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Calvo Bartolomé

Simultáneamente con la financiera "El Porvenir Sociedad Comercial Anónima" se promovería la Previsora. En noviembre de 1874, ya se tendría suscrito un capital de 250.000 pesos, dividido en 500 acciones de 500 pesos cada una, y pagaderas a razón del 1% mensual, promovida por el doctor Bernardo Izquieta, Damián Medina y Manuel María Suarez quedan establecida el 1° de enero de 1875, dizque como banco comercial. Su primer directorio lo integraban Francisco P. Icaza, Presidente; José Vélez, Doctor Julio Castro y Juan Francisco Aguirre, Directores, Bartolomé Calvo, tesorero, José E. Franco, Gerente y doctor Alcides destruge y Damián Medina Inspectores.

Calvo fue Presidente de Colombia; mediante una revolución lo destituyeron del cargo y salió desterrado a Puerto Rico. Al volver el gobierno constitucional, vino primero a Guayaquil y fue nombrado Ministro de Colombia ante el gobierno del Ecuador. Aquí en quito le sorprendió la muerte y fue sepultado en el cementerio de El Tejar; al pasar los años, el Gobierno de Colombia pidió la extradición de los restos, llegó una urna cineraria y en ella fueron colocados. El Gobierno del Ecuador le rindió los honores del caso, su traslado al palacio de Gobierno fue con asistencia de la colonia colombiana, el Ejército le rindió los honores respectivos; las honras fúnebres fueron en la Catedral, y después los restos fueron enviados por el ferrocarril, para ser conducidos por vía marítima a Cartagena, lugar donde nació Bartolomé Calvo.

El doctor Luis Felipe Borja, hijo, escribió en "El Comercio" un elogio a tan digno representante.

En 1.867 vino a establecerse en Guayaquil don Bartolomé Calvo, prominente literato colombiano, tipógrafo, periodista y hombre público. El señor Calvo nació en abril de 1815 en Cartagena, muy niño quedo huérfano con su hermano Juan Antonio, mayor que él, se dedico a trabajar en el taller que les legó su padre, uno de los más antiguas impresores de la costa colombiana. Don Bartolomé se dio tiempo para concurrir a la universidad de Magdalena, donde hizo estudios de jurisprudencia. Dirigió en 1848 La Republica; La exacerbación de las pasiones políticas le obligo a emigrar al istmo de Panamá obtuvo una plaza de cajista y luego la redacción de la parte española en la empresa de The Panamá Star, que refundió más tarde con The Panamá Herald constituye The Star and Herald. Dejo The Star para fundar por su cuenta El Correo del Istmo, de cuya redacción se le distrajo para llevarlo a la asamblea constituyente de Panamá a la secretaria general y a la gobernación del estado, puesto el ultimo que renuncio en 1858 para ir a Bogotá como jefe del ministerio publico y en tal carácter asumir la presidencia de la confederación granadina, antes Nueva Granada, el 1 de abril de 1861 por haber expirado el cuatrienio de Don Mariano Ospina sin elegir el sucesor, a cause de hallarse el país en guerra. Cayó don Bartolomé de la presidencia el 18 de julio, fue apresado por Mosquera y vio su vida en peligro. Encerrado en las bóvedas de Cartagena logro huir a fines de 1862; se traslado a Puerto Rico en donde se coloco en calidad de cajista en la imprenta del Historiador José Julián Acosta. Le tomaron entre ojos las autoridades Españolas y resolvió ampararse al lado de su hermano mayor.

Al llegar a Guayaquil se coloco de gerente de la empresa de gas e ingresó a la empresa de los Andes o mejor fue socio de la imprenta y Encuadernación de Calvo y Ca.

A la muerte de don Juan Antonio la dirección de los Andes, periódico que desde 1867 adquirió mas brillo con la colaboración de Don Bartolomé, escritor de quien dijo Bello de los pocos neogranadinos que sabían la lengua que hablaban Pertenecía como miembro de número a la Academia Colombia. Fue presidente del comité de la estatua de Bolívar corporación que envió a Italia para la ejecución del monumento, al Dr. Jaramillo, consocio y compatriota de los calvos. A fines de diciembre de 1884 fue honrado el señor Calvo con el nombramiento de ministro plenipotenciario de su país en Quito. Los residentes colombianos y muchos ecuatorianos le obligaron a aceptar, pero la revolución que estallo en Colombia le hizo retardar el viaje a Quito, que emprendió apenas el 18 de abril de 1886 y en esta ciudad ocurrió su muerte el 2 enero de 1889. El periódico quedo en manos de don Juan Antonio Calvo Fernández, quien traspaso la empresa en arrendamiento a varios hijos del país. Asumió en entonces la dirección de los Andes el Dr. José Luis Tamayo, el 2 de octubre de 1886, a partir de numero 2346. La publicación se convirtió en trisemanal y presto mayor atención a las noticias de la localidad, ramo que imponía el avance del periodismo, al que respondían ya otros papeles de la Republica. En el año siguiente tomo el periódico don Numa Pompillo Llona, quien lo edito bisemanalmente con marcado carácter literario, repletas de versos y amena prosa las cuatro anchas columnas que se le dieron a cada página para facilitar los alejandrinos y otros metros que imponen mayor numero de las silabas. Si se prestó a menos atención que antes a la parte meramente informativa, se hizo en cambio el periódico órgano político, sereno y moderado; y defendió la candidatura presidencial de don Antonio Flores. A Llona, hijo de Guayaquil, coronado como poeta años después por empeños del diario El Grito Pueblo, a iniciativa del literato azuato Dr. Honorato Vázquez, le acompaño en la redacción de Los Andes su hijo don Gonzalo. En esa época y tal periódico empezó a hacerse conocer José Antonio Campos, el celebrado Jack The Ripper. Al año siguiente la publicación volvió a ser enterciaría con don Julián González, que ya había figurado en la dirección de otros periódicos y a quien acamparon diversos literatos y periodistas, como don Amadeo Izquieta, Hijo de Guayaquil, don José Gómez Carbo, periodista y economista, nacido Guayaquil y muerto en Quito.

El Dr. Francisco de Paula Avilés, jurisconsulto guayaquileño que después a ocupado elevado puesto público entre ello la vicepresidencia de la cámara de diputados; Don Rafael María Mata, escritor nacido en Quito; Don Manuel J. y don Ezequiel Calle escritores cuencanos, Don Rómulo Norero y Don Rosendo Avilés, estudiante de jurisprudencia y medicina, respectivamente ya fallecidos, y por ultimo don Nicolás Augusto poeta literato y periodista de largo servicio en la prensa, nacido en Guayaquil, el año de 1958. González mejoro el periódico, que desde el 13 de julio de 1891 se había convertido en diario; pero tal mejora, solo en la parte literaria en la redacción de los artículos, pero no así en la confección general de la hoja que se recargo de inserciones versos, muchas de ellas del redactor de los andes, como drama y otras producciones de Jaez, ya publicadas anteriormente que si podían ser dignas de toda encomio en un diario a trocitos, pedían su atractivo y con el de una buena porción, de las columnas de cada numero ajeno a las luchas políticas internas y solo tribuna abierta para todas las opciones honradas en sección neutral llegó el periódico con calor la defensa de determinadas personalidades, con lo cual pudo ser más grato a quienes gustaban solo de la prensa candente y consideran insípido, indigno de gentes ilustradas del periodismo electico, meramente informativo, el cual prefirieron los fundadores de Los Andes y tal carácter logro imprimirle al periódico en su amplitud don Bartolomé Calvo. El 7 de enero de 1895, a causa de la excitación política que reinaba, se suspendió Los Andes tras una labor de 33 años, en que alcanzo los cerca de 4.000 números. Debemos advertir que del 6 de octubre al 4 de diciembre anterior se publico mas grande, siete columnas por pagina, con dimensiones de 41x57 centímetros. El 5 de diciembre dio una hoja de cinco columnas y desde el 6 continuo saliendo de dos hojas.