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Franco Dávila Pedro


Primer director del Gabinete de Historia natural de Madrid.
Falleció en 1775

Pedro Franco Dávila. Nació en Guayaquil a principios del siglo XVIII y se hizo notables por sus variados conocimientos científicos, sobre todo en historia Natural. Hizo un viaje a España y fundó en Madrid un gabinete de historia Natural, del cual fue nombrado Director; y llegó a ser tan rica la colección reunida por él, que publico, en 1767, un catalogo científico, cuya edición se hizo en París. Escribía una “Instrucción para recoger las producciones raras de la tierra, y fue esa obra publicada en Madrid, en el año de 1768, es decir, poco antes de su fallecimiento, ocurrido en esa misma ciudad. 
Dedicado a las ciencias Naturales, recorre el antiguo país de los Huancavilcas, consigue libros, se prepara, herboriza y forma una rica colección de plantas del litoral y de la tierra. Recoge animales y los conserva, hace una colección petrográfica y la clasifica. Viaja a París en 1767 y publica su “Catalogo Sistemático y Razonado de las curiosidades de la naturaleza, refiriéndose a su colección particular. Pasa a Madrid llevando la colección que era rica y estaba bien ordenada. Fue hombre dedicado laborioso, coleccionista de vocación, algo, esto último, de gran mérito para esos tiempos y que hoy se necesita mucho y pocos hay preparados o casi nadie, para dirigir, enriquecer y hacer vivir un museo. La obra de él, formado por sí mismo en una apartada colina de América del siglo XVIII, es de apreciarse y admirar en lo que valió para su tiempo y en lo que represento para conocer la flora, fauna, y rocas de la presidencia de Quito en la capital imperial de Carlos III.
Insigne naturalista nacido en Guayaquil el 21 de marzo de 1711, hijo del Capitán don Pedro Franco Dávila Salas y Cisneros y de doña María Magdalena Ruiz de Equiño y Solís. Influyo para dedicarse el estudio de las Ciencias Naturales la presencia de los académicos franceses y en especial del naturalista José Jossieu que practicaron estudios en nuestro pis desde 1736. Dedicado pues. A tales estudios, llegó a ser autoridad en dicha materia con la que contribuyo a enriquecer nuestro arsenal terapéutico de la época. Casado con doña María Manuela Merenciana de Reina, natural de Iscuandé, en la Provincia de Chocó. Y de la que más tarde estuvo separada, lo encontramos en 1745, en París, dueño de la más grande colección privada de objetos arqueológicos, artísticos, de libros antiguos y de ciencias naturales, colección en la que invirtió cien mil pesos fuertes que constituían no solo su fortuna sino también la de sus hermanos. En 1759 de traslada a España y al año siguiente ofrece al Gobierno de aquel país su colección, solicitándole por ella cincuenta mil pesos, por intermedio del duque de Lozada; pero esa oferta no fue aceptada. En entonces que hace formar y publica en parís, en aquel año, en tres tomos, su “Catalogue Systematique et raisonné des curiosites de la Nature et de L’art que composent le gabinet de M. Dávila”. Al fin logró vender particularmente los duplicados de su colección y pagar con ese valor a sus acreedores. Su oferta al rey de España era a condición de que lo nombre Director Vitalicio Del Museo Formado con su colección. Fue desde Junio de 1776 Miembro de la real sociedad de Londres en calidad de “Felow” después de haber sido miembro correspondiente de dicha sociedad. Ya antes de 1767, había recibido el nombramiento de académico, concedido por el Rey Federico de Prusia, a solicitud de los miembros de la academia de Berlín. 
Perteneció también a la academia de historia de Madrid, a la sociedad Vascongada y a la academia de Antigüedades de HesseCassel. Publico, una Instrucción hecha de orden del rey N.S. para que los Virreyes Gobernadores, corregidores, Alcaldes Mayores e intendentes de Provincias en todos los dominios de S.M. puedan hacer escoger, preparar y enviar a Madrid todas las producciones curiosas de la Naturaleza.
Franco Dávila, insigne naturalista nacido en Guayaquil el 21 de marzo de 1711, hijo del capitán don Pedro franco Dávila salas y Cisneros, español de Utreras, Sevilla, y de doña María Magdalena Ruiz de Eguino y Solís, natural de Guayaquil. Este matrimonio tuvo diez hijos.
Influyó probablemente en el ánimo de Franco Dávila para dedicarse al estudio de las Ciencias Naturales la presencia de los académicos franceses, y en especial del naturalista José Jossieu, que practicaron estudios en nuestro país el que llegaron en 1736. Dedicado, pues, a tales estudios, franco Dávila llegó a ser autoridad en dicha materia con la cual contribuyo a enriquecer nuestro arsenal terapéutico de la época.
Casado con doña María Manuela Merenciana de reina, natural de Iscuandé en la Provincia de Chocó, y de la que más tarde estuvo separado, lo encontramos e 1745 en parís, dueño de la más grande colección privada de objetos arqueológicos, artísticos, de libros antiguos y de ciencias naturales, colección en la que invirtió cien mil pesos fuertes que constituían no solo su fortuna sino también la de sus hermanos. Esta colección, dice Mr. Adamson, Miembro de la Real Academia de Ciencias de París, es “la plus riche que aucunparticulier sit encoré formé”. En 1759 se traslada a España y al año siguiente ofrece al Gobierno de aquel país su colección solicitando por ella cincuenta mil pesos por intermedio del Duque de Lozada; pero su oferta no fue aceptada. Presionado por sus hermanos que reclamaban la parte que les pertenecía en la fortuna, vuelve a ofrecer su museo en 1767, y en esta vez a Carlos III, manifestando que de no ser aceptada su oferta pondría su colección en pública subasta. Es entonces que hace formar y publica en París en aquel año. Al fin logro vender particularmente los duplicados de su colección y pagar con ese valor a sus acreedores.
Su oferta al rey de España era a condición de ser nombrado Franco Dávila Director. Carlos III comisiona al sabio enrique Flores para que lo tase y este informa favorablemente con lo cual queda cerrado la negociación, debiéndose abonar a su Director Franco Dávila mil doblones sencillos anuales durante su vida. El gabinete fue trasladado de París a Madrid por la tierra y por mar en 252 grandes cajones. Este fue el primer museo de historia natural que hubo en Madrid y se abrió al público el 4 de noviembre de 1776. Ocupaba un edificio de tres pisos: en el piso bajo funcionaba la Academia de bella Artes-, el siguiente estaba el Gabinete de historia Natural; y el tercero vivía nuestro compatriota.
Franco Dávila fue desde junio 1776 Miembro de la Real Sociedad de Londres en calidad de “Felow” después de haber sido Miembro correspondiente de dicha Sociedad. Ya antes, en 1767, había recibido el nombramiento de Académico concedido por el Rey Federico de Prusia, a solicitud de los miembros de la Academia de Berlín. Perteneció también a la Academia de Historia de Madrid, a la sociedad Vascongada y a la academia de Antigüedades de HeseCassel.
Publico, además, una Instrucción hecha de orden del Rey N.S. para que los Virreyes, Gobernadores, corregidores, alcaldes mayores e Intendentes de provincias en todos los Dominios de S.M. puedan hacer escoger, preparar y enviar a Madrid todas las producciones curiosas de la Naturaleza. En esta obra, editada en Madrid en 1776, revisa especies de historia natural de la provincia del Guayas. Murió este ilustrado naturalista en Madrid el 6 de enero de 1786, habiendo hecho su testamento el día anterior.
Entre los años de 1729 y 1730, María de los Ángeles Calatayud nos dice que Pedro Franco Dávila, uno de los más grandes naturalistas ecuatorianos, se dedicó al comercio del cacao y que su actividad se extendió a Panamá y en algunas ocasiones a Lima. El y su hijo Fernando, conociendo de las grandes utilidades que se hacían en la exportación, querían ampliar su mercado hasta la Península Ibérica.