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Indaburu Ortiz Pablo


Don Pablo Indaburu Ortiz era nieto del Coronel José Hilario de Indaburu y Jijón, Prócer del 9 de octubre. Don Pablo había nacido en Portoviejo en 1848. De joven navego por la Costa del Pacifico, en los veleros que hacían cabotaje, pero lo atraían mas nuestros ríos. Pronto lo vemos con una flotilla de canoas de pieza. Eran estas embarcaciones algo más que simples medios de transporte. Los ríos fueron hasta muy entrado al siglo XX las mejores, cuando no las únicas vías de comunicación en las costa aunque de lentitud considerable. El trayecto Guayaquil Babahoyo se realizaba en 30 horas en la estación seca y 48 horas en época de lluvias. Comparado con la 6-9 horas que tomaba el antiguo y ya desplazado vapor de ruedas, y la hora u hora y media que hace el camión hoy día, aquel viaje resulta muy difícil de imaginar. Pero ya la canoa de pieza fue un avance, pues podían llevar 600 quintales de cacao y salían de Guayaquil cargadas de mercaderías. Don Pablo era pues no solo transportador sino comerciante, y no solo vendía mercaderías sino que compraba productos. Hizo así fortuna con relativa rapidez. En las décadas de 1860-70, ya estaba en capacidad de intervenir como socio en una empresa de vapores se verá después.
Don Pablo Indaburu adquirió al Washington cuando se lo saco a remate por el Gobierno; lo rebautizo Bolívar. Si Administro su negocio a su propio nombre o ya con la denominación de empresa de Vapores Fluviales que tendría al fallecer, en 1887, es difícil precisar. En los periódicos de la época se habla de la “empresa de don Pablo A. Indaburu”, que inauguro al serbio de vapores a Posorja con el vapor Quito, en mayo de 1874 o antes.
Con la participación de su familia política, en especial de don Enrique Seminario, y de otras personas, promovió una sociedad a fines de 1873 que construiría el vapor Guayaquil que después se llamaría Bolívar, y que fue botado al agua el 20 de agosto de 1876.
La sociedad, sin embargo, no duro mucho, Don Pablo parece que fue de temperamento marcadamente individualista. Lo cierto es que en agosto de 1880 con Gabriel Obarrio y Carmen Aspiazu de padrinos bautizaba el vapor Pichincha, de su exclusiva propiedad, y que venía aumentar la flotilla de más de 15 vapores que transitaban por el rio a mediados de ese año. El Pichincha venia a reemplazar, por decirlo así, al vaporcito Milagro que, de regreso a Balzar, se había hundido  en la noche del 20 de marzo, en la revesa de Juajamba, con una salud trágico de 3 ahogados.
Indaburu y Francisco Campos en la Construcción del puente del Salado Inaugurado el 8 de Octubre de 1872. Antes de 1885 ya era propietario único de la Factoría “La Fama”, que había sido establecido en 1882, al lado de la célebre Tahona, en toda la esquina de Malecón y la actual Avenida Olmedo. Los fundadores fueron Terán Hnos., hijos de la madre de don Pablo Indaburu. Junto a la Factoría La Fama, en la esquina de Alfaro y Olmedo, Indaburu Instalo grandes tanques de hierro y madera, para el agua que traía de Petrillo en lanchones-cisternas de alrededor de 100 toneladas de capacidad de cada uno, con la ayudad de los remolcadores Meteros y Sangay, de la misma empresa. El agua era trasvasada de los lanchones-cisternas a los tanques de bomba de vapor, y era distribuida al público en los barriles, por los aguadores o aguanteros, y sus burros, mulas o caballo. Este negocio desaparecería con la colocación de la red de agua potable a fines del siglo pasado.
La parrilla a varadero se encontraba al otro lado estero (hoy club de la Unión). Aparte de todo aquello Indaburu fue contratista del dragado del rio Yaguachi. Llego a ser propietario de una draga, a vapor por su supuesto, que trabajo con don Arcadio Ayala. La muerte lo sorprendió en Guaranda (julio 9, 1887) cuando viajaba a Quito, para negociar con el gobierno un contrato par el servicio a realizarse con dos pequeños barcos, entre Guayaquil y Panamá. A su muerte, la firma se paso a denominar Empresa de Vapores Indaburu.
Por el año de 1910 la empresa de Vapores Indaburu resultadba propietaria de los vapores Quito, Bolívar, Chimborazo, Olmedo y Pichincha, habiendo tenido en servicio en diversas épocas, a los Indaburu, América, Sucre, Oriente y San Jacinto, y los remolcadores Sangay y Meteoro. La factoría se había quemado en 1903. De las instalaciones de la factoría, que no estaba aseguradas lo que se salvo fue trasladado a la calle 5 de junio y Portete, junto a la baterías de Las Cruces, donde funcionaron, aunque escala reducida. Por 1916 entraron en decadencia y ya en 1925 estaban virtualmente abandonadas.
Falleció 8 de febrero de 1890