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Granada Hernando

Pidió al cabildo justicia y Regimiento los solares para la fundación de este Convento Máximo de Quito.
Con Benalcazar vino el p. Hernando de Granada, desde san Miguel de Piura, y estuvo en la fundación que hizo Almagro de la primera ciudad, en Riobamba, el 15 de agosto de 1534 para alegara prioridad de posesión de la tierra, en nombre de Pizarro, cuando viniese Alvarado. Benalcazar fundó la ciudad de Quito, el 6 de Diciembre de 1534 en el mismo sitio en que Rumiñahui redujo a cenizas la ciudad de los incas. El año siguiente partió con el mismo p. Granada a Guayaquil, a fundar la ciudad de Santiago de Guayaquil.

En el año de 1527-II de marzo encontramos al p. Granada en el convento de Grandad, donde, en la fecha indicada, firma como testigo en la profesión de Hno. Iego Fr. Bartolomé. En el de 1536 acompaño a Benalcazar a Popayán fue la fundación de Cali y Popayán que dio el nombre a toda la gobernación. En el de 1538, Benalcazar, con los poderes de Pizarro, salió a las conquista de oriente hasta descubrir el Dorado, antes que el otro Capitán le ganase la delantera.

En el trayecto, antes de cruzar el magdalena recibió una embajada de Gonzalo Jiménez de Quesada, que por otra vía se le había anticipado; y para colmo de males apareció en Pasca el alemán Tederman que había salido de Venezuela, en busca de lo que Benalcazar perseguía, hacía cinco años. En toda esta expedición acompaño también a Benalcazar el p. Granada.

Reunidos estos tres conquistadores en Bogotá, el mes de Agosto de 1538 para discutir a quien correspondían las tierras conquistadas resolvió partir los tres a la Corte de España para alegar sus derechos. En Noviembre de 1539 estuvieron en Sevilla y, en compañía de ellos el P. Granda.

En España, Benalcazar, deseoso de sacudirse de la dependencia de Francisco Pizarro, Trabajo para obtener el título de Gobernador de Quito y Popayán; pero solamente le fue concedida esta última Gobernación el 10 de marzo de 1540, y el 13 de mismo mes, firmó Capitulaciones con el Rey para terminar su conquista. Sacó real orden para oponerse a Gonzalo Pizarro, si acaso pretendía entrar en sus dominios. Y Llevó también otra a la audiencia de panamá, con el fin de arrojar de su gobernación a Andagoya, si hubiese penetrado en ella.
El 12 de junio de 1540, se embarcaba el p. Granada, con la Real Cédula del 1
 De marzo de 1540, “a hacer un monasterio en ella de su Orden”.

Mientras que Benalcazar llegaba a Popayán, pascual de Andagoya había obtenido en la corte la Gobernación del río san Juan y se embarcó en Panamá muy bien apertrechado  con rumbo a su provincia, en el trayecto fundó el puerto de Saa Buenaventura, de donde tierra, adentro, entre bosques y espesas sierras, llegó a la Provincia de Lili, en la que había un pueblo de españoles llamado Cali y, creyendo en él, el 10 de mayo de 1540. El Cabildo, a sabiendas de que Cali no era regado por el rio San Juan, lo recibió por Gobernador, Andagoya mandó a sus capitanes a Popayán y más poblaciones para que conocieran su autoridad, y todas le aceptaron. Visitó toda la provincia y por donde pasaba hacia informaciones contra su legítimo Gobernador. Hacia cerca de un año que Andagoya tenía usurpado el poder cuando Benalcazar desembarcaba en Buenaventura. Al P. Granda, según una probanza, el envió el Emperador a Popayán para que mirase las cosas que a la real conciencia tocaban y diese aviso de ellas, como para administrar los Sacramentos y atraer a los indios al verdadero conocimiento de la fe católica. Viniendo con Benalcazar en el puerto de la Gomera se quemó el navío y con él las provisiones, ornamentos, libros y aderezos de iglesia. En Santo Domingo se proveyó de la parte de lo había pedido y se embarcó con Benalcazar para el Puerto del Nombre de Dios, a donde, enseguida de allegado, se quemó la ciudad y cuanto tenia, sin escapar más que su persona. Con un muy corto de limosnas, vino a Panamá donde una recia enfermedad le tuvo muy mal. Sabido por Benalcazar que Andagoya estaba en Cali, con gente dispuesta a no recibirle por gobernador, dijo a Fr. Hernando que cumplía al servicio de Dios y del Rey, que viniese con él para que no hubiese rompimiento entre ellos. Y convaleciente como estaba, se embarcó en su compañía.
Llegado al puerto de buenaventura, le rogó se fue con sus poderes a Cali a hablar de su parte a Andagoya para ponerle en paz y hacerle entrar en razón. Fr. Hernando hizo el camino a pies, sufriendo cansancio, necesidades en veinte y cinco leguas de montaña y despoblado. Cinco leguas antes de Cali encontró fray Hernando al capitán Luis Bernal con cuarenta hombres de a caballo. Bernal se redujo a sus razones y prometió que haría lo que su majestad le ordenase.

En Cali encontró a Andagoya con gente de guerra, sosteniendo que él vera el Gobernador y no Benalcazar, pero Hablándoles el Padre a él y a su gente y mostrándoles las provisiones del rey, se sosegaron, y se dio orden de que viniese a Cali Benalcazar. Luego consiguió libertad de los presos amigos del Gobernador.
Llegado Benalcazar llegó de Cali, se alborotó Andagoya, olvido sus promesas, salió con su gente contra de él, llevando enarbolado un estandarte. Frente a frente los dos ejércitos y en eminentes peligro de romper las hostilidades, Fr. Bernardo tomó un Cristo en las manos, se interpuso entre ambos bandos, y corriendo de una parte a otra, las exhortaba al servicio de Dios, les manifestaba el desagrado que recibiría su majestad por esta discordia, no cesando de predicar hasta que les puso en paz. Hizo poner dos sillas en medio de los ejércitos, allí hablaron y concertaron ambos Adelantados, de manera que Andagoya volvió a Cali con su gente y Benalcazar se retiró con la suya al convento de la Merced, que esta fuera de la ciudad.
Ambas partes convinieron en presentar sus poderes al Cabildo, y el que este aprobase sería, sin más trámite, recibido por Gobernador. La reunión se hizo en la iglesia mayor de la ciudad, leyeron las Reales Provisiones y, como la justicia y el derecho estaban de parte de Benalcazar, recayó sobre él la aprobación. Acto, seguido los Alcalde fueron a comunicar a Benalcazar que estaba en el convento de la Merced lo llevaron y entrando en cabildo fue recibido sin escándalo ni alboroto.
En Popayán el P. Granda continuó sirviendo a Dios y a la orden, Pasó algún tiempo en Cartagena, ocupando en las misiones apostólicas, predicando y administrando los Sacramentos y componiendo enemistades
 
Otra expedición ,as larga emprendió Fray Hernando, en marzo de 1542, acompañado del capitán Juan Cabrera, en busca de Jorge Rebolledo, quien andaba hacia la parte de Antioquia con pretensiones de ser Gobernador de las tierras que había descubierto, por orden de Benalcazar. Duro esta expedición nueve meses, durante los cuales predicó y administro los Sacramentos a los españoles “procurando que los naturales viniesen en conocimiento de nuestra fé, donde pasó muchos trabajos y hambres. Como prueba de amor a la Orden, dejo fundados, a más del convento de Quito, los de Popayán, Cali y Ancerma.

Los Cabildos de Popayán y Cali, Benalcazar y aun sacerdotes, escribieron a Carlos y buenas laudatorias a favor del Padre Granada y pidiéndole, a la vez, para Obispo de Popayan. Es cierto que por el mes de Diciembre de 1544 regresó a España y desde entonces no vuelve a verse el nombre de este ilustre fundador de nuestro Convento de Quito.