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Franco Márquez Caballero Guillermo


Guillermo Franco rompió las papeletas, luego que las recibió y se quedó con el dinero inmediatamente levantaron el campo los chiguaguas el 8 de agosto y marcharon a la sierra, infantería y caballería, a ponerse a las órdenes del jefe supremo Valdivieso.
Luego que el General flores tuvo conocimiento del movimiento de los Francos, despachó al General González con una fuerte columna a interceptarles la marcha. González se encontró con ellos en las inmediaciones de milagro. Tuvo ocasión de batirlos y no lo hizo, dejándoles retirarse sin combate. Es pues falso que flores les hubiera perseguido Personalmente.
Dos compañías granaderos cazadores vinieron a la ciudad de Guayaquil a las órdenes del coronel Subero. El resto de la infantería en el Moro a las del Coronel oses. Los dos escuadrones de caballería que mandaban los dos Francos, Agustín y Guillermo se situaron en Taura. Así separados como estaban inspiraban serios temores, por lo que trató el Gobierno de tomar medidas para licenciarlos y dispensarlos. Subero en quien no se tenía confianza fue separado del mando y en lugar se nombró al Coronel Sandoval seducido por flores con la promesa que le hizo por escrito de que sería bien tratado y recibiría una recompensa en dinero. En seguida se hizo que Sandoval solicitase retirarse con su columna al Morro. La columna se embarcó pronto quedándose su jefe en Guayaquil para seguirla y alcanzarla en la siguiente marea. Los buques que conducían esas tropas anclaron frente a Sono mientras pasaba la creciente. En este intervalo llegaban de Puna a Sono el Coronel Francisco Valverde y Comandante Ángel Franco, los cuales impuesto de lo que pasaban las hicieron desembarcar y las dirigieron a Taura a unirse a los escuadrones de caballería. Así sucedió, que cuando Sandoval llegó a Sono no encontró a sus soldados; y sabedor de la dirección que habían tomado se puso en marcha para hacerlos regresar. Llegado a Taura fue preso y condenado a muerte en un consejo improvisado por los Francos y los Coroneles Undea y Bodero. Guillermo Franco lo hizo ejecutar fuera del poblado. Sandoval murió con un valor extraordinario.
La revolución chiguagua estaba irrevocablemente perdida, sin embargo, los pocos restos que se habían salvado en Miñarica refugiándose en el territorio peruano, tuvieron la insensatez de renovar las hostilidades a fines de septiembre 1835. El general Antonio Elizalde fue el director de la doble invasión que hicieron;  una de treinta a cuarenta hombres a las ordenes de los coroneles Oses y Bravo y los comandantes Guillermo y Antonio Franco por la frontera de Santa rosa; y otra que mandaba al coronel Agustín Franco que ocupó Esmeraldas con menos de cien hombres. Aún reunidas estas dos partidas sumamente insignificantes, no habrían podido resistir el choque de las numerosas y aguerridas tropas de que disponía el Gobierno. Se creyó neciamente que invadiendo por las dos fronteras marítimas del Ecuador  tendría buen resultado la empresa, cuando de este modo Debilitándose es exponían a ser batidos más fácilmente.
La partida capitaneada por Bravo y Oses avanzó hasta Taura donde los esperaba el Coronel Tamayo, quien sin empeñar sino una parte de las dos compañías que tenía a sus órdenes, los batió completamente casi sin combate. Los caudillos Bravo, y Guillermo y Antonio franco se escaparon. Casi todos los demás incluso el coronel Odes fueron tomados y fusilados en el acto.