionan con las provenientes de los complejos Clovis y Folson, en el Occidente de los Estados Unidos de América.
Otras puntas provenientes del Inga II, se parecen a ejemplares procedentes de Lauricocha II, en el altiplano del Perú y a paleolíticos del complejo de El Jobo en Venezuela. Y los artefactos de El Inga III, opina el Autor del informe, que no se parecen especialmente a ningún otro conjunto de los estudiantes hasta ahora.
Hubo, pues en el Inga una sucesión de ocupaciones que duro a caso unos 5.000 años.
Las más antiguas, según los datos proporcionados por el carbono 14, pueden remontarse a unos 9.000 años de antigüedad. La más moderna ocupación debió verificarse hace unos 4.000 años. Como afirma el Dr. Bell, estas conclusiones no son absolutamente seguras; será preciso que se hagan excavaciones similares a las practicadas en el Inga en otros lugares del país, para llegar a conclusiones más precisas sobre el Paleolitico ecuatoriano. Posteriormente junto con el Dr. William J. Mayer-Oakes, distinguido profesora de la universidad de Oklahoma, Estados Unidos, y con su ayudante personal el James A. realiza en los primeros meses del año 1961 nuevas exploraciones muy interesantes en terrenos de El Inga, situados en las faldas orientales de Ilalo, no lejos de Tumbaco, que han sido continuadas por Angélica Carluci de Santiana.