<< Endara Julio Indice E
 

Endara Javier

En los primeros días de abril de 1860 fueron a denunciar que los partidarios de Robles y Urbina, en general, los enemigos del Gobierno, en la necesidad de un caudillo que les patrocinase en su caída, conspiraban en la capital a favor del Jefe Supremo del Guayas. García Moreno mandó perseguir a los que la policía había designado como conspiradores, y acto continuo fueron aprehendidos el Dr. Marcos Espinel, Ex-vicepresidente, el Dr. Miguel Riofrío, escritor liberal, los Dres. Modesto Rivadeneira y Javier Endara, Liberales notables, Dn. Manuel Reaño, español, los prebendados Pablo Guevara, Chantre, legislador en la Convención de Cuenca y varios congresos, Antonio Martínez, canónigo de la Merced, también legislador y Vicerrector de la Universidad, N. Ibáñez y el Gral. Fernando Ayarza. Antes de instruir ningún proceso, antes de adquirir ninguna prueba, el canónigo Ibáñez fue condenado a cepo de campaña y a pasar la noche con mordaza, en castigo de haber dicho que el Gobierno de García Moreno era tiránico.
“He ahí la nulidad en dos tomos”, dijo, al ver pasar a Carbo, acompañado del Dr. Javier Endara, a quien había atormentado en la barra de grillos. Entonces no considero nulidad a este tomo “Como Carbo es inaceptable por sus ideas irreligiosas y lugareñas, y sobre todo, por haber permitido que los factores de la última tentativa revolucionaria, tomasen su nombre he aceptado la candidatura del Sr. J.M. Caamaño”, dice García Moreno, en la carta aludida. Carbo vio que era imposible el triunfo de su candidatura, y se retiró.
Los Dres. Marcos Espinel y Javier Endara, unidos con el Sacerdote Zapata, los señores Ramón Cartagena, Rafael Vélez y su hijo, Juan Pío Molineros, Antonio Andrade, Rafael Vinueza y algunos otros, hombres que ya habían sufrido torturas se resolvieron, angustiados por la situación del Ecuador, a conspirar contra García Moreno, cuando Mosquera se hallaba todavía en Imbabura; pero sin previo acuerdo con este último, como era propio de hombres dignos. Al efecto, se trasladaron en secreto a la aldea de Quinche, y allí firmaron un acta en que proclamaban Jefe Supremo a Urbina. Se hallaban en esta ocupación, cuando fueron, de súbito, aprehendidos. El Dr. Espinel se presentó el mismo. El tirano mandó conducir a los presos a Quito y los entrego al Poder Judicial. Poco después, en la creencia de que solo él era adecuado para ejercer todo poder en la República, mandó someterlos a torturas, antes de ningún fallo de los jueces. Al suplicio de la barra de grillos, fueron, pues sometidos el antiguo Vicepresidente Espinel y sus compañeros y amigos. Llamó la atención pública este nuevo escándalo.
En la convención del 1877, el Diputado Dr. Javier Endara (afírmalo Dn. Pedro Moncayo. “El Ecuador,  etc. Cap. LXXIV), dijo, hablando de la campaña de Tulcán: “Las guerras que hacia Dn. Gabriel eran como la de los barones de la Edad Media, por celos y amores”. “La reforma religiosa en el Ecuador”. Esta obrita fue impresa en 1866 y reimpresa en 1877. El Dr. Borrero la cita como histórica. Fue escrita por el Dr. Javier Endara, liberal distinguido

.