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Bello López Florencio

El biografiado, nativo de la ciudad de Caracas (Venezuela), arribo a la ciudad de Guayaquil en el año 1824. En la época de la emancipación política del país de la Madre España. Allí se dedicó al comercio por el periodo de dos años, pero como las operación no le rindieron mayores beneficios, resolvió trasladarse a Manabí radicándose en Montecristi en el año 1828 y de inmediato entro al comercio sombreros de paja toquilla, industria prospera, la más remuneraría en la época, con la que consiguió un buen capital y con él se dedico al fomento agrícola, fomentando la mejor hacienda de la comarca, ubicándola en el lugar que la época colonial llamo "Picoaza", después cuando emigraron los naturales a formar el actual "Picoaza Viejo" y cuando el Señor Bello López se estableció allí le cambio el nombre con el de "Manantiales", por los muchos que encontró en la región. Este sitio, formado por la conjunción de "Picoaza Viejo" y "San José" es parte de la jurisdicción territorial del cantón Montecristi pero Jipijapa, desde la época de la colonia lo ha reclamado y aun reclama como propio.
La hacienda que indico el señor Bello López la dedico, el cultivo de caña de azúcar para destilación de aguardiente y fabricación de raspadura; café, plátano, frutales y potreros, para la cría de ganado vacuno y caballar; con la cual el propietario llego a ser uno de los principales hacendados, obteniendo una apreciable fortuna entre los años 1840 y 1860 en la vida pública, el señor Bello López fue concejal y sindico del Cabildo de la Villa de Montecristi, y como personero de este, intervino el 13 marzo de 1841 en la compra del sitio "La pila de Chivive", que antes fue propiedad de la rica cofradía de la virgen de Montserrat, rematada en el año 1822 por falta de titulo y adquirida entonces por el coronel Vicente Vincendon, quien a su vez la vendió a Montecristi. Representado en la operación por el señor Mariano Cevallos, que por varias ocasiones ocupo la Gobernación de Manabí.
Por el año 1854 el concejo de Montecristi nombro celador del sitio de "Manantieles" al señor Bello López, en virtud de ser el fundador del recinto, pero declino el cargo, alegando su posición social y sus ocupaciones agrícolas.
Concretándome a la personalidad de mi biografiado, no he conseguido datos sobre los motivos que determinaron a don Florencio Bello López a ausentarse de la ciudad natural. Dejando allá a su esposa doña Juana Alchundia, perteneciente a una de las principales familias compuesta de los siguientes hijos: Débora Rosa, Ana Dolores, Juan Andrés, Florencio y Ramón. Todo esto ha fallecido, pero también larga familia, que siguen propagando el apellido Bello. De los nombrados anteriormente conocí y trate a don Juan Andrés Bello Alchundia, que caso en primeras nupcias con la distinguida dama doña Clotilde Robles, que falleció sin dejar descendencia: en segundas nupcias se matrimonio con otra dama de la sociedad de Jipijapa doña Natalia Acebo. Esta última esposa del que fue señor Adolfo Zavala, que tuvieron como descendiente a Augusto y Leonor Bello Zavala. Está casada con don Honorato Vázquez Zavala.
Viudo por dos ocasiones don Juan Andrés formo otras familias que llevan apellido de Bello Cañarte, Bello Delgado y otros.
Igualmente conocí y trate a don Ramón M. Bello Alchundia de gran representación social política en Montecristi donde se matrimonio en doña Carlota Chávez, hermana del Coronel Aureliano Chávez, imprentados con el general Eloy Alfaro. De este matrimonio nació Florida Rosa Elena , Juana, Ana Zoraida Alberto, José Horacio y Bolívar Bello Chávez. Estos tres últimos tuvieron los grados militares de teniente subteniente y Sargento lo respectivamente, egresado de la Escuela de Clase que funciono en Quito durante la primera administración presidencial del general Alfaro.
Respecto a don Carlos Antonio Bello Gallolo. Hijo legitimo de don Florencio a que me he referido antes caso con doña Teresa Larraín, de cuya unión hubo un solo hijo llamado Andrés Bello Larraín.
Ya de avanzada edad, don Florencio, bastante achacoso, por repetidas ocasiones llamo a su hijo Carlos Antonio para conocerlo y para que se pusiera frente a los trabajos agrícolas; pero este se negaba aduciendo tener a su cargo a su señora madre y a su esposa, hasta que al fallecimiento de esta, que amargo mucho su vida y mediante ruegos y suplicas de su madre y de su tío Carlos Antonio quiso regresar a Caracas pero su padre se opuso y consiguió que lo acompañara un año más; pero este lapso falleció su señora madre, a la vez que conoció a la agraciada doña Dolores Vásquez, con quien formo su nuevo hogar, obteniendo las siguientes descendencia Carolina, Ramona, Carlos Manuel, María Luisa, Elías , Carlos, Maximiliano, (repetido por haber fallecido Carlos Manuel), Pedro, Teresa Elisa, en orden de nacimiento.
De los descendientes detallados anteriormente, solo existe a la fecha de la línea legítima de los bellos de Venezuela don Carlos Maximiliano Bello Vásquez, de 86 años de edad casado con doña María Rodríguez Murillo, natural de Manta, con la siguiente descendencia: Dolores, Floria, Hermes (Dr. En odontología) Carlos (contador), Olmedo (Dr. En odontología), Maruja (contadora).
El obitorio de los principales miembros de la familia que me ocupa e: don Florencio falleció el año 1868, doña Dolores Vásquez de Bello, el año 1893, y don Carlos Bello Gallolo en 1898.
Al comienzo de esta información he tratado sobre la estirpe de don Florencio Bello López y debo hacer constar, para cerrarla, que este fue hermano legitimo del célebre diplomático político Jurisconsulto, poeta y filosofo, don Andrés Bello López nacido en Caracas el 29 de noviembre de 1781 y fallecido en Santiago de Chile el 15 de octubre de 1885.
Don Andrés fue autor del código Civil Chileno. Principio de Derecho Internacional, de un texto de Gramática Castellana y fundador de la universidad de Santiago de Chile, de la que fue Rector.