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Espino de Cáceres Alonso

En 1624 fue nombrado para componer la Audiencia de Quito.
Espinoza Javier
El Dr. Javier Espinoza más tarde Presidente de la República, estaba de secretario del Gral. Pedro Fermín Cevallos quiso tener la gloria de firmarlo; y pidió nombraran sustituto de Espinoza más tarde defendió a los jesuitas en sus obras.
Arteta dispuso enseguida la elección del Presidente, que fue pronto, pacífico y libre; y recayó en el Dr. Javier Espinoza, con cuya posesión el 20 de enero de 1868, termino el ejercicio de ese cargo el Dr. Arteta. Pero, el que en realidad dio el peso de la balanza en esta nueva elección fue el mismo García Moreno pues creía que Espinoza “es el mejor de los Presidentes”. Queda muy satisfecho que su elección, como le escribe a un amigo: “El Candidato que he presentado, el católico y virtuoso Javier Espinoza, ha sido aceptado con entusiasmo, aun por cierto número de rojos”. El candidato en realidad que tiene 52 años es un hombre de bien. Ocupa el cargo de Fiscal de la corte Suprema. Como Carrión, ha servido durante la administración de Urbina; pero renunció valerosamente a su cargo de ministro por no autorizar con su firma la expulsión de los jesuitas. No hay otro candidato que el. Triunfa, naturalmente en las elecciones, y jura en la catedral el 20 de enero de 1869. Y nombra Ministro del Interior a su primo hermano Camilo Ponce. Convocadas las elecciones por parte del Vicepresidente Arteta en ejercicio de la Presidencia, sale ungido el candidato de las preferencias de García Moreno. El quiteño abogado Dr. Javier Espinoza que a la sazón tenía 52 años, hombre austero y de mucho prestigio. Aquel y muchos creen que “será el mejor de los presidentes”.
Esta vez el elegido debía, según la constitución, desempeñar su mandato por solo el tiempo que faltaba al Sr. Carrión, esto es por menos de dos años. Tomó posesión del mando el 20 de diciembre de 1867. No pertenece al partido que se está formando, o se ha formado ya, en torno a García  Moreno y que no tardará en denominarse “Conservador”. Como Carrión, ha servido durante la administración de Urbina; pero renunció valerosamente a su cargo de Ministro por no autorizar con su firma la expulsión de los jesuitas Dr. Espinoza pertenecía a la distinguida familia de ese nombre que contaba entre sus miembros al Dr. José Modesto y Nicolás. Era abogado Ministro de la Corte Suprema de Guayaquil y de la Suprema; cuando joven desempeño la Secretaria de la legación del Ecuador  en Lima. “Hombre justo, inteligente y escrupuloso observante de la ley.
Un hombre de pelo en pecho, el Dr. Javier Espinoza, Ministro Interino de lo Interior, prefirió renunciar el cargo antes que cumplir las injusta Ley. Entonces Urbina lo reemplazó con Pedro Fermín Cevallos, Secretario por entonces de la Asamblea e ilustre historiador. El ex presidente Espinoza, sin embargo, no le ve así y se desencanta de su elegido cuya “política misteriosa, se está pareciendo mucho a la finada administración de Don Jerónimo”. Había pues que elaborar los planes de oposición. Mas una catástrofe nacional, ahuyenta los resentimientos y disgustos domésticos: el terremoto de Imbabura: 16 de agosto de 1868.
Entre tanto, Espinoza ladeado del poder desde enero de 1869, dio pruebas de una gran ecuanimidad por una trasformación incruenta que salvaba los intereses de la Nación y de la Religión. El siguiente año entrego su alma a Dios, rodeado de la simpatía general. “Javier Espinoza fue el noveno Presidente Constitucional del Ecuador. Se lo ha calificado como el Cantón Ecuatoriano, y falta mucho para enaltecer su memoria. El olvido, a su alrededor, y apenas se han pronunciado palabras denigratorias de su personalidad, aun por aquellos obligados a respetarlas.
Los historiadores están conformes en que el Presidente fue el más ilustrado de su tiempo, integro y probó magistrado. Quienes compartieron con él la vida familiar, lo distinguen como cristiano cabal, bondadoso y abnegado hermano. No se conciliaron con él ni las arbitrariedades ni las sorpresas que aparejan los desafíos a la democracia, y por ello se lo derrocó. “La revolución contra Espinoza fue injusta” es frase del sabio historiador González Suarez y creemos que esta ahora nadie ha demostrado lo contrario”.
Doctor Javier Espinoza Presidente constitucional (periodo 4 años Constitución de 1861) 20 de enero de 1868 enero 19 de 1869.
El señor García Moreno que no reparaba en los medios para triunfar y de acuerdo con el infiel Ministro Ponce, corto de una vez el nudo gordiano dando el grito revolucionario en los cuarteles en enero de 1869, echando abajo las instituciones y el Gobierno Constitucional y marchando inmediatamente a Guayaquil, en donde hizo lo mismo en aquella plaza. Tal escándalo se repitió en toda la Republica y quedo de hecho la dictadura establecida. El Virtuoso Presidente Espinoza aterrado con revolución tan inmoral y sobre todo con la infidelidad de su Ministro, adquirió una enfermedad violenta al corazón y murió inmediatamente.
En febrero de 1868 se reunió extraordinariamente el Congreso y prestó la promesa constitucional el Dr. Espinoza bajo los mejores auspicios, pero en la formación de su gabinete tuvo que condescender nombrando Ministro del  Interior a su Inmediato pariente el Dr. Camilo Ponce, nada favorecido por la opinión Nacional: Ligereza que en último resultado trajo mortales consecuencia.
 Luego que el Sr. Carrión en 1867 elevó su renuncia, quedó encargado del poder Ejecutivo el Sr. José Arteta, Vicepresidente, quien convoco al pueblo a elecciones Continuaba García Moreno de único elector, y él designó como candidato al Dr. Javier Espinosa. Agradeció esta designación el Partido Liberal, pues aún le era imposible elegir Presidente por sí solo, y Espinosa era hombre conocido por sus prendas. “Hombre adecuado para las circunstancias, admitido por todos los partidos, Espinosa servirá de lazo de unión y concordia”, dio Montalvo.
El Presidente era de aquellos hombres excelentes, apacibles, que aspiran a la nombradía de observadores de la Ley, no de Libertadores, ni propagadores de nueva doctrinas, “Era un ser bueno y abnegado”, dice Moncayo. “Conciencia pura y recta, carácter justo y benévolo, pero débil y falto de firmeza y energía. Comprometió al Dr. Camilo Ponce, Primo hermano y Ministro de Espinosa, y también a un hermano de este, el escritor D. José Modesto de Espinoza, tan desleal con su hermano como lo había sido con su amigo Montalvo.