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De la Cruz Hernando

 

Su primer biógrafo, el Padre Pedro Mercado atestigua: “Tuve la dicha de conocer al venerable Hermano Hernando de la Cruz y alcanzarlo vivo más de ocho años”.
Los datos de este testigo contemporáneo permiten establecer la certeza los rasgos biográficos del pintor jesuita. Nació en Panamá hacia 1592 de los Hidalgo sevillanos Don Fernando de la vega y Palma y Leonor de Rivera. Adolescente, se traslado a Lima, donde aprendió el arte de pintar con no pequeña perfección, dejando en aquella ciudad muchos lienzos de su pincel y no pocos versos de su ingenio, se patrio a la ciudad de Quito”. Joven, poeta, pintor y aficionado a la esgrima, se hizo de aquí de amigos, pero cuando más divertido se hallaba, un lance imprevisto le hizo cambiar de vida. “Estando esgrimiendo con espadas blancas con un amigo, le apunto este y le alcanzo a uno de los ojos, con que se vio a riesgo de perder, no solo la vista sino también la vida; y juzgando de milagro la tenia, quiso emplearla en servicio de Dios, sin tenerla en el siglo expuesta a que algún enemigo se la quitase con la espada”. Resuelto a dejar el mundo, acudió a la recoleta de Sandiego, en compañía de una hermana suya y después de confesarse los dos, determinaron, ella entrase en el Monasterio de Santa Clara y el en la compañía de Jesús, donde fue aceptado el 11 de abril de 1622. Así vestir el habito de hermano jesuita tomo el nombre de Hernando de la Cruz, con que es conocido en la historia. En su nuevo estado renuncio a la poesía y a la esgrima. No así a la pintura, porque “sus superiores le ocuparon en el ejercicio de pintar, a que acudió con toda prontitud y gusto. Era primoroso en este arte, cuando dibujaba el pincel en el lienzo, lo ideaba antes en la meditación y oración. A su trabajo se deben todos los lienzos que adornan la iglesia, los tránsitos y aposentos.
Enseñaba a pintar a algunos seglares…entre ellos a un indio que después fue religioso de San Francisco. Pinto dos Lienzos muy grandes que están debajo del coro de nuestra iglesia, el uno del infierno y el otro de la resurrección de los predestinados, que son como predicadores elocuentes y eficaces que han causado mucho bien y obrado muchas conversiones. “La levanto el hermano Marcos (Guerra) desde sus cimientos: la hizo de bóveda muy vistosa por su belleza. En el frontispicio puso un retablo de madera y en su nicho se coloco una devotísima imagen hecha por el diestro pincel del Hermano Hernando de la Cruz. El hermano Hernando, en su obrador, hacia  que uno de sus discípulos leyese un libro de piedad mientras pintaba. El padre Moran dice expresamente que el hermano enseño la pintura a algunos seglares, entre ellos a uno que vistió el habito de converso en San Francisco. El Hermano Hernando murió el 6 de Enero de 1646.