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Hernández Evaristo


El Dr. Evaristo Hernández fue oriundo de San Sebastián, España. Nació en 1852.
Vino a Guayaquil, a los 19 años de edad. Asistió como alumno del Seminario Mayor de esta ciudad. Recibió las órdenes Sacerdotales por mano del Excmo. Sr. Obispo Lizarzaburu, en septiembre de 1877.
Fue cura Párroco de Colimes, en enero 6 de 1878, hasta junio 5 de 1881, en que paso a ocupar el Curato de Puebloviejo 10 junio con jurisdicción en Catarama, Ventanas, Zapotal y San Juan.
Fue respetado u muy querido de los feligreses; sus opiniones y consejos los daba generosamente a quien se los solicitaba, ya sean empleados o particulares y los acataban con beneplácito por acertados. Por varias épocas fue designado por votación popular Concejal Principal mientras no hubo impedimento de la Ley. El diezmo lo recibió de los grandes propietarios de fundos rústicos del cantón, hasta el año de su muerte ocurrida en septiembre 8 de 1926, aclarando que se los daban al Dr. Evaristo Hernández. Tuvo dos fundos: “La Fernandina” y “Tortuga” en las poblaciones de Ventanas y Caracol las que con su casa en Puebloviejo, fueron hipotecadas al banco de Crédito Hipotecario. No siendo cubiertos los semestres respectivos, después de su muerte se los adjudico al Banco llenando los trámites legales.
Sus rentas, sus honorarios, los invertían en obras de caridad, sin reservarse nada para si, pues, corrobora lo dicho, por solo habérsele encontrado diez y ocho sucres en su caja el día de su fallecimiento. Venía padeciendo de una afección cardiaca de varios atrás y sentenciado a morir cuando no se pensaba. Lo estaba tratando con todo esmero y cuidado el Sr. Dr. Pedro Pablo Egüez Baquerizo, hijo de este lugar.

Con motivo de su fallecimiento, 8 de septiembre de 1926, el Corresponsal del Diario “El Universo”, en Puebloviejo, publico una valiosa e interesante Crónica, en 1926, página 5, en dos de cuyo párrafo se lee lo que sigue:
“Lo bajaron en sus hombres de la casa de duelo a la capilla Ardiente, los señores Salustiano González, Segundo Galarza, Daniel Herrería, Saulo Velazco y Juan Caballero. Y de la Capilla Ardiente al Cementerio lo llevaron los señores: Enrique y Armando Puga. Juan Miguel Cornejo Gómez. Plutarco Ron, Armando Moreno y  José Nicolás Suarez. Una de las personas que tomo las fajas fue Dña. Fanny Landivar. Tuvo lugar el desfile en medio del mayor recogimiento y solemnidad y una vez en la Necrópolis, al depositar el féretro en la bóveda, hizo uso de la palabra el doctor Alipio Montesinos, en una corta y sentido improvisación que hizo llorar a hombres y mujeres”.  
El Ministro alfarista Mestanza en febrero de 1897 pidió al Prelado de Guayaquil, Monseñor Pio V. Corral separe del Curato de Puebloviejo al Padre Evaristo Hernández por extranjero, como a otros, orden que gracias a Dios, no se cumplió porque la idea perversa de aquel gobernante era dejar sin curas a algunas parroquias ante la imposibilidad de remplazarlos con sacerdotes ecuatorianos.
Nació en Calahorra 1852
Presbítero 1877
Cura de Puebloviejo 1881-1921
Cura de Catarama 1894
Falleció 8 de septiembre de 1926