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Hollaender Made Leinne


Llego hace trece años. Apenas saboreo la brisa cálida que sopla por el Malecón, probo los cebiches de la Bahía y sintió muy de cerca el calor humano de la gente del puerto, decidió quedarse en Guayaquil.
Así, recién llegada de su nativa Suiza debió, a petición de algunos amigos suyos, montar una exposición de pintura en un hotel que acababa de instalarse. En aquel momento no conocía nada de arte, peor aun de artistas ecuatorianos. Sin embargo, acepto el reto y monto la exposición. Obviamente fue un fracaso: asistió muy poco público y no se vendió nada.
A Madeleinne Hollaender la conocí en el Oro Verde, en su almacén en el Oro verde, en su almacén de artesanías. No se puede seguir vendiendo tanta basura por folclor, me dijo de entrada en su español con notorio acento en su español con notorio acento suizo, Ecuador  es un país muy rico en folclor pero se lo está perdiendo; debemos revisar nuestra actitud en relación a la artesanía, concluye muy enfática.
A la noche siguiente fuimos a su casa, ubicada justo frente al malecón, apenas llegamos sentimos en nuestros cuerpos la brisa cálida infinita de la que Madeleinne se enamoro y, al mismo tiempo, contemplamos extasiados ese obscurecer luminoso exclusivo del mar. Enseguida nos mostro su colección privada de arte ecuatoriano. Como veras soy Tabarista, me dice, mientras miro algunos de Tábara, Endara, Bueno, Kingman.
Ahora si sentémonos, le sugiero, y cuéntame sobre tu vinculación con la plástica nacional. Como te decía, empieza medio nerviosa, cuando fracase con esa primera exposición, me llene de rabia y decidí preocuparme, estudiar arte y conocer el medio. Me di cuenta que ni siquiera había una galería de arte, me anime a montar una en mi propia casa, muy a la criolla. Así comenzó todo. Después ya tuve una galería en un local que arrende y me propuse, sobre todo, promocionar a los artistas jóvenes. Bebe un sorbo de vodka y continúa: la tarea no ha sido fácil, pero ahora en Guayaquil ya hay un público, ciertos periódicos se preocupan por el arte y los compradores también han crecido notablemente.