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Febres Cordero León

Nació en Maracaibo Venezuela, en 1797 intervino destacadamente en la lucha por la Independencia Ecuatoriana. Fue uno de los participantes más destacados en la gloriosa Independencia de Guayaquil, el 9 de octubre de 1820. Salió junto con Sucre para participar en la batalla del Pichincha. Tomó parte en la batalla de Tarqui, en la cual por voluntad de Sucre y Flores ocupó el cargo de Jefe de Estado Mayor del General de todo su ejército Luego de la Victoria, fue comisionado para recibir junta con el Gral. Sandes la plaza de Guayaquil, según el tratado de Girón. Murió en 1875.
El Gral. Cordero, Venezolano, fue nombrado jefe del Estado Mayor general
San Martín no manda el Numancia, por el temor de que ayude a Sucre en la incorporación de Guayaquil a Colombia; pero dispone del envió de un cuerpo organizado en Trujillo (Perú), cuyo primer jefe es el general J. Álvarez de arenales, Gobernador Militar de este Departamento, a quien por el mal estado de su salud reemplaza el coronel Andrés de Santa Cruz, futuro protector de la Confederación boliviana. Dispone asimismo el envió de otro cuerpo formado en Piura al mando del Coronel Luis Urdaneta, en donde milita como segundo jefe León de Febres Cordero. Estos dos últimos, por discrepancia militares, por haberles atribuido los jefes argentinos culpabilidad en la derrota del prir Huachi, se retiraron de la provincia de Guayaquil a raíz de este combate y se solidarizó con ellos, Miguel Letamendi. Vienen también a engrosar las filas del ejército guayaquileño o Colombiano, dos escuadrones de caballería, los Cazadores peruanos de a caballo y los Graneros de los Andes, dirigidos por el valeroso y heroico capitán Juan Lavayen.
Nació en Venezuela 28 de junio de 1797
Diputado por Guayaquil 1830
General de Brigada 1830
Prefecto de Guayaquil 1829-1832
Comandante general de Guayaquil 1831
Falleció en Mérida 7 de agosto de 1872
A Raíz de proclamada la independencia de Guayaquil arriba el 16 de noviembre de 1820 a Riobamba por primera vez y sea que trajera órdenes del General Urdaneta, sea que los ambientes de Riobamba, conocedores ya de los méritos del caudillo, hiciesen justicia a ellos y le invistieran gustosos de la omnímoda autoridad militar, ello es que desde aquella fecha hasta que fue llamado para incorporarse en el ejercito que iba a pelear en Huachi, Febres Cordero estuvo al frente del Gobierno militar de Riobamba, como Jefe de hecho, dicto varias órdenes para la buena continuación de la campaña.
Cuando está en un puesto público, parece que le están dando siempre el alerta; parece que se vuelve todo ojos; parece que se vuelve todo temores, que es la conciencia de la responsabilidad pública; y de aquí que no pierda un solo hilo de la trama de que no sabe quitar las manos nunca.
El 28 de abril de 1821 Sucre acuerda nombrarle gobernador y comandante Militar de los cantones Riobamba y Guaranda y encargarle de su organización administrativa, para lo cual hace publicar tal orden por medio de bandos en esas ciudades.
Venezolano, nació en Maracaibo a principios del siglo de la independencia. Vino al sur como oficial del batallón Numancia, realista, derrotado en Boyacá. Este cuerpo se hizo célebre por haberse pasado a las armas republicanas.
Cuando en 1820 el General ose de San Martín desembarcó en tierras peruanas con su ejército vencedor en Chacabuco y maipo a conseguir la libertad del Perú, el teniente Febres Cordero fue llamado para que forme parte de un nuevo cuerpo que se llamaría Primero de Numancia. De paso por Guayaquil, el joven oficial encontró la atmosfera propicia para sus expansiones y sueños de  patriota y vio llegada la esperada ocasión de declararse y trabajar decididamente por la independencia visto el papel que Febres Cordero tuvo en los sucesos posteriores, indudablemente en la hoguera que los guayaquileño, con sus alientos patriotas, alimentaban y el que la atizó con fuerzas tales que de ella surgió glorioso el 9 de Octubre de 1820, porque, sin rebajar méritos ajenos, Febres Cordero fue el alma impulsiva y directiva de esa transformación. Febres Cordero peleó en huachi 1°. Yaguachi Huachi 2° Latacunga. Machachi, Pichincha, Pasto.
Se opuso a la Revolución del 16 de abril de 1827 que pretendía la incorporación del departamento del Guayas al Perú.
Un militar como el no podía faltar en Tarqui donde estuvo presente con el alto cargo de jefe de Estado Mayor General. Asistió a la convención de Riobamba en 1830.
Radicado en el Ecuador fundó respetable hogar con la distinguida dama Guayaquileña Isabelita Morlás, Murió en 1872.
El 1° de julio de 1822 Bolívar sale de Ambato y llega a Riobamba, en donde es recibido por el coronel León de Febres Cordero y los riobambeños, con demostraciones de júbilo y reconocimiento.
El 4 de julio Simón Bolívar ordena al coronel Febres cordero, que aliste lo necesario para ascender al Chimborazo.
El 14 de julio, si el Coronel Febres Cordero se porta bien en Riobamba continúe el mando de esta Provincia.
El 14 de septiembre, Bolívar ordena que el Coronel graduado Febres Cordero marche a Guayaquil y tome el mando del batallón Vargas.
El 29 de Noviembre, Bolívar ordena al Coronel Febres Cordero: que remita los batallones Bogotá y Vargas a Quito; que los 300 reclutas pedidos vayan a la Isla Puna, para que allí sean disciplinados por oficiales veteranos.
Altagracia de Maracaibo, hoy capital del distrito Miranda de Estado Zulia le vio nacer el 28 de junio de 1797.el capitán Don Bartolomé de Febres Cordero y Padrón y Doña Prudencia Oberto. En aquella “villa ribereña y prócera, como bien lo expresara.
Fue ascendido a Subteniente, y a mediados de 1815, el Coronel Sebastián de Calzada, Comandante de la Quinta División del Ejército Español, lo incorporó al Primer Batallón de Regimiento de Numancia, en el cual efectuó la incisión del territorio granadino, atendiendo a un plan combinado con el teniente general Pablo Morillo, comandante en jefe del Ejercito Expedicionario Pacificador de costa Firme. En 1817, después de realizar larga y triunfal campaña con una cadena de victorias contra el Ejercito Libertador, el Batallón Primero de Numancia fue destinado al Cauca, donde se le uniformó y equipo lujosamente a expensas de los habitantes de Popayán, donde  las principales señoras de la ciudad fueron obligadas a coser y bordar sus uniformes, y a tiempo que este y el Segundo proseguían la campaña, el tercero de Numancia regresaba a Venezuela con el General Morillo. 
El primero de Numancia, por su moral y disciplina, se destacaba entre los demás cuerpos del Ejército realista, pero a principios de 1819 comenzaron las autoridades españolas a desconfiar de su oficialidad, formada en su mayoría por barineses, barquisimetanos, corianos y maracaiberos, emparentados casi todos con muchos de los próceres que defendían la República y, en consecuencia.
Consideraron como medida más practica destinarlo al Virreinato del Perú. El 6 de febrero salió por tierra para Lima bajo las ordenes del Teniente Coronel Ruperto Delgado; a su paso por Guayaquil dejo allí dos acompañáis en cuya oficialidad figuraban Luis de Urdaneta Farías, León de Febres Cordero, Antonio de guerra, Miguel de Letamendi González, Joaquín Cordero y Juan Bautista Rodríguez Venezuela; solo permanecieron en aquel puerto corto tiempo, pero el suficiente para conocerlo y cultivar la amistad de distinguidas familias; el suficiente hasta para ser flechados por Eros, como le sucediera al joven Capitán León de Febres Cordero, herido de mal de amores por la bella y espiritual doceañera Isabelita Morlás.
El Primero de Numancia entró en la capital virreinal el 6 de julio e inmediatamente fue incorporado a la Vanguardia del Ejército realista que comandaba el teniente General Jerónimo Valdez; pero en el Perú como en le Nueva granada, la desconfianza de la oficialidad peninsular hacia los criollos que militaban en el Cuerpo continuó y, habiéndose exteriorizado con mayor amplitud en el Capitán Mayor Luis de Urdaneta Farías, el capitán León de Febres Cordero y el teniente Miguel de Letamendi González, estos, con gran suerte para ellos y para la libertad de América, fueron sancionados con el distanciamiento de sus filas y el abandono inmediato de la ciudad, por lo que se vieron precisados a emprender su viaje de regreso a Venezuela.
En aquella memorable noche del 9 de octubre de 1820, en que el capitán “León Febres Cordero, como bien dice Camilo Destruge, fue una de las figuras más descollantes de nuestra independencia; fue el alma, el espíritu dirigente y el brazo ejecutor de la heroica jornada de Octubre.
El 14 del mismo mes se organizó una Junta provisoria de Gobierno Civil y Militar presidida por el coronel Gregorio Escobedo, la cual confirió a Febres Cordero el grado de Coronel cuatro días después, designándolo Comandante del Primer batallón del Regimiento de libertadores de Guayaquil. Con el cuerpo de su mando y como segundo del Coronel Luis de Urdaneta Farías, salió a campaña comandando la División Prosectora de Quito y el 9 de noviembre siguiente obtuvieron una aplastante victoria en camino Real sobre las fuerzas realistas que mandaba el Coronel Antonio Fuminaya, pero el día 22 fueron derrotados en Huachi por el comandante Francisco González; sin amilanarse un solo instante ante tal revés de la fortuna precedieron a reunir restos de sus tropas y emprendieron una retirada ordenada hacia Babahoyo, Negras intrigas tejieron contra ellos los que pretendían la anexión de Guayaquil al Perú y, en consecuencia, el 27 fueron sometidos a juicio por la Junta de guerra que presidía el coronel Juan de Dios Araujo.
En juiciosa exposición, con la mayor seguridad, inteligencia y valentía, logro el Coronel Febres Cordero destruir los cargos que se les hacías, y la junta de Gobierno no pudo menos que decretar su inmediata libertad y que se suspendiera el simulacro de juicio que se les seguía, aunque sin poder dar corte a las intrigas que venían urdiendo contra ellos el Coronel peruano Tomas Guido y sus áulicos, quienes habían logrado fortalecer un partido con sus propósitos anexionistas propósitos que encontraban una barrera infranqueable y poderosa en el pensamiento y en la acción de aquellos próceres zulianos, quienes por la seguridad de sus vidas resolvieron ausentarse del país, y en la imposibilidad de hacerlo hacia el Norte el territorio que ocupaban los realistas, se dirigieron al sur para ofrecer sus servicios al general José de San Martin, quien no vaciló un solo momento e aceptarlos.

 El Protector del Perú confirió a Febres Cordero el título de Teniente Coronel y el cargo de jefe de Estado Mayor de División que el mando del entonces Coronel Agustín Gamarra salió el 24 de febrero de 1821 en auxilio del teniente coronel José Aldao, quien hacía la campaña de la Sierra en la provincia del Cuzco luego lo ascendió a Coronel graduado y lo nombro Comandante General de la costa del Sur. Para el 31 de octubre se hallaba en Lima, desde donde se dirigió al General Antonio José de Sucre, ofreciéndole sus servicios y explicándole las razones políticas que le habían obligado a salir de Guayaquil con precipitación y pasar a prestarlos en el Ejercito del Perú.
De allí que, para principios de 1822 se hallara en la División del entonces coronel Andrés de Santa Cruz, con la cual fue a incorporarse al Ejército del General Sucre en la campaña sobre Quito. Ocupada la ciudad de Cuenca por las huestes libertadoras, el futuro Gran mariscal de Ayacucho dejó allí de Gobernador y Comandante Militar al coronel Tomás de Héres y continuó hacia Riobamba, Plaza de gran importancia estratégica, que ocupó después de un reñido combate entre las caballerías de ambos ejércitos; seguidamente designó al coronel Febres cordero para desempeñar de Gobernación y Comandancia Militar de la Provincia, en cuyo destino se destacó el ilustre Prócer, correspondiendo “al crédito que ya había alcanzado como varón de prudencia al par que singulares energías en el Gobierno, y de actividad asombrosa y de comprobado valor como militar”.
Después de la gloriosa batalla de Pichincha y de la incorporación a Colombia de todas las provincias que formaron la antigua Real Audiencia de Quito, Bolívar procedió a organizar los primeros cuerpos que habían de marchar a la campaña libertadora del Perú y reconocimientos en sus grados de coroneles a Febres Cordero y Urdaneta Farías, les confirió las comandancias de los batallones  Vargas de la Guardia y Yaguachi, respectivamente, concluida victoriosamente esa campaña, en la que segaron nuevos laureles los bizarros oficiales venezolanos, el Coronel Febres Cordero regreso al Departamento de Quito y en mayo de 1824 pasó a desempeñar la jefatura civil y Militar de Riobamba, Guaranda, Alausí, Ambato y Latacunga, desde la cual fue promovido es junio siguiente a la Comandancia de Armas de Guayaquil, donde contrajo matrimonio con la antes citada señorita isabelita Morlás, en quien tuvo cuatro hijos: León, Amalia, Agripina y Francisca María Febres y Morlás.
En 1827 pasó a Bogotá como Representante de la Provincia de Maracaibo ante el Congreso de Colombia, dando comienzo allí a su vida parlamentaria con la mayor brillantez en sus intervenciones. Regresó a Guayaquil, y en 1828, cuando el Perú, aún con sus insaciables deseos anexionistas, arrastró a la Nación que lo había libertado a la más temeraria de las guerras; el Coronel venezolano Juan José Flores, marchó a contener y combatir las tropas invasoras.
El 27 de enero de 1829 llegó al Cuartel de Cuenca el Gran Mariscal de Ayacucho y reconocido como Jefe Superior del Sur, al día siguiente reorganizó el Ejercicio en dos Divisiones, confiando la Jefatura del estado Mayor al Coronel León de Febres Cordero y abrió la llamada campaña de los treinta días; campaña que quedó concluida el 27 de febrero con memorable acción librada en el Portete de Tarqui, que abrió caminos al convenio de Girón, en el cual se estipuló la devolución de Guayaquil a Colombia. La destacada actuación de Febres Cordero en esta campaña le valió el ascenso a General de Brigada y a que se le escogiera para ir a consecuencia, con el Teniente Coronel Manuel Porras, comisionado del Mariscal Presidente José La Mar, acompañado por el Comandante General del Departamento, General Arturo Sanders.
El 11 de marzo arribaron frente al puerto guayaquileño e iniciaron una serie de comunicaciones oficiales con el jefe de la Plaza, Coronel José Prieto, quien al principio fingió dudar de la veracidad del convenio de Girón, dando evasivas y pretextos fútiles para la entrega de la ciudad y, por último, manifestó al General Febres Cordero que no desocuparía a Guayaquil porque se lo habían ordenado el Supremo gobierno y una junta de Jefes y oficiales peruanos que se había celebrado en aquel puerto. El General venezolano pasó por el retirarse sin haber podido cumplir su comisión y, el 17 de marzo, desde la población de Yaguachi oficio al Mariscal Sucre, dándole cuenta de los sucesos.
La feliz circunstancia de haberse insurreccionado el comandante de la División peruana acantonada en Piura, Mariscal Agustín Gamarra, deponiendo al Mariscal Presidente la Mar, fue aprovechada por el Libertador para solicitar el jefe revolucionario la devolución de Guayaquil, a lo accedió aquel, enviando en reemplazo del Coronel Prieto al coronel Manuel Benavides, quien asumió el mando militar el 17 de junio y cumpliendo instrucciones de su Gobierno, invitó a Bolívar a una suspensión de hostilidades. Nombrados los respectivos comisionados, General de Brigada León de Febres Cordero por el Ejército colombiano y Teniente Coronel Francisco Valle Riestra por la División peruana que ocupaba a Guayaquil, se reunieron en el Cuartel General de Buijo el 27 de dicho mes, con el expresado objeto de suspender las hostilidades mientras duraba la misión que había llevado al Coronel Antonio de la Guerra, cerca del Gran Mariscal Comandante en Jefe del Ejercito del Norte del Perú que se hallaba en Piura, reclamando la devolución de la Plaza de Guayaquil y la celebración de un convenio de armisticio que fue firmado el 10 de julio siguiente y cumplido el 21 con la entrega del Departamento de Guayaquil y su Plaza, entrega de buques y elementos de guerra colombianos y suspensión del Bloqueo a la costa meridional de Colombia. Con el Tratado de Paz que se firmó el 22 de septiembre en aquella ciudad se puso término a la guerra colombo-peruana.
Hasta entonces los egregios Libertadores de Guayaquil, Generales León de Febres Cordero y Luis de Urdaneta Farías y Coronel Miguel de Letamendi González, desde su incorporación al Batallón Primero de Numancia habían actuado juntos en el pensamiento y en la acción, pero circunstancia imprevistas los llevarán luego a rivalizar. El movimiento separatista que iniciara el Departamento de Venezuela en 1830 fue secundado razonablemente allí y, el 13 de mayo de aquel año, el Distrito del Sur o Departamento de Quito, por acta que suscribieron destacadas personalidades, se declaro Estado Independiente de la Unión Colombiana bajo la Presidencial Provisional del General Juan José Flores, con cuyos procederes se hallaba fielmente identificado el General Febres Cordero.
Convocado el Congreso Constituyente que se reunió en la ciudad de Riobamba el 14 de agosto, el General Febres Cordero Concurrió a él como Diputado por la Provincia de Guayaquil.
Cuando todo esto sucedía, el General Luis de Urdaneta Farías se hallaba en Panamá, de donde, de acuerdo con el general José Domingo Espinar, regresó a Guayaquil acompañado del Coronel Miguel de Letamendi González y, en el mes de noviembre, apoyado por muchos distinguidos jefes que habían tenido notable figuración en la guerra de la independencia, encabezó un movimiento revolucionario encaminado a sostener la integridad de Colombia y la Suprema autoridad del libertador; varios pueblos del nuevo Estado de secundaron, así también el Batallón Flores que, sublevado en el interior, se puso en marcha hacia la costa de Manabí. Su antiguo amigo y compañero de armas, General León de Febres Cordero, que a la sazón desempeñaba la comandancia de Armas de Guayaquil, salió a combatirlo y, restablecida la paz, continuó prestando sus Armas de Guayaquil, salió a combatirlo y restablecida la paz, continuó prestando sus servicios en diversos cargos públicos, siendo el último la comandancia de Armas de aquel Departamento, que renunció con su deseo de regresar a Venezuela.
El 4 de febrero de 1833 se dirigió por última vez al Ministro de la Guerra manifestándole su irrevocable resolución de separarse de aquel destino y solicitando su pasaporte para ausentarse del país; como se le despachara este favorable y honrosamente, emprendió su regreso a la Patria, donde proyectaba dedicarse a las apacibles labores del campo, pero amante de la ley, del Derecho y de la Constitucionalidad, en julio de 1835, no pudo permanecer indiferente ante el llamado del Gobierno del Doctor José María Vargas y, como Jefe de Estado Mayor del Ejercito Constitucional, salió a campaña para combatir la Revolución Reformista.
En 1836 fue comandante de Armas de la Provincia de Caracas y en 1842 de la de Maracaibo. A raíz del atentado perpetrado contra el congreso Nacional el 24 de enero de 1848, se levantó en armas como Jefe de estado Mayor de la Revolución que acaudillara al General José Antonio Páez y vencidos en Macapo Abajo o Campo Monagas por el general José Laurencio Silva, entró en el tratado que le condujo al exilio hasta 1858 en que regresó al país; el 29 de julio de este ultimo año fue nombrado Secretario de Guerra y Marina, siendo también designado Representante por la Provincia de Carabobo.
En 1859 salió a campaña contra la Revolución Federal como Jefe de Operaciones de la provincia de coro; desde Puerto Cabello excursión por las costas corianas, capturó la Goleta Federación, tomó el Fortín del puerto de La Vela y ocupó la población; el 15 de marzo capturó una goleta británica y algunos revolucionarios, hallándose entre ellos el General Antonio Guzmán Blanco; ocupo luego la ciudad de Coro y apresó al coronel Tirso Salaverría. Regresó a La Vela, de donde despachó el Batallón Victoria hacia El Palito, al mando del Comandante Andrés Avelino Pinto, y se embarcó para Puerto Cabello.
El 9 de enero de 1860, ya General de División, como Jefe del Ejercito constitucional, salió a campaña contra el Caudillo Federal, General Juan Crisóstomo Falcón, quien había avanzado con su Ejercito hasta las cercanías de Valencia, pero, el 24 de dicho mes, cuando el General Febres cordero salió a tomar posiciones para el combate, aquel creyó prudente emprender su retirada hacia el Tinaco. El 12 de febrero, el General Febres cordero ocupó la ciudad de Calabozo, el 13 la de San Fernando de Apure, el 15 llegó a Camaguán y el 17 triunfo en la batalla de Coplé; el 20 ocupó nuevamente a Calabozo; el 24 marchó hacia Guardatinajas y llegó al Pao de San Juan Bautista el 2 de marzo siguiente; continuo sus operaciones militares sobre San Carlos, donde, el 15 de dicho mes de marzo, lanzó una vibrante proclama y prosiguió su marcha hacia Portuguesa.
  El 11 de abril fue electo Designado por el congreso Nacional; continuo la persecución de los guerrilleros del Centro en el mes de mayo y regresó a Caracas, donde se les dispensaron las mayores atenciones y prestó el juramento constitucional ante las Cámaras legislativas. El 20 de julio fue nombrado Secretario de Guerra y Marina y el 2 de noviembre siguiente asumió la Comandancia en jefe de los Ejércitos Constitucionales, marchando luego a la ciudad de La Victoria, donde, el 23 de enero de 1861, estableció su Cuartel General para prestar el mayor impulso a la persecución de los revolucionarios de las Provincias de Aragua y Carabobo; pero en marzo siguiente renunció a la jefatura del Ejército para pasar de nuevo, el 16 de abril, a desempeñar la Cartera de guerra y Marina.
Con la renuncia del Presidente de la República, Doctor Manuel Felipe de Tovar, que había sido presionado por la Revolución triunfante, el General de División León de Febres Cordero se vio precisado a ocultarse a bordo del Bergantín Alcedo, pero, en octubre de 1863 aún defendía en Puerto cabello al expirante gobierno de la Oligarquía conservadora. Fue entonces cuando se dirigió a la Isla inglesa de Trinidad y, retirado a la vida privada, transcurrido algún tiempo pasó a establecerse con su familia en la ciudad de Mérida, donde falleció el 6 de julio de 1872.
En la Villa de Altagracia, Provincia de Maracaibo el 28 de junio de 1796 nació León de Febres Cordero del matrimonio del capitán español Don Bartolomé de Febres Cordero y de la dama venezolana Doña María Prudencia Oberto.
Don Bartolomé de noble abolengo español, fue hijo de Don Antonio de Febres cordero (Alférez real) que vino de Europa a Venezuela a mediados del siglo XVIII y se estableció en la Provincia de Coro, extendiéndose la familia la de Maracaibo, después de su matrimonio con Doña Bernarda padrón.
Nació en Casigua, hoy Municipio del Distrito de Buchivacoa (antigua Provincia de Coro) el 11 de Noviembre de 1761. Inicio sus servicios militares como cadete en las Milicias de infantería de Blancos de Maracaibo, el 25 de marzo de 1795 por su amor al servicio valor en las acciones de armas y excelentes condiciones militares, ascendió a Coronel, grado que obtuvo poco antes de su muerte acaecida en Mérida, ciudad capital del estado del mismo nombre.
Fue su esposa la dama venezolana Doña María Prudencia  Oberto, quien nació en Curaridal.
El Coronel Bartolomé de Febres Cordero, a quien si en suerte le tocó como realista combatir contra la justa causa de la independencia de América, como venezolano dio en compensación a la causa patriótica descendientes suyos que fueron valerosos soldados y destacados legisladores que llegaron a constituirle en primeras figuras en la lucha por emancipación.
Desde muy niño se agitan en el corazón de león de Febres Cordero encontrados sentimientos. Por una parte, los de la herencia y temeraria que luchaba por mantener su dominio en esta parte del Nuevo Mundo; y, por otra, los que gritan por boca de su madre que América tenía que ser libre, que el sol de Carlos V. que en el pasado no encontrara ocaso en la redondez de la tierra iba de poniente en poniente, buscando anhelosos replegarse a su nativo y lejano cielo hispano.
Febres Cordero, León de subteniente 1815 7298, XVIII, 22 nacido en Altagracia, Maracaibo, el 28 de junio de 1796 del matrimonio del capitán (Coronel después) Bartolomé de Febres Cordero y Padrón con Doña María Prudencia Oberto, Archivo de Simancas. Hojas Coloniales de Servicios Militares.
De Don Bartolomé heredó el amor por la noble carrera de las armas, en la que se inicio muy joven, sin que lo detuvieran las duras y largas jornadas de entrenamiento, el peso de sus armas, los sangrientos combates, el esfuerzo que requería para reponer sus agotadas fuerzas y seguir adelante.
Su madre que poseía encantadora sencillez y natural bondad, carácter expansivo y apta para fomentar toda idea noble y elevada, tenacidad sin límites extraordinario temple forjado en aquellos días de cruenta lucha le enseño que el deber está por encima de las cosas pequeñas de la vida y que entereza e integridad eran virtudes indispensables para virtudes indispensables para alcanzar las metas que le había inculcado.
Es de suponer que León de Febres Cordero y sus hermanos mayores, Isidro y Antonio, aprendieron las primeras letras sobre el regazo de su abnegada madre, que su educación y sus sentimientos fueron modelados por ella, en medio de la austeridad con la condujo su noble hogar, en tanto que Don Bartolomé, lejos o cerca, cumplía con las estrictas obligaciones del militar en constante campaña.
Poco tiempo después León asiste a la escuela y Villamil, al recordar este hecho dice “Además yo había conocido toda su familia yo había conocido toda su familia en Maracaibo cuando él iba todavía a la escuela primaria y estaba cierto que de aquel hermoso tronco no podría salir vástago malo”.
En tanto que león continuaba estudiando, sus hermanos mayores ingresaron al servicio militar.
El primogénito, Don Antonio de Febres Cordero y Obert, sentó plaza de cadete, en el mismo cuerpo donde servía su padre, el 7 de noviembre de 1810 y como tal se halló en los ataques y retiradas de 11 y 12 de Noviembre de 1811 y contra los patriotas de Caracas, en las alturas de Algodones y Perdices, territorio de la Provincia de Coro en el tiempo en que estaba agregado a la Compañía de Granaderos del batallón de infantería Veterana de Maracaibo Asistió a la acción de San Cayetano el 23 de febrero de 1813 y a la de San José de Cúcuta el 28 del mismo mes en el Nuevo Reino de Granada, contra los Cartageneros.
Estuvo en la tema de Araure, el 14 de julio, en la acción del 22 del mismo mes, en el sitio de los Honones, jurisdicción de Barquisimeto, en donde defendió sus cañones hasta el último extremo demostrando decisión y arrojo y el 17 de Agosto del mismo año en el combate de El palito. En todas sus acciones actuó en clase de ayudante a las órdenes de su tío materno, el Teniente coronel y Comandante general de aquel ejercito, Don Francisco María Oberto, dando pruebas de acreditado valor según certificado de sus jefes.
Se afilio luego a la causa republicana y fue uno de los fundadores de la nacionalidad. Asistió a los Congresos Constitucionales de la Gran Colombia y a la Gran Convención de Ocaña. Volvió a Venezuela y fue nombrado Corregidor del Cantón de Obispos en la provincia de Barinas en 1830 se separó de el cargo para concurrir al congreso Constitucionales de 1836, 1839 y 1847.
El segundo, don Isidro de Febres cordero y Oberto, nacido en 1794, sentó plaza como Cadete de Milicias en el Batallón de Infantería Veterana de Maracaibo el 27 de julio de 1811 y salió a la campaña de Coro El 23 de septiembre de 1812 fue cadete supernumerario de dicho batallón y el 10 de mayo de 1813 lo fue efectivo. En 1830 fue Corregidor Interino del Cantón de Obispos mientras el titular su hermano Don Antonio concurría al congreso.
En 1840 residía en Guanare. Tiene pocos años león de Febres Cordero cuando ya siente el dolor de su patria despedazada. Desde muy niño paga caro su estabilidad y busca aumentar sus conocimientos y experiencia en el reducido horizonte de la pequeña ciudad donde vive, convulsa siempre por la proximidad a los campos de lucha cruenta y terrible, entre realistas y patriotas. Maracaibo fue en esos años, en proporciones menores, lo que Venezuela en grande. Fueron años muy difíciles para la república. Se combate furiosamente y los cadáveres de jóvenes venezolanos van marcado el sangriento camino hacia la libertad. Venezuela vive esos días bajo el imperio de un seno trágico. La guerra azota campo y ciudades, luego terrible terremoto destruye Caracas, aparecen las pestes, cunde la desesperación, se siente hambre y la muerte está en todas partes, Se levantan los esclavos de Curiepe, en Cayapa y en general en los valles de Barlovento; asesinan con inaudita fiereza en Guatire, se insubordina la guarnición del Castillo de San Felipe, en Puerto Cabello y se yergue ominosa la figura de Monteverde.
Tristes y dolorosas experiencias que fortifican el carácter del niño quien por la fuerza de la circunstancias prematuramente ha de hacerse hombre, animado de fe profunda, de solidas convicciones, que lo mantendrán erguido siempre frente a días de pruebas, duros angustiosos, insospechados.
En tanto que otros jóvenes de su edad, no sienten o miran con indiferencia lo que sucede a su alrededor, o se quedan tranquilamente en sus hogares, león de Febres Cordero, que apenas tiene 16 años, ingresa como Cadete del Regimiento de Milicias Reglados de Maracaibo el 20 de junio de 1812. En noviembre de 1813 pasó al Primero de Numancia, comandado por Yánez.
Cuando Don Pablo Morillo abandonó el territorio venezolano en julio de 1815 para emprender en el sitio de Cartagena que constituye una de las páginas más brillantes de la Independencia Colombiana, por el heroísmo de las cartageneras, dejó al Coronel Sebastián de la Calzada al mando de la Quinta División realista, con la misión de marchar en la dirección de Guadualito-Cúcuta-Ocaña, apoderarse de esta ciudad y tomar contacto con las fuerzas realistas que operaban en la provincia de Cartagena.
Callaba, al conocer que en los Llanos de Casanare existía una fuerte división republicano a las órdenes del general Joaquín Ricaurte decidió atacarla y destruiría y conseguido este objetivo, atravesar la cordillera y llegar a Cúcuta, pasando por las provincias de Tunja y Pamplona. Calzada no apreció bien la situación y cuando se produjo el ataque, la fuerza del Coronel Ricaurte Compuesta de mil bravos llaneros de Casanare y de ciento cincuenta fusileros derrotó completamente a la caballería burinense de calzada en la llanura de Chire, al pie de la cordillera de los Andes, el 31 de Octubre de 1815 calzada logró.
Nacido en los Puertos de Altagracia, Provincia de Maracaibo, en 1797. Muerto en 1872 Preclara figura de nuestra Independencia. Casó en Guayaquil con Isabelita Morlás Tinoco, con descendencia en Venezuela.
El general Cordero, que salió de Guayaquil para Venezuela acompañado de su numerosa familia, y esto es lo que han hecho en todo tiempo y circunstancias los hombres de algún valer. “En 1828, cuando se reunió la Convención de Ocaña, Flores mandó a intimar a aquella corporación augusta notificándole su voluntad a nombre de las bayonetas que mandaba, con una acta militar de que fue portador el General león Cordero.
El 14 de diciembre de 1823 Bolívar ordena que el Coronel Febres Cordero mande las guerrillas de la Sierra.