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Fabre Julián


Julián Fabre, de nacionalidad francesa, que llegó a identificar con nosotros la emoción por la defensa de la integridad nacional ecuatoriana, y sufrió por la realización del Ferrocarril Trasamazónico, como llamó en sus contratos al ferrocarril de Puerto Bolívar por Loja al Marañón, el sacrificio de su fortuna y de su vida. La concesión a la compañía Franco Holandesa constituida por el ciudadano francés Mr. Julián Fabre. Es don Emilio Estrada el Primer Presidente Ecuatoriano (porque también hemos tenido presidente extranjero) que incorporo al programa de gobierno el ideal mantenido en el campo ideológico, de aproximar la provincia de Loja a la vida nacional, por medio de la construcción de un ferrocarril. Los contratos referéndum celebrados el 8 de Noviembre y el 6 de Diciembre de 1911, con M, Julián Fabre, enuncian la nueva fórmula ferroviaria del Sur, escogida por el empresario que acaba de visitar la hoya amazónica, y que, de manera concisa y exacta, denomino: “El Transamazónico, o sea la red ferroviaria que comunicaría el Pacifico con el Amazonas. Este contrato del transamazónico tenía un antecedente: el contrato de colonización de la Región oriental celebrado el 5 de abril de 1910 por el general Eloy Alfaro, con el antedicho del Congreso, a dar cumplimiento a su compromiso. En efecto, la compañía, cuyo jefe el capitán Van der Est, traia a bordo del vapor “Manco-Cápac” que conducía a su gente, una lancha de motor, la “Henriette” para surcar el Morona, con los colonos europeos recién llegados.
Mientras la expedición avanzaba desde Europa con rumbo a nuestro Oriente, por la via del Amazonas, el señor Febre, equipó una expedición y marchó personalmente con los colonos ecuatorianos a Macas; y formo tres centros agrícolas, uno en el Miasal, otro en la cabecera del Morona, y el ultimo en la mitad del curso de este río, región en donde no existía ni un solo peruano: no era posible exigir mayor seriedad y abnegación en un contratista. Pero como el mencionado año de 1910 fue también el de la exaltación patriótica por cuestión del fallo arbital fracasado, esta coincidencia, impidió, como era de esperarlo, que se permitiera el paso de la expedición de Fabre por Iquitos con rumbo a Morona. El señor Fabre bajo por el Morona a esperar la “Henriette”, con los colonos europeos, que fueron ultrajados por las autoridades, pero el resultado fue que el perfecto don Francisco Paz Roldán, redujo a prisión a Fabre y Van der Est, se apropió de la lancha “Henriette”, y después reembarcó a los expedicionarios y sus jefes con rumbo a Europa. Y no solo se contentaron con esto los peruanos sino que enviaron comisiones expresas a apoderarse del material y destruir los asientos coloniales expresas apoderarse del material y destruir los asientos coloniales de la compañía francesa Holandesa en el Miasal y Morona y asesinaron a dos ecuatorianos de Apellido Vargas y García, que hicieron resistencia al despojo. Los diarios del Ecuador  llenaron sus páginas muchos días con motivo de estos acontecimientos; M. Fabrefue inscrito en el numero de las victimas de nuestra reivindicación nacional, y todo ha pasado al olvido a tal punto, que este acuerdo parecerá fantástico a muchos; pues no ha faltado posteriormente hasta el insulto para M. Fabre, llamándole farsante. La expedición del capitán Van der Est, costó a la compañía Franco Holandesa trescientos cincuenta mil sucres, y los trabajos de la colonización en el Morona ascendieron a ciento cincuenta mil francos, cantidades que no podrían tirarse al arroyo para representar una farsa, sino que se gastaban con el propósito de emprender trabajos de transcendencia.
Tan persuadidos estuvieron los Presidentes Alfaro y Estrada, de la Honorabilidad y solvencia de los grupos representados por M. Fabre y de la competencia y seriedad de este, que los dos Presidente referidos, solicitaron el regreso de M. Fabre, para que continuase sus gestiones colonizadoras, pronto a facilitarle el paso de la cordillera por medio de una vía Férrea de penetración; y como según el contrato sobre colonización se le había concedido un derecho de preferencia para el estudio, trazo y ejecución de este ferrocarril al Oriente, para las defensas de las colonias, se formularon los primeros proyectos de contratos para el transamazónico en 1911. Se imposibilito la ocupación del Morona para la colonización inmediata, pero el General Alfaro, insistió en que se acometiera la empresa por otra ruta y caligrafió a M. Fabre para que continuara en su empeño y regresase al Ecuador. El señor Presidente don Emilio Estrada, quien suscribió con el Director de la Franco Holandesa los contratos ad-referéndums de noviembre y diciembre de 1911, destinados a dar cumplimiento, ya un año después, a la cláusula 15 del Decreto Legislativo de 1910. Se solicitó al señor Fabre para que contratara también los ramales a Loja, y (por Azogues) a Alausí o Huigra.
 Por el segundo contrato, mediante la intervención directa y eficaz del Presidente estrada, se reformó el anterior, en el sentido que no sea un ramal del Jubones el que avance a Loja, sino un Ferrocarril directo. Desahuciada la ruta del Jubones, el señor Dr. Cueva y Pio Jaramillo, residentes en esta Capital, presentamos un Memorándum el 2 de abril de 1913 el señor Presidente de la República, General Don Leónidas Plaza, en el que planteábamos ya sobre una situación definida y sólida, la realización de los estudios para llevar a cabo el Ferrocarril Transamazónico por Zaruma y Loja.
El gobierno procedió a provocar la licitación el 12 de diciembre de 1912 y el 17 de mayo de 1914, se firmaba con el señor Julián Fabre, representante del sindicato expresamente constituido para ejecutar el programa de la Franco – Holandesa, previa la justificación de honorabilidad del contratista y la solvencia de los grupos financieros que lo integraban, la escritura para practicar los trabajos de estudio de una vía férrea entre Puerto Bolívar y un punto navegable del Río Zamora, que ponga en comunicación la poblaciones intermedias de Zaruma y Loja”, tal como lo ordenaba la ley.
La propaganda que se hizo en Loja y El Oro, en contra de la honorabilidad del Sindicato Francés y de su representante Señor Fabre, con propósitos que luego se evidenciarían. La campaña se inicio en Cuenca, sirviendo de órgano un periódico que conocen con el nombre de “El Progreso y utilizando en la Dirección de este, a un señor Vélez, oriundo de uno de los importantes cantones de la frontera de Loja con el Perú. El ataque fue feroz, personalista y entusiasta.