<< Espejo Juan Pablo Indice E
 

Espejo Eugenio

Nació en Quito 21 de febrero de 1747
Doctor en Medicina 10 de julio de 1767
Licenciado en Derecho Civil y Canónico
Bibliotecario Publico noviembre de 1791
Secretario de la Escuela de la Concordia 1791
Secretario de la Sociedad Patriótica 1792
Falleció 26 de diciembre de 1795
Estuprador de las pongas del Cura Luis Espejo, su hermano Alberto Muñoz Vernaza se trajo de Bogotá el juicio seguido por las “Cartas Riobambeñas”. Sus herederos lo vendieron a la Casa de la Cultura del Azuay.
Para que se produzca el impacto revolucionario del 10 de agosto de 1809, fue de gran influencia el caudal de ideas modernas y valientes del Dr. Francisco Xavier Eugenio de Santa Cruz Espejo.
Fue el representante del mestizaje americano. Demostrando que nada resultaba de inferior o degenerado en la mezcla, de grupos étnicos.
El padre de Espejo fue un indígena. La madre, una mulata, es decir, producto de la unión del grupo étnico blanco con el grupo étnico negro.
El padre del Precursor Espejo, que llevaba el apellido Chuzig, lo cambió por el que ahora conocemos. Esa clase de cambios era común en la época.
Eugenio Espejo sembró ideas de libertad en los proyectos de la Escuela de la Concordia. También cuando soñaba con la Sociedad Patriótica Amigos del país. Cuando daba a conocer sus libros donde trataba de político, ciencia y arte. Fue médico y abogado de nuestra patria: Primicias de la Cultura de Quito, que creó y dirigió, en 1792.
Falleció víctima de la represión de los españoles antes de que llegara el 10 de agosto de 1809, pero sus ideas fructificaron en los patriotas. Espejo nació en 1747, en Quito. Murió en 1795 en la misma ciudad.
El doctor Eugenio Santa Cruz y Espejo, fue enterrado en el cementerio de El Tejar el 28 de diciembre de 1795, y veinte años antes de la batalla de Pichincha, sus restos fueron pasados a la cripta de San José de El Tejar, pero por una mala voluntad de las monjas Lauritas, los restos del doctor Eugenio Espejo, fueron regalados a los estudiantes y mandados a botar en carretillas, todo esto por arreglar la Capilla de San José el gusto y parecer de las monjas Lauritas.
De Cajamarca, Perú, era oriundo su padre, Luis Chuzhig, indigna puro, sumiso y melancólico, como todos lo de su raza, vencida y maltratada por la férula del León ibero. Catalina Aldaz se llamó su progenitora. Mulata quiteña de condición humilde. El abuelo paterno había desempeñado el oficio de picapedrero en la construcción de la Catedral Cajamarquina. La abuela materna había sido una esclava liberta del presbítero Aldaz. Presbítero que cedió su apellido a su esclava y esta, a su vez, a sus vástagos. Abandona la tierras de Cajamarca se viene a Quito Lucho Chuzhig con el médico José del Rosario, sirviendo a Dicho Fray en calidad de paje. En Quito conoce a Doña María Ccatalina Aldaz y Larraincar. De la unión de ambos seres vienen sus hijos. Uno de ellos, Francisco. Se ha llegado a afirmar únicamente que nació en una fecha ignorada de 1747. Que fue bautizado con toda seguridad el 21 de diciembre del mismo año, ya que consta en el libro de Bautismos de la parroquia del Sagrario de la capital Ecuatoriana.
 1875 El Cabildo designó un sujeto por la calle, en calidad de vigilante de los enfermos y en octubre del mismo 85 comisionó al Dr. Espejo para que estudie: “La utilidad, importancia y conveniencias que propone D. Francisco Gil, Cirujano del Real Monasterio de San Lorenzo y de su Sitio, e Individuo de la Real Academia Médica de Madrid, acerca de un método seguro para preservar a los pueblos de mía Médica de Madrid, acerca de un método seguro para preservar a los pueblos de Viruelas”. Tres semanas fueron suficientes para que presentara la columna básica de su valor científico, con el título de Reflexiones.
A los pocos días que presentara el trabajo al Cabildo, influye el autor para que lo dedicara a Joseph de Gálvez, Marques de la Sonora, del Consejo de Estado y Secretario del Despacho Universal de Indias. Espejo que lo respetaba a Montufar también resuelve hacerlo con expresiones modestas y admirativas. El 18 de Noviembre del 85 se dirige Juan Pío a su primo Melchor de Montoya, de alta influencia en la Corte de Madrid, presentándolo al inteligente escritor y científico como “su íntimo amigo” y distinguido talento”. Adjunta el original para que lo entregara al Marques de la Sonora. Ya lo declara en 1792 el insatisfecho escritor: “Este joven refiriéndose a Montufar mas ilustres por sus virtudes patrióticas que por el esplandor de su cuna, me honró desde su niñez con su amistad”. “Bajo tales auspicios, pues, Santa Cruz y Espejo inició su trabajo de propagandista de ideas políticas, de conspirador y de trasformador social”. Luego en las Veladas de Santa Fe, Obsesionados planifican la idealizada Escuela de la Concordia quedo planificada, con la única raíz y médula de sus dos socios fundadores: Selva Alegre y Espejo. Solo tres años después nacerá la Sociedad Patriótica de Amigos del País, ungida y bautizada por los precursores quiteños. Estos deseaban armonía, destrucción de egoísmos entre los quiteños para concordar en afán re indicativo de la patria. El 30 de Noviembre de 1791 se inaugura la Sociedad Patriótica Amigos del País, designándoles Presidente, Director y Secretario a Muñoz y Guzmán, al obispo Pérez y Calama y Espejo, respectivamente Asismo, autorizado por la Real Audiencia para procurar el progreso intelectual de la población, sugirió la fundación de la primera biblioteca pública, con los libros de los jesuitas desterrados, y trabajó mucho para que se le nombrara bibliotecario a su amigo Espejo. En Noviembre del mismo año Auspició y estimuló la publicación de “Primicias de la Cultura de Quito”, cuyo último número apareció el 29 de marzo de 1792, cuando todavía desempeñaba la comisaría de Policía, como decir el Ministerio de Gobierno actual. Periódico y propósitos velados de la Sociedad. Amigos del país acobardaron ya a ciertos criollos y asustaron a muchos chapetones. El Obispo Calama Informó a España, renunció su mitra y criticó la labor de Selva Alegre y Espejo. Carlos III no tuvo por menos que desaprobar la conducta del Presidente Muñoz de Guzmán, ordenando el 11 de Noviembre de 1793 se suspenda el “ejercicio” de la Sociedad hasta “Su real determinación”. No sorprendió, pues, a los chapetones gobernantes que el 21 de Octubre de 1794 volara la noticia por la ciudad de las banderitas de tafetán rojo que milagrosamente aparecieran sobre las cruces de piedra, con la quemante inscripción: Salva Cruce. Liberesto Felicitem e Gloriam Concepto Pobre maestro Marcelino Pérez, acusando de revolucionario ¡Cuánto tuvo que sufrir Muñoz de Guzmán rompió lanzas con su favorito Juan Pío Montufar, para fácilmente conducir a la cárcel a su confidente Espejo. 
Del matrimonio de Luis Chugschi y Catalina Aldas nace en Quito y se bautiza en la Iglesia el Sagrario, el día 21 de febrero de 1747. Se crió en el mismo hospital que servía su padre. Desde niño se Familiarizó con la vida hospitalaria y poco a poco fue aprendiendo el arte de atender inteligencia del joven y se empeño en enseñarle todo lo que sabía en Medicina, Farmacia, Botánica, y ciencias Naturales. Tenía afición por la lectura y no desperdiciaba nada de lo que caía en sus manos, cuando era manuscrito o papel  impreso. Ya para los quince años ingresó para hacer los estudios de Bachillerato en el Colegio de los Jesuitas cuya enseñanza y trato le impresionan y le indignan. Terminado el Bachillerato, se vio con un pesado bagaje de conocimiento. Comenzó la formación del nombre erudito, del saber falto de guía de método y sistema. A los 18 años comienza sus estudios para Médico en la Facultad de la Universidad de santo Tomás de Aquino. Cursa PRIMA y VISPERAS, con profesores seglares. Se graduó de doctor en medicina el 22 de julio de 1767, y firmado el Rector Fray Nicolás García. Tenía veinte años cuando obtuvo el Título de Médico, fue además Licenciado en Derecho Civil y en Derecho Canónico. Para conseguir el cargo de Bibliotecario Público, presentó interesantes papeles relacionados con los estudios que siguió y los profesores que le enseñaron. El 14 de Agosto de 1772 para cumplir con las leyes vigentes solicita al cabildo de Quito permiso para ejercer la profesión de médico, acompañando certificados de los betlemitas Fray Teodoro de San Francisco y Fray Santiago de las Aminas, que acreditaban los conocimientos prácticos del peticionario.
Los libros de la primera biblioteca pública que se habría en la Presidencia, no dudo en componer una documentación que hacía venir directamente de españoles, con su bien sonoro nombre: Don Francisco Xavier Eugenio de Santa Cruz y Espejo.
Las autoridades no estaban para semejante engaño, pero con un sentido de respeto al hombre de saber y de leer que les enaltece, aceptan los documentos y juramentan al bibliotecario, que abre al público la biblioteca, pero nunca llegan a pagarle el sueldo. Su primera y mas lograda producción fue El Nuevo Luciano de Quito, publicada en 1779, en manuscrito, en el que critica y Zatiriza la enseñanza, las costumbres civiles, la de frailes y clérigos. En 1780 aparecen el Marco Pocio Caton y la Ciencia Blancadina” siete diálogos publicados, en los que se burla y contradice a Fray Juan Araúz y Mesías. Luego en 1785 presentó el informe llamado “Reflexiones Sobre las Viruelas” y el 5 de enero de 1792 salió de la imprenta el primer periódico de nuestra historia “Primicias de la Cultura de Quito”, del cual fue fundador, director y su único colaborador. Escribió libelos contra el Presidente Don José García de León y Pizarro, por lo que este decidió hacerle salir del país con el nombramiento de médico de la expedición de requena al Marañón. Sale, cumpliendo con el orden del Presidente pero se queda en Riobamba; no acepta el cargo alcanza a ver que unos curas del lugar sufren la despiadada extorsión de ciertos gamonales y escribe las “Cartas Riobambenses”. En 1787 aparece la sátira en verso denominada “La Golilla”, hecha las averiguaciones negó haberla escrito pero se la encontró entre sus papeles; indignado por la publicación, el Presidente Villalengua y Marfil le ordenan abandonar por dos años el territorio de su Presidencia y Espejo tuvo que salir a cumplir con su destierro en Santa Fé. Fue un reformador, el primero de nuestra historia; un libelista hiriente y mordaz; un médico humanista que ha dejado ejemplo para la formación de los profesionales ilustrados, que tanta falta nos hacen.
En 1787 y 1789 estaba en la gran aventura de su vida; preparando la Independencia de su patria. En Santa Fé habla con Nariño y redacta el Discurso a los socios de la Escuela de la Concordia. Vuelve a Quito a principios de 1790; es encarcelado en los primeros meses de 1795, por una delegación relacionada con la vida amatoria de su hermano el Clérigo Juan Pablo Espejo; se lo tiene casi un año incomunicado, sin libros, sin tener como escribir; se pone grave de cámaras de Sangre. Amigos y familiares solicitan sacarle a su casa, las autoridades consiente, para que el patriota quiteño no fallezca en el calabazo del edificio que luego será el cuartel del Real de Lima. Muere en el mismo año, a los 48 años de edad, dictando un testamento impresionante, en el que no reconoce sino deudas; su único legado fue el de sus sueldos, nunca pagados, como primer bibliotecario público. Fue sepultado en el cementerio de el Teja y sus restos se han perdido los escritos médicos de él se reducen a las Reflexiones sobre la virtud, importancia y conveniencia que propone Don Francisco Gil, Cirujano del Real Monasterio de San Lorenzo y su sitio , e individuo de la Real Academia Medica de Madrid de un método seguro para preservar a los pueblos de las viruelas? (Quito 1797).
El cabildo Civil de Quito, en 1785 reunió a los nueve médicos titulados que trabajaban en la ciudad, para darles a conocer una publicación enviada por el gobierno Español a todas sus Colonias de América. La publicación se titulaba Método Seguro para preservar a los pueblos de las Viruelas. Presento su informe con el titulo que ya señalamos conocido el escrito el Dr. Espejo, se desata la tormenta, se quejan los médicos, por haberlos dicho que se limitan a personajes e instituciones respetables. Espejo no cede: la verdad ante todo dice, no le importa los resentimientos. El cabildo rechaza el informe, pero el Dr. Se toma el trabajo de sacar varias copias manuscritas, obra monótona y fatigante y el tan discutido informe circula en Lima, Roma, Madrid y la Audiencia. Hasta fines del siglo pasado, las obras se conservaron en manuscrito, excepto las reflexiones. Fue el médico más destacado de su época en la Audiencia de Quito, fue observador, el primero entre nosotros que abordó temas de medicinas sociales, con sus hasta hoy exactas apreciaciones. Las Reflexiones son el escrito médico ecuatoriano más importante durante el coloniaje. Fueron apreciadas en Madrid por el Dr. Gil, quien las hizo imprimir como Apéndice de la Segunda edición de su método seguro de Preservar a Los pueblos de la Viruelas, alcanzando asi el ilustrado médico Quiteño a ser conocido en España. Espejo (1747-1795), espíritu inquieto y talentoso, extendió su saber a cuanto era posible en su siglo y en nombre de una ilustración a la que abría comino en el recolectado Quito de su tiempo, crítico su gusto y educación, sus costumbres, su economía y organización social, su salubridad y condiciones de vida en obras como “El Nuevo Luciano”, “Reflexiones acerca de las Viruelas”, “Defensa de los Curas de Riobamba”, su famosísimo “Discurso de la Escuela de la Concordia-2 y artículos de “Primicias de la Cultura de Quito” primer periódico de la Audiencia, roturaron caminos para las aspiraciones progresistas de la hora. Sin embargo, aun mas que por escritos, Espejo pesó en la transformación que se sentía cada vez más próxima, a través de discípulos y de Literatura Clandestina, al estilo del “Retrato del Golilla” Cuya paternidad, como era natural, negó siempre.