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Chávez Gonzalez Rodrigo

Fue una de las primeras tonadas que me dicto Rodrigo de Triana (1908-1981), que el llamaba “Alma Montubia”, nombre que lo cambie para diferenciarla del amorfino de este nombre, letra de Lauro Dávila, música de Nicasio Safari, grabado en antiguo disco Víctor de Pizarra N°82289 por el “Dúo Ecuador ” (Ibañez-Safadi) en 1930.
Esta antigua canción montañera fue recogida por Rodrigo de Triana en su infancia en Catarama, donde había sido confinado su ilustre padre Dr. Modesto Chávez Franco, en castigo por haber integrado el gabinete revolucionario del Gral. Pedro J. Montero como ministro de Instrucción pública en 1912.
Supongo que Rodrigo la haría cantar en las décadas de los 20,30 y 40, cuando sus campañas de elección de la Madrina Criolla del Litoral, que organizaba con el apoyo de la Asociación Regional del Montubio y diario El Universo, en el sensiblemente desaparecido pero inolvidable American Park; pero es en noviembre de 1965, en que la gran maestra guayaquileña Zulema Blacio Galarza (1908-1980) la recogió al dictado de Rodrigo en el papel pautado, para el Cuadro Folclórico Montubio de mi dirección, interpretada a dúo por los entonces juveniles cantantes Guido Garay Arellano y Pedro Pinoargotti Lara, que se difunde y es admirada en teatros, coliseos, etc.
Según Rodrigo de Triana, esta canción es originaria de Baba, ciento por ciento folclóricas por ser de autor y compositor anónimos y haber llegado hasta nosotros por tradición oral.
Zulema Blacio al culturizarla lo hizo en la tonalidad de Do menor y compas ternario compuesto de seis por ocho. Posteriormente cuando Pedro Pinargotti y Guido Jr. Se retiraron, la trasporte a la tonalidad de Si Bemol menor, una segunda mayor mas grave, en que la grabamos definitivamente en 1972 salvándola del olvido.
  

Al producir la intromisión europea, no conquista como dicen equivocadamente los historiadores, se encontraron estas dos culturas formándose un sincretismo musical que es la base sobre la cual surgen las que vendrían a ser después las tonadas campesinas costeñas como: la casita lejana, la iguana, el galope, etc.
La casita lejana es una antigua canción montañera de autor anónimo y tanto su letra como su música la recogió el folklorista guayaquileño Rodrigo de Triana (Rodrigo Chávez González) en su infancia en Catarama, población riosense a donde había sido confinado el doctor Modesto Chávez Franco, padre de Rodrigo, por su intervención en la revolución de 1912, integrando el gabinete revolucionario del general Pedro J. Montero, como ministro de Instrucción Pública.
Supongo que Rodrigo tiene que haberla hecho cantar en las décadas de los años 1920, 1930 y 1940, cuando sus campañas de elección de la madrina criolla y criollas bonitas del litoral, que organizaba con el apoyo de la Asociación Regional del Montubio en el lamentablemente desaparecido e inolvidable parque de diversiones American Park, con motivo de las festividades del día de la raza, los 12 de octubre de esos años.
Según Rodrigo de Triana esta canción montañera es originaria de Baba, folklórica ciento por ciento, por ser de autor y compositor anónimos y haber llegado hasta nosotros por tradición oral, siendo su letra como sigue:
  Una casita a lo lejos sobre una loma encorvada una soberbia manada entre dorados reflejos amorfino de aquella durmiendo en el manso rio un dulce amor de bohío bajo una noche de estrella un corazón en pedazos su amargura va gritando una montubia cantando la ilusión de los solazos. Un libre trote dice algo en la soleada sabana y en la florida mañana se oye el ladrido de un galgo cuando el amor reverdece canta el derismo  para sanar el mal de espanto, el padrejón, el mal bajo o el ojo (ojeado).
Su aculturación se ha cumplido por etapas hasta generar el sincretismo presente en un mestizaje que por constituir importante factor de identidad nacional de Manuel de Jesús Álvarez, compositor y folklorista chonense, quien hizo sus estudios musicales en la ciudad de Panamá, siendo un verdadero maestro del piano que leía y escribía la música, y además compositor de hermosos temas como tus ojos, Celos, etc.
Esta música de la iguana la recogí por indicación de Rodrigo de Triana, del Folleto <Estudios Folklóricos sobre el montubio y su música> por Manuel de Jesús Álvarez, editado en la imprenta  La Esperanza de Chone en el año 1926, que reposa en la Biblioteca Municipal de Guayaquil y que como ironía del destino, no hay en la Biblioteca Municipal de Chone, ni siquiera sus familiares conservan un ejemplar, por lo que considero sumamente valioso el que reposa en la Biblioteca Municipal, quizás es el único ejemplar que queda de la preocupación de un patriota y un artista como Manuel de Jesús Álvarez, preocupado porque las nuevas generaciones conocieran la música típica de su provincia .
La música de la iguana está escrita en la tonalidad de Fa Mayor, en compas binario simple de dos por cuatro, partitura completa para piano, con indicaciones para el acompañamiento imitando a la tambora, y con letra, aunque incompleta para el canto; en mi estadía en la ciudad de Chone un marzo y abril de 1972, recogí el resto de la letra de la iguana, quedando definitivamente así:
<Si quieren saber señores la virtud de la iguanas pues se suben por el tronco y se bajan por las ramas estas malditas iguanas se han comido mi jabal y ahora tengo el trabajo de volverlo a resembrar si quieres comer iguanas/vámonos al platanal/que con los rayos del sol/ se salen a calentar/ si quieres comer iguana/ por que no me lo dijiste/ que en mi casa había una/ porque no te la comiste>.
El 24 de mayo de 1981 falleció en nuestra ciudad quien fuera destacado hombre de letras y luchador incansable por las reivindicaciones folclóricas costeñas, el periodista Rodrigo Chavez González conocido como Rodrigo de Triana.
 Nació en Guayaquil el 26 de enero de 1908, hijo del Cronista Vitalio Dr. Modesto Chávez Franco y de la dama doña Mercedes González de Chávez Franco.
Desde muy joven se proyecto en el periodismo habiendo sido colaborador de El Guante y El Telégrafo posteriormente pasando a El Universo.
Estudioso del arte vernacular, escribió y dirigió la primera película nacional “Soledad” de su pluma salieron obras teatrales costumbristas dedicadas a las provincias serranas y a don Rodrigo de Triana se debe el haber endosado el apellido de Corral y Chancleta a las estampas de Evaristo que montara la figura de don Ernesto Alban. El escritor guayaquileño fue autor de numerosas obras montadas por el “Chulla Quiteño”. Pero fue el campo de la creación folclórica costeña donde don Rodrigo tuvo sin igual proyección. Creo la fiesta del montubio del litoral, trayendo a Guayaquil los primeros Rodeos Montubios, inicialmente con la Federación Deportiva del Guayas y posteriormente con la Asociación de Ganaderos del Litoral. Fue el creador de la Madrina Criolla del Litoral como una reafirmación del mestizaje de la Mujer ecuatoriana en contraposición de las importadas “misses”. Por esta campaña fue miembro honorario de la Asociación de Charros Mexicanos y de la de Gauchas Argentinos.
Escribió los “Pregones de Guayaquil” con música de Olga Eljuri y fue puesta en escena. Escribió el drama histórico “Crispin Cerezo” con música del maestro Carlos Arijita que también subió a la escena porteña. Fue el creador del primer grupo folclórico montubio que lo dirigió escénicamente Guido Garay. Por todas estas actividades del renacimiento del mestizaje iberoamericano, el gobierno Español lo condecoro con la Orden Isabel La Catolica.
En una etapa de su trayectoria vivió en Machala y fundo, organizo y cristalizo la Biblioteca Municipal que hoy lleva su nombre. Acompaño al sabio francés Paul Rivet en sus trabajos arqueológicos que dieron origen al “Hombre del Jubones”. La soldadesca peruana destruyo todos estos trabajos. Frente a la tragedia de El Oro en 1941, Rodrigo de Triana se impuso la tarea de la plena reivindicación del honor nacional trajinando a lo largo y ancho del país en conferencias explicando y escribiendo sobre esta temática. Autor de la obra teatral “Éxodo”, esta se convierte en el mas legitimo testimonio del sacrificio del 41 en donde se resaltan la heroicidad del pueblo orense y la del Ejercito y Marina nacionales. Lucho incansablemente y obtuvo a través de sus escritos que fuera declarado el 25 de julio día de la Armada Nacional. Promovió el Primer Concurso de la Madrina de la Marina Nacional que fue la guayaquileña “Chanena” Jiménez Díaz Granados. También en Machala, fundó el Partido Socialista Orense del cual fue su primer secretario. De esta época nace su obra socio-política el Mestizaje y su Influencia Social en América, uno de cuyos capítulos Nacismo y Fascismo recibió gran publicidad cuando salió de la imprenta. La provincia de El Oro lo declaro Hijo Ilustre Adoptivo.
También fundó la primera Universidad Itinerante ecuatoriana “Difusión Técnica “que contribuyo con los primeros cursos rápido prácticos en la enseñanza de diferentes asignaturas.