<< Egas Nicolás Indice E
 

Egas Cabezas Miguel

En 1861 el Diputado Dr. Miguel Egas presentó un proyecto amnistía; pero el Dr. Hermenegildo Novoa le contestó con insultos: entonces Flores, Presidente, declaró el proyecto extemporáneo. La Cámara insistió; pero Flores retardó la votación, hasta que la sesión terminó. En sesión del 23 de Enero, el Dr. Novoa insultó injustamente a las administraciones anteriores; el Diputado Mera le llamó al orden; Flores, Presidente Llamó al orden a Mera; y la Cámara llamó al orden a Flores.
Médico, hijo de Manuel Egas y de Rosa Cabezas, hija a su vez de Tiburcio Cabezas, Cacique de la Parcialidad de Otavalo. Nació en Otavalo en 1823 y falleció en Quito en 1894. Miguel Egas Cabezas, vio la luz de la vida en Otavalo en 1823. En esta bella Comarca pasó catorce años: recibió la primera educación en el hogar doméstico y vino a la capital. Los rápidos progresos que hizo en el convictorio de San Fernando Sirvieron de base para que siguiera con lucimiento las clases universitarias de Filosofía dictadas por el Dr. Manuel Angulo. Este, en certificado que extendió al fin de curso manifiesta…”Que el Señor Miguel Egas se ha granjeado no solo las consideraciones de todos sus compañeros, sino también la estimación de sus superiores y del público por su aprovechamiento raro”…Termina así: “Para la sucesivo merece las consideraciones de esta universidad, por la mucha pobreza. (CFR Anales de la Universidad). Aquí, tenemos trazada de antemano la luminosa carrera que debía recorrer el joven Egas, quien después de concluir los estudios de Filosofía, pasó a estudiar Matemáticas Superiores con el afamado Ingeniero D. Sebastián Wise; llegó a sobresalir de tal manera, que obtuvo en recompensa un diploma muy honorifico. Contaba apenas 22 años, y era un estudiante de Medicina, cuando se le confirió el nombramiento de profesor de Química en la Universidad. Se graduó de Doctor en Medicina en 1847; en 1849, ganó en competencia, la cátedra de filosofía al talentoso doctor Pablo Herrera. 
Más tarde fue nombrado Miembro honorario del Instituto de Africa; luego fue Consejero Municipal de Quito; Vicerrector de la Universidad Central; Ministro del Tribunal de Cuentas; Diputado por el Pichincha y por Ibarra; Tesorero de Hacienda y Rector de la Universidad hasta cuando fue desterrado por Veintimilla. En esta oportunidad se dirigió a Nueva Granada. En el Cauca fue profesor de Filosofía y matemáticas en el Colegio Académico de Pasto. Fundada en Quito la Academia Ecuatoriana, el Dr. Egas fue llamado a ocupar uno de sus sillones.
Sus colegas s apresuraron en nombrarle Tesorero Vitalicio de la Corporación. Su pluma defendió a la adulación ni a la vil lisonja. Su labor social se desarrolló dentro de la vocación de médico. A la cabecera del enfermo el Doctor Miguel Egas, se acercaba con profundo respeto a la dignidad humana, reconociendo un hermano en cada paciente. El terremoto del año 1868 había reducido la hermosa y fértil provincia de Imbabura a los estragos de la desolación y las ruinas; el ilustre catedrático, nombrado jefe de la Comisión Médica,  vuelva al socorro de los infelices que sobrevivieron, y en dos días trabajó tanto que cuando fue García Moreno, no pudo menos que sorprenderse al ver la infatigable actividad del Dr. Egas. Mucho bien hizo en esta ocasión, y con su prudencia, cordura y sagacidad libró a más de un infeliz de injustos atropellos capaz. Citaremos, en conclusión, algunos conceptos que, en honor de Miguel Egas, Pronunció el Dr. Manuel M. Cáceres a los pocos días de fallecido su amigo.
“Si las virtudes cívicas de nuestro egregio compatriota fueron tan eminentes, es fama que las domesticas realzaban mas y mejor la bondad de su alma. Haber servido sin descanso 50 años de su patria gozando de lucrativos destinos, y morir en la pobreza, prueba es no solo de ejemplar integridad, sino también de ejemplar integridad, sino también de la munificencia que ejercitaba bien de su numerosa familia, para la cual era honra, apoyo y sostén, murió en 1894.
Médico distinguido y patriota de convicciones, expatriado en Colombia, es “rector y catedrático de filosofía y matemáticas en el “Colegio Académico de Pasto”, y los colombianos lamentan que la caída de Veintimilla les prive de ese hombre excepcional.
En 1875 era profesor de Anatomía, en la Universidad de Jurisprudencia, pues con este título intervino en la autopsia del cadáver de García Moreno.
El Gobierno de Carrión, en 1867, fingió una conspiración, aprehendió y desterró a seis ciudadanos inermes, y luego aprehendido a los senadores Mestanza, Pedro F. Cevallos, Portilla, Sáenz y Egas. En actual ejercicio de la representación Nacional. Cada Cámara se instalo en sesión permanente, interpelo por separado al poder ejecutivo. El Vicepresidente Arteta ofreció que todo se arreglaría si privadamente iban algunos legisladores a conferencia con el Presidente, en el Gabinete presidencial. Lo hicieron así; y el senador Teodoro Gómez de la Torre, creyendo restablecidas las relaciones entre los dos poderes, salió, por un momento, del salón de sesiones. Cuál no sería la indignación de todos, cuando supieron que había sido también aprehendido. Entonces las dos Cámaras se reunieron y se establecieron en sesión permanente.
En Quito ultrajo a dos Ministros del tribunal de cuentas, ambos personas dignas los Dres. Manuel Angulo y Miguel Egas, y les obligó a renunciar sus destinos; hizo lo propio con el Juez de Letras y el agente Fiscal, a quienes se les redujo a prisión y se les amenazo con destierro: enmordazó, por fin, todas las imprentas liberales. Seis años después el 1° de marzo de 1894, falleció en Quito el Doctor Miguel Egas Cabezas, tras una trayectoria de vida con sagrada a la medicina, a la enseñanza y a las funciones públicas. La Universidad central, había ocupado siendo Rector García Moreno, al que reemplazó después como rector, mandó celebrar exequias el 10 de abril en el templo de la Merced y encomendó el elogio fúnebre al Señor González Suarez, que desempeñaba entonces la cátedra de Historia en la Facultad de Filosofía de Literatura.