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Elizalde Lamar Juan Francisco

(Coronel Juan Francisco) Nacido en Guayaquil en 1791. Murió en Lima el 16 de junio de 1861. Sus restos reposan en Guayaquil. Tenía 29 años al realizarse la trasformación política de octubre. Uno de los medallones de la columna lleva su efigie. Casó con Tomasa de Vera y Mizpireta, siendo padres del patricio don José Domingo de Elizalde y Vera.   
Juan Francisco Elizalde, en 1821 es Comandante Interino de Manabí, entonces Portoviejo Elizalde es uno de los que interviene en la conquista pacifica de los cuarteles, especialmente con los oficiales del granaderos, cuerpo en su mayoría de indígenas del Cuzco, que con excepción del primer jefe se declara a favor del movimiento de la independencia total de España; y es propiedad suya la balandra que sale de Guayaquil, llevando al mensajero que participara a Bolívar el grito revolucionario del 9 de octubre. Elizalde nace en Guayaquil el 8 de septiembre de 1791 en el hogar de los esposos de la primera nobleza de la ciudad, Juan Bautista Elizalde y Echegaray, español, capitán de Milicias, y María Josefa de Lamar y Cortázar, Guayaquileña. Con el grado de militar ayudante Mayor, y bajo las órdenes del Comandante Luis Urdaneta como primer jefe y León Febres Cordero de segundo, combate Elizalde en Huachi el 20 de noviembre de 1820, y la derrota de los Octubrinos es el resultado de esta acción, con pérdida de 500 hombres entre muertos y heridos y numerosos prisioneros en poder de los realistas, entre ellos Antonio Elizalde y Lamar, hermano más joven que Juan Francisco. Una imprudente disciplina puede convertirse en despotismo civil o militar que no entusiasma a los pueblos. Hombres como Pinilla, sin visión de la realidad, que no se dan cuenta del medio social en que actúan, constituyen grave peligro para la independencia, y para reemplazarlo se envía a Portoviejo al Teniente Coronel Juan Francisco Elizalde como Comandante Interino. Que hostilizaba y aun imponía castigos reñidos con la dignidad militar a los oficiales mas probados por su lealtad a la causa de la  independencia, entre ellos al Coronel Juan Francisco Elizalde”. El amor a la Libertad de la provincia de Guayaquil era un delito para traidores como el Coronel Dn. Nicolás López de Aparicio. El Comandante del Distrito de Portoviejo, Juan Francisco Elizalde, Guayaquileño, el 16 de diciembre de 1821, tres meses y días de la derrota de Huachi, unido al Cura y Vicario, Dr. Manuel Rivadeneira, quiteño, y al cabildo portovejense, proclama la incorporación del territorio bajo su mando a la República de Colombia con enorme jubilo de los milicianos y habitantes de la ciudad. Los Triunviros o Junta de Gobierno el 14 de enero de 1822 nombraran al General Lamar, Comandante General Militar de la provincia de Guayaquil, con el visto Bueno de Sucre, en reemplazo del Coronel Antonio Morales que abandona este cargo para incorporarse el ejercito en campaña en marcha sobre Quito. Y dio Sucre mayor testimonio de amistad cuando el coronel Juan Francisco Elizalde, que debe incorporarse también a la campaña de Quito, se lo sustituye en la Jefatura del Distrito de Portoviejo con el Comandante Matías Tirapegui, español y peruanófilo se hallaba de jefe del distrito de Portoviejo, el mismo día 13 Bolívar manda en su reemplazo al Coronel Juan Francisco Elizalde.
El Teniente Coronel Juan Francisco Elizalde, Comisionado de la Junta Superior de Gobierno para la recluta de tropas en Portoviejo en 1821.
La Revolución de Bustamante se efectuó el 26 de enero de 1827, precisamente en el mismo mes en que Bolívar se reconcilió, creyendo con esto asegurada la integridad de Colombia y su propia autoridad. A la cabeza de la insurrección se puso el teniente Coronel José Bustamante que era su jefe de ese grado Mayor. Inmediatamente entró en comunicación con el Presidente del Consejo de Gobierno, General Santa Cruz, nombrado para este puesto por el Libertador antes de su salida de Lima. Bustamante declaró, que la División colombiana no trataba de mezclarse en los asuntos del Perú, pasados los primeros momentos de sorpresa y desconfianza la recibieron como n beneficio inesperado que les hacía la providencia.

En 1827
Embarcados demora para Colombia, el Comandante Bustamante con el Batallón Rifles, dos compañías del Caracas y un escuadrón de caballería se encaminó a la ciudad de Cuenca y el Comandante para dirigiese de allí a Guayaquil. Sin lugar de dividir sus fuerzas hubiera Bustamante atacado y tomado a Guayaquil con todas sus tropas y seguidos su marcha hasta Pasto a dar la mano al Gobierno constitucional, la dictadura de Bolívar habría acabado desde entonces.
Revolución de 1827
La población de Guayaquil que detestaba a los colombianos, encontró apoyo en la guarnición. El coronel Antonio Elizalde Jefe de Estado Mayor y el Comandante Rafael Merino Jefe del Batallón Guayas, ambos guayaquileños antiguos y entusiastas partidarios del Libertador cuando este agregó la provincia a la República de Colombia, convertidos ahora en su ardientes enemigos sublevaron la Guarnición y prendieron algunos Jefes y Oficiales. El Comandante General  Valdes, el jefe Superior Pérez y el Intendente T.C. Mosquera se refugiaron en el bergantín de guerra Chimborazo, y después de algunos parlamentos convinieron en retirarse a Panamá dejando dos buques a disposición de los revolucionarios. Un escuadrón de Húsares, que también guarnecía la ciudad se sometió también por el influjo del general Barreto, que había tomado parte en la revolución.
 Enseguida se reunió al Cabildo con varios vecinos y se encargo el Gobierno de la Provincia al general La Mar, quien aceptó el cargo, olvidándose que días antes se había excusado como General extranjero de Tomar parte en los asuntos de Colombia. Grande inconsecuencia que no alcanzaron a excusar sus nobles antecedentes. Es verdad que acepto el mandó provisionalmente mientras el poder Ejecutivo Nombrase otra persona en su lugar. Hecha la revolución el comandante Juan Francisco Elizalde ocupo la ciudad.
Sin perder tiempo reunió las tropas contra revolucionarias en Cuenca, elevando con ellas sus fuerzas a 1.300 hombres, con los cuales marchó vía de Guayaquil, incorporándosele en Babahoyo el Comandante Guevara con las cuatro compañías de ese batallón desembarcado en Manabí con Juan Francisco Elizalde.
Las autoridades militares bolivianas se reunieron en Guayaquil para ponerse de acuerdo en las medidas más conducentes a la mejor defensa del territorio. No tenían realmente mucho a que deliberar y convinieron en que (el) General Flores Volviese a su comandancia general del Ecuador  a levantar las tropas que pudiese. También acordaron antes de separarse, solicitar la intervención del General Lamar que se había retirado a su hacienda de Buijo inmediata a la ciudad después de terminada la guerra de la independencia con la redición del Callao. Se buscaba la intervención de este General, porque se creía que siendo tío del comandante Elizalde que había ocupado a Manabí podría influir en traerlo a buen partido. El general Lamar se excusó de toda mediación porque como General Peruano no debía mezclarse en los asuntos de Colombia.

Martínez entretanto había cargado dos o tres veces a la caballería chiguagua de los Francos, y otras tantas caracoleó su regimiento sin atreverse a cruzar sus lanzas con el enemigo. Fue necesario que el General Flores que observaba esa indecisión, se pusiera a la cabeza del regimiento de Martínez, para hacer pelear a sus soldados. Pero ya la batalla estaba perdida para los chiguaguas. La infantería de Guayaquil yacía acuchillada en el campo sin haber perdido su formación, como doce años antes lo había hecho en la funesta jornada del segunda Guachy. La infantería del interior había perdido sin combatir y la caballería de Barriga había huido desde los primeros momentos en que se trabó la batalla. En tal situación la caballería Chiguagua tuvo que abandonar el campo. El General Flores la Persiguió sin alcanzarla y se dirigió a Ambato, tomando algunos prisioneros, entre ellos el Coronel Juan Francisco Elizalde.