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Dávila Lauro

 

Don Lauro Dávila, profesor y poeta orense, fue el creador de muchas letras del repertorio de oro del cancionero ecuatoriano y en especial, de los versos del inmortal pasillo que ha llegado a convertirse en nuestro himno popular, Guayaquil de mis amores.
Le rendimos pues aquí al cumplirse hoy el primer centenario de su nacimiento el homenaje que se merece por su contribución al enaltecimiento y difusión del pasillo costeño, ya que su nombre ha pasado a ser eterno para los guayaquileños, en participar.
Datos Biográficos
Nació en Pasaje El Oro, el 18 de agosto de 1885. Sus padres fueron Benigno Dávila Romero y Herlinda Echeverría de Dávila. Lauro Augusto fue el quinto de sus ocho hijos.
Sus estudios
Curso la primaria en Pasaje, de 1891 a 1897, y fue su maestro Avelino de Jesús Cordero.
La Secundaria lo siguió en Cuenca, los dos primero años, en el instituto Pedagógico (después Normal de Varones), dirigido por los educadores Enrique Compto, estadounidense, y Modesto Santander, colombiano. En 1903, fue a Quito y se matriculó  en acreditado Normal Juan Montalvo, donde obtuvo el título de profesor Normalista, el 29 de Julio de 1905, a los 20 años de edad, cuando era Rector el gran pedagogo Manuel de Jesús Andrade. Los tres primeros graduados fueron Luis Ulpiano de la Torre, Leonardo Ruiz y Lauro Augusto Dávila Echeverría.
En el magisterio
Tres meses después de su graduación en octubre de 1905, fue designado profesor substituto en ese Normal y al año siguiente, lo nombraron Director de su escuela anexa, cargo que desempeño durante tres años.
En 1909, a los 24 años de edad, vino a Guayaquil y se reunió con sus padres y hermanos que ya residían acá. Sin pérdida de tiempo, comenzó a ejercer el magisterio en esta ciudad. En adelante, trabajo en muchos otros establecimientos educacionales.
Se caso en Guayaquil con la espiritual damita Rosa Amada Villegas Moran, quien también se dedicaba al magisterio (hoy jubilada que aun vive). Tuvieron dos hijos, el segundo pediatra del IESS, Dr. Roberto Dávila Villegas.
En 1960, don Lauro se acogió, bastante tarde, a la jubilación, a la edad de 75 años.
Su Inclinación Literaria
A Lauro Dávila desde su juventud le agrado la literatura y, dentro de ella, en especial, la poesía, Escribió poemas liricos, elegiacos, románticos, costumbristas, dedicados a los escolares, etc. Fue colaborador de periódicos y revistas con artículos sobre temas educacionales. 
De sus variados poemas, 70 han sido llevados al pentagrama de esta manera: 47 por inspirados compositores como Nicasio Safadi, Enrique Ibáñez Mora, Alberto Guillen Navarro entre otros y los 23 restantes por el mismo (letra y música).
El Pasillo Guayaquil de mis Amores
Entre los varios poemas musicalizados de don Lauro Dávila, Guayaquil de mis amores es el que más ha perdurado y perdurara, ya que fue inspirado, según supimos, por el profundo cariño que, aun cuando nació en la provincia de El Oro, siempre tuvo para esta ciudad, desde que vino a vivir acá en 1909. En Guayaquil desarrollo sus labores en el Magisterio, aquí constituyo su hogar y tuvo sus hijos, y en esta ciudad cultivo su arte, por lo que por gratitud cantó a su patria chica y a la hermosura de sus mujeres, en ese dulce poema con música del compositor Nicasio Sefadi.
Según muy bien lo dijo el talentoso comentarista Camilo Andrade Pino, en su sentida Oración Fúnebre, pronunciada ante la tumba de Safadi el día de su entierro, en octubre 30 de 1968, a nombre de AER Núcleo del Guayas: “Guayaquil de mis amores es, al mismo tiempo canción guerrera, vibrante y patriótica; canción romántica, que destila dulzura y delicias; canción ardiente, que despierta valor y eleva los espíritus; canción apasionada, que sugiere amores y delicados afectos, y canción triste y doliente que, también es cuando el espíritu anhela recogerse dentro de las soledades y silencios de una pena”.
Y agrego: “No existe en todo el mundo, otro caso igual o semejante al de nuestro Guayaquil de amores, que es a la vez, Himno, romance, balada y canción de cuna; que es poema épico y poesía lirica; que es día y noche, que es día y noche, que es viento huracanado y brisa mañanera, y que es flor y nube pradera y risco, monte y valle, cielo y tierra…”
Muerte
La llama de la fecunda existencia del maestro y poeta orense lauro Dávila, se apago definitivamente el 23 de diciembre de 1968, a los 83 años de edad, en “El Guayaquil de sus amores”. Que la ilustre memoria de este cultor de las letras siga iluminado el sendero de todos los artistas nacionales, son nuestros deseos.