<< Chaquitinta Indice C
 

Charnace Conde

En febrero de 1907, se suscribió con el Conde Charnace un contrato ad-referéndum, pues que el de Moore y Fox fue abandonado por estos, por razones que luego expresare, por el que se obligaba a constituir en el plazo de un año, en Francia, Inglaterra a Estados Unidos de América, una compañía Anónima que se denominaría llegar hasta las aguas navegables tributarias del Marañón o Amazonas. El Gobierno del Ecuador  daría a la compañía el demonio y posesión de treinta y cinco mil hectáreas de terrenos baldíos, en pago de cada kilometro de ferrocarril construidos desde Ambato hasta las aguas navegables tributarias del Amazonas. Dichos terrenos los elegiría la compañía en las regiones comprendidas entre los ríos Santiago, Marañón, Aguarico hacia el Putumayo en las alturas de la Cordillera Oriental. A la compañía se le concedía el dominio plenos de los terrenos, pudiendo enajenarlos en todo o en parte, pero le estaba prohibido en lo absoluto traspasar sus derechos a otras Compañías. Si el Conde de Charnace no constituía la sociedad dentro del término de un año Cuarenta Kilómetros de ferrocarril, podía el gobierno declarare sin efecto el contrato, y entraba en posesión de la parte del ferrocarril construido hasta entonces. La celebración de este contrato motivo la exaltación de los ánimos, muy susceptibles en esa época, por obra de una campaña libertaria que la prensa sostenía contra todos los actos del gobierno. Luego veremos si hubo o no razón para la protesta.

En 1908 publica el señor Abelardo Moncayo Andrade una exposición razonaba, de los antecedentes y derivaciones de un Contrato ad-referéndum suscrito en 1905 con el señor Ministro Martínez Aguirre. El conde de Charnace tampoco encontré ambiente para su negocio, porque no obstante el volumen de hectáreas de tierras baldas y el aliciente de la explotación del ferrocarril por sesenta y cinco años, las tierras no significaron casi nace en los centros Bursatiles, porque se estaban capitalizadas, y el ferrocarril nada prometía para la explotación en la soledad de las selvas sino dentro de un plazo que podría exceder al de la concesión. Si en este contrato hubiere existido un peligro para la soberanía, que en el concepto no existe en estas concesiones de tierras baldías, lo que impidió la negociación fue en primer término la poco significativo de la concesión, y luego el escaso crédito que tiene el Ecuador, situación acentuada por una política financiera, que flota a merced de una prensa alarmista en su memoria el congreso, lo siguiente:” Respecto al Ferrocarril al Curaray, obra cuya importancia y necesidad son indiscutibles, no ha podido aun darse principio”