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Febres Cordero Muñoz Miguel


Hno. (Francisco Febres Cordero Miguel): “Prosa y poesía Casa de la cultura Ecuatoriana Núcleo del Azuay Cuenca Ecuador, 1947.
Dada la deformidad física, tan noble y llamativa del Hermano Miguel, que en buen castellano era un patizambo y estevado, como se puede comprobar del simple examen de esas monstruosidades que son las normas de sus zapatos, conservadas con cariño y veneración en la escuela del Cebollar. En 1857 de la publicación era nombrado, a pesar de sus 18 años y su deformación física, profesor de la clase superior de Quito y de la Escuela de Cadetes en el año de 1899 circuló un opúsculo fue escrito por el hermano Miguel.
El Hno. Miguel comenzó a escribir el “Compendio del tratado teórico y práctico” en 1878 y no lo terminó hasta 1885, año en que fue impreso. Siete años para una obra de 600 páginas. Es ya una indicación para entrar en el terreno de la realidad. Para la Composición de sus obras, el Hno. Miguel consultó a los mejores autores castellanos, pero dio la preferencia a los latinoamericanos y puso en relación con varios escritores nacionales con el fin de dar mayor merito a sus textos. “la gramatiquilla infantil” es el resumen más hermoso, más completo y más sencillo que haya brotado de esa pluma maestra de las letras Ecuatorianas”.
El 7 de noviembre de 1854 entre el cuchilleo, no falta alguien en afirmar, que ello se debe a que la madre, en la época de la gestación, contemplaba con frecuencia desde, el balcón, el paso claudicante de un negro tullido, y entonces la deficiencia física, se calcó en la vida palpitante en su seño.
Fe de Bautismo del Hermano Miguel.- “en el año del señor mil ochocientos cincuenta y cuatro, en quince de noviembre, siendo yo el presbítero Lucas iglesias, cura rector de Turno en esta santa Iglesia Catedral de Cuenca, se bautizó solemnemente con mi licencia, puso óleo y crisma el Sr. Dr. Miguel león, a Francisco Luis Florencio, hijo legitimo el Sr. Joaquín Febres cordero, por poder del padre Esteban Febres Cordero, y Mercedes Cárdenas, y para que conste lo firmo” trate de cerca al joven francisco desde el año de 1865. Atraído por la amabilidad y cultura que le eran peculiares, estreché con  él  mis relaciones; busqué constantemente su compañía en los recreos de la escuela, donde edificaba a todos sus compañeros por su modestia, les daba a conocer la cristiana abnegación de sus maestros les inculcaba, su tierna devoción a la Santísima Virgen. En su casa, donde estaba yo admitido, teniendo más libertad que en la escuela, panchito se abrochaba las solapas de su levita negra, y pintando en ella con tiza, el cuello blanco que llevan los Hermanos presidía a sus amigos y parientes. Dotado de feliz me moría, repetía las lecciones que habían explicado los maestros. También practicaba entonces, a nuestra común edificación, el ejercicio de la Santa presencia de Dios, como en la misma escuela, cuando el reloj de casa daba las horas. Terminada esa repetición de lecciones rogaba a sus oyentes que lo ayudasen a pedir a Dios, por él, la gracia de ser hermano de las Escuelas Cristianas”.
El presbítero Miguel León, futuro obispo de Cuenca, aprueba la decisión y con la venta del prelado. Monseñor remigio Estévez de Toral, encamina a Francisco al Seminario en octubre de 1867.
En enero de 1868, encontramos nuevamente a Francisco junto a los “queridos Hermanos de” de Cuenca.
La víspera de mi toma de hábito, el hermano Director fue a ver a mamá, quien accedió por fin a mis deseos. Estaba yo tan contento que creí que me iba a dar una enfermedad de corazón, tantos y tan intenso era mis estremecimientos de alegría. “Tomé el hábito de los hermanos de Cuenca, a tarde del 24 de marzo de 1868, en presencia de mis profesores, de mi hermano Aurelio, de mis primos Bernardo, Ignacio y Alberto Muñoz, José Yepez, Antonio Vega y de mis compañeros los Congregantes de la Virgen Santísima.
Antes de mi toma de hábito oímos una conferencia de la vocación a la vida religiosa. Al día siguiente asistimos a misa en la que comulgue junto con la abuelita, con mamá y con tías.
Salí de Cuenca, para sustraerme de los asaltos contra mi vocación, el 4 de mayo de 1869, durante el mes de María. El Hermano Miguel como hemos dicho, piso los umbrales de esta casa, donde ha de vivir por espacio de más de veinte años, el 11 de mayo de 1869.
Los superiores conocedores de las aptitudes del Hermano Miguel para el francés saben que pueden servirles de preciosa ayuda, en la traducción de diversas obras como la “Conduite des Ecoles”, que con la adaptación del hermano Visitador se convertirá en el Reglamento de las Escuelas de primera enseñanza, en 1873 Juzgan conveniente pues, descargarle de la clase tercera en la que ha trabajado con tanta abnegación, y el 20 de mayo de 1871 le nombran Inspector de las clases inferiores”.
Hacía falta por ese entonces una obra de Gramática. Alma de la iniciativa es el Hno. José, quien anuncia a los visitadores escolares la próxima, aparición del libro. El trabajo fue ímprobo, pues el texto constaba toda la teoría gramatical Urgía obtener la autorización ministerial, en vista del próximo viaje del Hno. Visitador Yon José a la capital de Francia para una reunión Capitular. La revisión corrió a cargo del escritor Dr. Modesto Espinoza y fue aprobado el texto por el Ministro Francisco Javier León, en 1873.
El voluminoso libro fue impreso en Paris en 1875, recibiendo el nombre de Gramática de Pergamino a causa del material de su pasta. También lo fueron el compendio de la Gramática de la lengua Castellana y el Epítome.
¿Participo el hermano Miguel en la elaboración de esta obra?, creemos que este trabajo, no fue obra de su sola persona, sino de un verdadero equipo de profesores especializados en la ciencia gramatical.
En 1871 se establece en el Beaterio una clase Especial, para facilitar la formación de profesores y favorecer a los jóvenes cuya situación pecuniaria no les permitía el estudio en los colegios. El Hno. José, con ausencia del Ministro de Instrucción Pública, lanza un programa enteramente nuevo y conforme al de los pensionados de Francia. El ciclo dividido en tres años, fue base de solida instrucción; y contribuyó a la rehabilitación del decoro y ascendiente de magisterio.
Al joven Hermano Miguel, también se le asigna una cátedra en la “Clase especial”  y en el “Curso Comercial”, fundado en octubre del mismo año. Según afirmación del pedagogo Daniel Enrique Proaño (Hno. Victoriano), los cursos dictados servían de preparación para el ingreso en la Politécnica, encomendada por García Moreno a jesuitas alemanes”.
El 25 de septiembre de 1874 el curriculum vitae de nuestro biografiado, señala el nombramiento de Procurador del Establecimiento y de Profesor de cadetes.
Pronuncié los primeros votos el 8 de Diciembre de 1872.
Fue la fundación en el propio Beaterio de una Escuela Normal para indígenas en noviembre de 1871.
La idea fue concebida por el Hermano Visitador Yon José, quien después de su vida a Loja en Octubre de 1871, había traído consigo algunos jovencitos indígenas del pueblo de Saraguro.
Pronuncié los votos trienales el 8 de septiembre de 1879 y la santa profesión el 8 de diciembre de 1882.
El hermano Miguel, contribuye ni poco al bien merecido prestigio. Desde 1880 se le ha encargado de la preparación de los niños a la primera Comunión, ocupación de sus preferencias. Igualmente seguirá dictando sus famosa clases de castellano y componiendo los más variados textos de enseñanzas, con la ayuda de otros colegas.
Dos manuscritos absorben en esos días la atención del maestro. Uno lleva el nombre de “Gramatiquilla Infantil”. El otro es una traducción de la voluminosa vida del Venerable Juan Bautista de la Salle, escrita por Armando Ravelet. De Roma ha llegado la noticia de la próxima elevación a los altares del ilustre Canónigo de Reims, y es necesario que se difunda su vida.
La mejor contribución de la Provincia ecuatoriana será la de la versión española de este libro, realizada por el Hermano Miguel. El libro saldrá de las prensas de Paris, profusamente ilustrado y encuadernado lujosa.
Después, nuestras miradas se han detenido en un pequeño texto de Contabilidad, que también se debe a su labor sin tregua.
Se acerca ya el jubiloso día de la Beatificación del fundador de las escuelas Cristianas y de todos los lugares del globo donde se ha implantado la obra de la Salle, acuden representantes.
En el Ecuador  el agraciado con el viaje a Roma es nuestro Hermano Miguel.
El 14 de noviembre de 1887 sale de Quito para dirigirse a Paris y a Roma por la via Guayaquil- Panamá.
El amable caballero y amigo Dr. Carlos R. Tobar, de la Academia Ecuatoriana de la Lengua será su compañero en la travesía el viejo continente. Desde luego, todo le llama la atención en este su primer viaje por mar. Hallándose en París, a donde le llaman varios asuntos relacionados con sus textos didácticos, el Hermano Miguel traba intima amistad con el célebre filosofo colombiano DN. Rufino José Cuervo, con quien en lo sucesivo mantendrá frecuente correspondencia epistolar.
Entre tanto el tiempo apremia y es preciso estar en Roma a mediados de febrero para las ceremonias de la Beatificación. Junto con el Hermano Miguel viaja desde Paris el hermano provincial Bernón, el cual, desde el mes de diciembre anterior ha estado en la Casa Madre, concertando los últimos pormenores para el establecimiento definitivo de los lasallanos en Colombia. Llega por fin el 19 de febrero de 1888. Familiares de García Moreno, confiaron en Hno. Miguel un precioso lienzo del Presidente mártir” para que lo entregara a León XIII. Este cuadro al oleo fue pintado por el capital del obe cristiano. En el colegio de los hermanos Plaza de España, asiste a una sesión académica en honor del nuevo Beato y estrecha con el Hermano León de Jesús, santa amistad.
Terminada la peregrinación, con el alma regalaba con el perfume de Roma, el Hermano Miguel, se dirige al santuario de Loreto desde donde regresa a Francia”.
El año de 1889, el periódico liberal “El Horizonte” de Portoviejo dirigido por Antonio Segovia, lanza sus dardos contra ciertas publicaciones escolares de los lasallanos. El hermano Miguel sale a la palestra cn su folleto: defensa de los hermanos de la escuela cristianas.
El articulista de “El Horizonte, ha expresado que los libros del hermano Miguel son “libros en francés con palabras castellanas”.
El 2 de noviembre de 1890 dos hombres desalmados rompieron las ventanas de la capilla de los hermanos, que daba a la calle y entraron por ella; profanaron el Santísimo Sacramento, arrojaron las sagradas formas en lugares inmundos y robaron los copones. En su opúsculo intitulado “Triduo de reparación”. Hacia 1890, se habían introducido en el instituto Lasallano lo Ejercicios llamados de treinta iddias, esto es el mes completo de ejercicios espirituales o retiro, según el método de San Ignacio de Loyola. Al hermano Miguel cupole la oportunidad de seguirlos en las vacaciones de 1892, en compañía de dos hermanos.
Los Superiores juzgan oportuno nombrarle profesor del Instituto la Salle que funciona a pocos pasos de El Beaterio, en casa de un Sr. Polanco.
La función de este colegio, se debe al hermano Jeberto Alfonso, quien a instancias de las familias notables de Quito, establece en 1890, un pensionado con el nombre de la “Sagrada Familia”.
Los años después y con el apoyo del gobierno se le convierten en plantel de enseñanza secundaria, denominándolo “Instituto La Salle” El Hermano Miguel según afirma el biógrafo hermano Isidro fue nombrado Inspector del pensionado, profesor de gramática y encargado de la vigilancia de los semi-Internos.
 El Secretario de la Academia, días antes había hecho circular las invitaciones para la recepción que se efectuaría el 2 de agosto de 1892 a la una de la tarde. Este religioso mercedario, es seguramente el P. Cadena. A este propósito el P. Luis Octavio Proaño encarta al autor, habla de esta anécdota. “En el convento Máximo de la Merced Vivía continuamente Mons. González Suarez y se paseaba en el claustro alto; el hermano Miguel iba algunas veces a confesarse con el P. Alfonso Cadena, a quien los quiteños llamaban “el Padre cadenita” y, el verle Monseñor González Suarez al santo Hermano, según afirmación del P. Monroy dijo el prelado: Este legado es el más valioso de todos los hermanos de La Salle.
Don Belisario Peña ha incitado al Hermano Miguel para que salga por los fueros de la Corporación. Este con la venia de los superiores, acepta la propuesta y en los números 6 hasta el 9 de la mencionada revista aparece su contrarréplica con el llamativo título: ¿”Podremos defendernos”?
En el “boletín Eclesiastico” publica en 1900, una serie de artículos en defensa de su colega de la Academia; “Replica a un artículo acerca de las obras del Dr. José Modesto Espinosa”. Aparece firmada con el desconocido seudónimo de Perogrullo. Lo primero que hace el hermano Miguel es coger el escrito de Montalvo citado por Calle y ponerse a señalar las faltas que encuentra en él, con ojos de zahorí.
Con filiar cariño, vertió al castellano la vida escrita en francés por Armando Ravelet y compuso diversos opúsculos tales como: La devoción a San Juan Bautista, La Salle para las escuelas. Los himnos y canticos en su honor delatan el propósito de glorificarse al fundador de su Institución en las ocasiones en que la iglesia lo exalta para honrarlo en los altares.
Al comenzar el siglo veinte, de la pluma del Hermano Miguel han brotado más de cincuenta manuscritos: libros escolares traducciones, artículos literarios y otros. Con el asentamiento de los superiores, prepara un voluminoso texto de catecismo destinado a los niños, a los jóvenes y a los adultos. El teólogo deminico P. Vicente Vaca, al examinar en 1902, el contenido de la primera parte, tributa un merecido elogio a quien “se esmera en presentar la doctrina cristiana con claridad y método a favor de los niños y adultos dedicados a las múltiples  ocupaciones de la vida social.
Oportunamente hablaremos de este texto que permanecería inédito.
1900 el re4ligioso lasallano recibe la honrosísima distinción de oficial de Academia con la presea de las “Palmas Académicas de parte del Gobierno de Francia, que desea recompensar en algún modo, los servicios prestados por el Hermano Miguel a la causa de ese país y su asidua perseverancia en enseñar y hablar la lengua de cultura”.
El 25 de julio de 1901 recibe nuestro biografiado el cargo de Maestro de Novicios. Entendía igualmente, el ingles e italiano. Cuando la fatiga parecía doblegar su varonil temperamento, anota el H. Isidro, el único alivio que tomaba era un poco de rapé que le descargaba la cabeza. Aclaro que usaba rapé con licencia del Superior y porque sufría a cefalalgias”. Esta sea coyuntura para manifestar que no le faltaron contradicciones y percances. Esta sea coyuntura para manifestar que no le faltaron contradicciones y percances. Era de buen comer sobre todo pan; fuera de ella, me parece que nunca jamás. Quien lo hubiera visto sin conocerlo, cuando iba a la Magdalena, quieta en las afuera de Quito, montado en un machito, con sus aperos modestos, lo habrían tomado por un campesino y no por un académico, porque la molestia es inseparable del mérito verdadero.
Generalmente aseado en los vestidos y habitación; por ganar tiempo solo se afeitaba durante cierto tiempo una vez por semana y en las fiestas principales o necesidad de asistir a las funciones literarias para aprender algo o mejorar las de casa.
En los recreos ordinarios después de cumplir lo preceptuado en ellos, le gustaba los chascarrillos, las charadas, las adivinanzas y los enigmas; algo que ocupara la inteligencia y sirviera de esparcimiento.
Hacia 1905, da cima a un famoso catecismo, cuya primera parte, recibió elogiosa aprobación del teólogo dominicano Padre Vicente Vaca. ¿Quiera Dios que este trabajo sea de provecho para las almas! Exclama jubiloso el santo Hermano, el poner punto final a su obra. “Voy  a dar gracia al Dueño de la casa que ha permitido llegue a buen término.
El 11 de abril de 1907 llegan los viajeros al puerto de El Havre. Por equivocación había abierto el mechero, creyendo cerrarlo. Llegaba yo justo para salvar de la muerte casi cierta al querido ecuatoriano. Se despertó el ruido de la ventana de la puerta y se habrían, y al enterarse de lo ocurrido abrazo con efusión elevando fervientes acciones de gracia a Dios por haberle preservado de aquel peligro”.
Durante tres meses el esforzado escritor lleva una vida oculta, silenciosa, recogida en cerrado en el numero 78 de la calle de Sevres, donde residem halla, según expresión suya una celda, unos libros y la capilla cerquita, es decir, la felicidad al alcance de la mano.
El instituto Lasallano, traslado el gobierno a la hospitalaria Bélgica, que hasta 1937 albergó los diferentes servicios de la Casa Generalice en la hermosa mansión de lembecq – les hal, situada a dieciséis kilómetros de Bruselas. Los superiores creyeron oportuno llamar a ella al hermano Miguel para que diera clases de castellano al grupo de jóvenes escolásticos y a los adolescentes, que con el nombre novicios menores, cultivaban el germen de la vocación apostólica.
El 15 de julio lo encontramos ya en tan importante centro. En la risueña población de Premia de Mar, cerca de Barcelona el hermano asitente Viventien Aim’e había mandado edificar un colegio de vastas proporciones para dar albergue a jovencitos que, tenían ansias de difundir el mensaje cristiano en la América Hispana. Para iniciar la obra, nada mejor que traer desde Bélgica a los novicios menores. En esta casa gozarían de clima benigno y estarían cabe el Mediterráneo, ahora bien, los superiores juzgan conveniente escoger al hermano Miguel y al Hermano Ignacio Julio para que los acompañen hasta la nueva morada. Es así pues, como el santo religioso recibe la orden de salir de la Casa generalice, donde a pesar de los contratiempos, había encariñado con sus superiores y compañeros En esta oportunidad deseaba también ir al santuario marino de Lourdes; mas tampoco pudo satisfacer su anhelo contentándose con decir sonriente: “En el cielo la veré”.
La tea incendiaria había envuelto en siniestras llamaradas iglesias, conventos, escuelas, colegios católicos, etc. De la ciudad Condal. Cual reguero de pólvora se propaga en los pueblos vecinos y, desde el 28 de julio de 1909 Premia de Mar cae. En el mes de octubre de 1909  necesitan de su presencia en el noviciado de bujedo (burgos). Allá van sin demora alguna.
De regreso a su querida casona ribereña, practica con singular fervor el último retiro de su vida (noviembre de 1909)
El hermano Miguel Director, al cerrarse la tumba, hará colocar una lápida con esta inscripción:
FIdes –caritas- Spes
“Hermano miguel del Ecuador; Escuelas Cristianas; muerto en la paz del señor el 9 de febrero de 1910.
El 13 de febrero de 1910 se recibió en Quito, un cable que decía “Falleció sumamente Hno. Miguel”. Inmediatamente los Hermanos participaron a la ciudadanía, este doloroso suceso con este parte:
Parte mortuorio los HH. De las EE.CC. tienen el dolor de participar a Ud. El fallecimiento del Rvdo. Hermano Miguel, acaecido en España el 9 de los corrientes, con todos  los auxilios de nuestra Santa Madre iglesia, a los 56 años de edad y 42 años de vida religiosa.
Sus hermanos de religión suplican a Ud. Encomiende a Dios el alma del extinto Quito 14 de febrero de 1910.
Se dice que la hermana del santo religioso, Ana Febres Cordero, empezaba a escribir una carta a su hermano el 9 de febrero a la misma hora  en que fallecía este, cuando si saber cómo, volcó el tintero en el papel. 
Finalmente en 1913 ve la luz primera gran biografía del hermano Miguel, escrita en francés por el celebrado escritor, hermano Paul Joseph UN RELIGIEUX EQUATORIEN (Bélgica 1913).
En el Ecuador, el hermano Adolfo, solicita al arzobispo de Quito, Manuel M. Polit inicie el Proceso informativo sobre el Servo de Die, pública el 9 de febrero de 1923 el Edicto concerniente.
Los escritos que fueron presentados en Roma formaban un conjunto de 10.775 páginas. El 14 de enero de 1925 la documentación integra del Proceso entregada a la Sagrada Congregación de Ritos. El 13 de noviembre de 1935, Pio XI, firmo el decreto de Introducción de la Causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Hermano Miguel.
Fuese a Premia al Sr. Cónsul (no precisamente amigo de curas y frailes) en compañía de dos ecuatorianos entusiastas, el Sr. Hernán Ferre Renna y su digna hermano, señor Rubén Ferre Renna, y con tino y diplomacia que los honra, lograron recobrarlo el 28 de octubre del citado año, conservados muy providencialmente, a pesar de haber sido sacados del lugar de su reposo y dejada abierta la doble caja en que yacían.
El cónsul tuvo bien cuidado de llenar el acta que por triplicado da constancia de la entrega y recepción de los restos y que fue sellada por el consejo de Premiá de Mar y lleva la firma de los señores: Colon Serrano, Hernan Ferré Renna y Rubén Ferré Renna.
El 23 de enero de 1937, la preciosa caja fue embarcada en el “Orazzio”. En Colon, el buque italiano, que no hacía escala en Guayaquil trasladó la urna sin instrucciones especiales, al barco alemán “Roda”, el cual llegó a Guayaquil el 5 de febrero.