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Flor Egüez Francisco


Dn. Francisco llegó a ser Coronel y fue ayudante de campo de Fco. Calderón 1813, como testigo ocular de acontecimientos de esa época suministró datos históricos al Dr. Pedro Fermín Cevallos. Rico y generoso, sus contribuciones para las campañas de la Libertad fueron parte para que viniera a menos su fortuna.
Nació en 1793 o 94, e hizo sus estudios de Colegio en Quito.
Sus servicios a la Libertad a la que solo sacrificó todo con la más decidida abnegación y el mas ardoroso patriotismo principió a los 18 años de edad, en que fue designado Ayudante de Campo del Coronel Calderón, primer Jefe de la expedición en la campaña sobre Cuenca. En esta elección habrá influido la inteligencia y actividad de la jovencita Flor.
Entro por primera vez en fuego, cuando el pequeño combate de Paredones, pasando luego al bien sostenido de Verdeloma, para el cual dispusieron momentáneamente sus rivalidades Sanchistas y Montufaristas en que se hallaba dividiendo el Ejercito; rivalidades que solo fueron a exponer el pundonor y libertad de un pueblo sino que las ajaron, obteniendo lamentables consecuencias.
Perdida la ocasión de ocupar Cuenca, objetivo de los expedicionarios, vino la derrota de Mocha y la pérdida de Quito; era tarde, cuando reconciliados en Ibarra, pretendieron reaccionar ante el español fuerte y triunfante. Dn. Francisco fue el portavoz de los enconos y amenazas entre su Jefe Sanchistas y los del bando contrario, adheridos a la familia Montufar. Cumplió con su deber luchando en Moncha, Quito y San Antonio de Ibarra, lugar donde sucumbió la fuerza militar de los patriotas, los fusilamientos se sucedieron inmediatamente, incluso el del jefe Calderón, y escapando Dn. Francisco vino a su población natal.
No debió de haber sido indiferente a la conspiración de 1818, en la cual se hallaba su hermano Vicente. Pero cuando se le ve tomando gran brío es en el año 1820, a raíz de la poderosa transformación de Guayaquil. Seduce con sus paisanos al Corregidor Ricaurte, por medio de la esposa de éste, para que se adhiera a la República; luego, por medio de la misma señora, al de Latacunga Sr. Arteta, primo de ella; bien que este último no se haría de rogar o esperaba esta circunstancia. Por hallarse fuertemente comprometido con el Tesorero español. De acuerdo también con patriotas quiteños y latacungueños. Se vino con el Sr. Lizardo Ruiz a Pujilí; establecieron el cuartel en la hacienda Tripulo, y destacaron partidas volantes para interceptar las comunicaciones con Quito y Levantar el patriotismo de adictos. En seguida, el ataque y rendición del cuartel de Latacunga (11 de Noviembre) con el más sonado de los triunfos, que debía dar mucho vigor al partido Republicano.
Por esta circunstancia, no asistió el 12 de noviembre en Ambato, de donde solo le llevó la noticia del triunfo, su conterráneo y también combatiente, Dn. Mariano Castillo. Le acompañaba el quiteño señor Mideros. (Relación de un Veterano de la Independencia)
Unido con el General Luis Urdaneta, Jefe de las fuerzas Guayaquileñas hubieron muy sensiblemente de perder la batalla de Huachi (22 de noviembre) en la cual decidió la intrepidez y arrojo del español comandante González comunicada a los suyos “Un campo de 500 y más hombres tendidos, muertos o lleno de heridas, una infinidad de prisioneros, tres cañones reforzados, excelente caballada, armas y municiones fueron los trofeos de González.
El General Sucre le acometió de sobresalto y le desbarató casi del todo pues que solo escaparon de morir o ser hechos prisioneros, el coronel González, con algunos Jefes y 200 soldados.
Peor la Corona se hallaba todavía firmemente colocada. En Babahoyo un antiguo militar español pasado a los Republicanos, volvió a las banderas de su origen, tradicionando a Sucre en su vanguardia, de la cual era Jefe Formaba en esta el joven Flor, y con la sorpresa e indignación que es de suponerse, él, Abdón Calderón y otros regresaron a unirse con sus leales compañeros, en Samborondon, Avanza el Ejercito de la República al interior, y es nuevamente destruido en el mismo Huachi el 12 de septiembre de 1821.
Los guayaquileños son personas de grandes energías: formaron nuevo ejército, se reformaron con los auxilios de Colombia, y con ayuda de la División Peruana el 24 de Mayo del año 22 siguiente se daba la última batalla para la Libertad de este suelo, en el Pichincha. Dn. Francisco tuvo la enorme satisfacción de ser uno de los concurrentes y ver realizados sus anhelos, tras catorce años de larga espera.
Las caricias del Poder hacían que el General Flores formase el Ecuador  en 1830, con el beneplácito de los habitantes, que deseaban una Patria más expedita y libre en sus funciones internas Ambato se adhirió a Quito el 16 de mayo, por acta que la suscribieron las personas de mayor viso como el señor Flor.
Más tarde, probablemente cuando la defección del Batallón N°2 en Riobamba (1838), fue desterrado justamente con su hermano Vicente al Perú. De orden del Presidente Rocafuerte. Y es su última intervención en asuntos públicos Corregidor, o sea la primera Autoridad del cantón, lo fue por algún tiempo en Ambato, sin poder precisar cuándo. Además, en la Revolución de 1859, los ambateños se fijaron en su conterráneo, prestigioso y venerable, para designarle Jefe Político en Asamblea Popular que aceptó sin embargo de que los años pesaban sobre su persona. Era anciano, pero sus energías se conservaban, fuertes para afrontar una situación la más difícil que haya tenido el Ecuador. De esta Revolución, prolongada en más de un año por complicaciones posteriores surgió la Provincia de Tungurahua hasta entonces Cantón de la Provincia de León que se la eligió en medio de los azares de la campaña de julio de 1860.
Huérfano desde niño se hallaba en el Colegio de Quito, a cargo de un curador de su persona y bienes En ese Instituto sufría hostilidades de sus profesiones, sin que sepamos la causa, lo cual, unido  a prematuros amores, y al deseo de entrar en posesión de su cuantiosa herencia (30.000 pesos), le hicieron abandonar las aulas y contraer matrimonio con la señorita N.N, de trece años de edad ella, y él de 16. Para su desgracia pues la alcoba nupcial fue violada, apenas a la vuelta de dos años de matrimonio, y tuvo que separarse definitivamente de su esposa.
Su índole generosa, las erogaciones para las campañas de la Independencia, ocultaciones y destierro, dieron naturalmente al traste con su fortuna.
Su pensión de retiro como Coronel graduado, empleos, no  de los lucrativos porque fue honrado, según alcances en su favor cuando él desempeñó hicieron que al término de la vida conservase aun tierras en Quilloturo y Mapoto, de poca significación, que las dejó a su predilecta hija Rosario, habida en quien el Destino le habría unido mejor, al principio de los sueños rosados.
Su generosidad más bien era un derroche; hacía saltar vino por la pila de la Matriz, para que bebiera el pueblo, no en una sola vez, y en la primera se emplearon cuatrocientos barriles del legítimo español.
Cuando las fiestas de Carnaval, mandaba trabajar unas armazones de madera en las cuatro esquinas de la plaza, simulando los cerros Cotopaxi, Tungurahua y otros, dentro de los cuales encerraba mulas, caballos, vacas y asnos, para en un momento señalado hacerlos como que reventaban, saliendo disparados esos animales a ser propiedad del que primero los cogiese.