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Cuesta Vintimilla Agustin

 

Agustín Cuesta Vintimilla 1884-1946
El mismo como expresión romántica casera, encuentra una definición bastante cabal  en dos poetas de esta escuela nuestra, unidos en fraterna y estrecha amistad: José Rafael Burbano Vásquez y Agustín Cuesta Vintimilla, dueños de una melancolía de extrema entonación, que llega como a afiligranarse, a idealizarse, cuando poblaba de silencios lamentos, corres de los ojos a la pluma, emanando secretos caseros, confidencias de tajas adentro reconditeces. Burbano y Cuesta, en el plano del intimismo, se muestran apacibles y resignados, alejados del tono estridente y de la queja jiriente y dolorosa.
Agustín Cuesta Vintimilla Cuna Vacía 1916 Cuenca, Ecuador  Imp. De Vélez Hnos. Cantos de mi Heredad, 1913-1918. Cuenca, Ecuador. Con prologo de M.A. Moreno S. Sonetos.
“El Progreso”, octubre de 1918.
El Dr. Agustín Cuesta Vintimilla, cuya producción poética habíamos conocido ya desde el colegio. Entonces pudimos aprecie mas su alma bondadosa que se traducía en a semilla elegancia de sus modales. Nuestro afecto creció más, cuando llegamos a ser sus alumnos en las clases de Pediatría: que delicadeza en la expresión, que agradables exageraciones en los ejemplos y verbigracias que ponía para ponderar algo. Fue el profesor querido de sus alumnos.
Nació en Cuenca en 1884. Escribió versos desde los 16 años. En 1918 se edito su hermoso poemario: Cantos de mi Heredad.
Se graduó el 20 de febrero de 1911. Fue profesor Universitario, legislador, director de asistencia Pública, etc. La Tísica. La traducción de su bondadoso que hacer medico se puede leer en Pobre Marta, poema que retrata la cariñosa ingenuidad del médico que no puede desgarrar el pétalo de una rosa enferma anunciándole el mal: es el “sedare et mentiré”, que aconsejo el gran Maestro, como en el caso de la niña tísica. Esta bella composición, una de las bien logradas del autor escrito en 1914, fue dedicada a Alfredo Baquerizo Moreno. Otra interpretación poética de las primeras labores en la sala Anatómicas, nos ofrece Agustín Cuesta , menos descriptiva acaso, pero con el hondo lirismo que enflora, en el estudiante de Medicina, en las primeras practicas de Disección, allá por el mes de octubre, ante los despojos de una Joven muerta: es el poema Disección. Esta composición la dedico al doctor Nicanor Merchán. El corazón del poeta dejo de latir el 6 de diciembre de 1946.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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