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Jaramillo Egas Manuel


La Sociedad Medica eligió Director al Doctor Rafael Barahona y Secretario el doctor Manuel Jaramillo Egas en 1870
La aplaudida y recordada cantante que dio brillo a la música popular de nuestro país, nació en la población de Calacali, provincia de Pichincha, el 9 de julio de 1904.
De algunos de sus familiares heredo la afición por el arte musical y desde muy joven por el arte musical y desde muy joven cosecho triunfos merecidos. Sus primeras actuaciones las compartió con su hermana Inés; posteriormente puso talento en los espectáculos de compañías de teatro, comedia y variedades.
María Isabel Carlota Jaramillo grabo como solista y asimismo a dúo con Luis Alberto Valencia, para varias firmas discográficas; en 1938, en Radio El Prado, de Riobamba, efectuó grabaciones iniciales.  
En muchos países de América otros tantos de Europa se aplaudieron las cualidades interpretativas de la artista compatriota, cuyos discos todavía se reproducen. Dueña de una voz privilegiada triunfo en todos los escenarios donde actuó en todos los escenarios donde actuó y para la posteridad están los pasillos, albazos, tonados, etc., como Sendas Distintas, si tú me olvidas, Honda Pena y muchos ritmos vermiculares más, con letras de inspirados literatos ecuatorianos, especialmente.
Luego de una magnifica trayectoria que fue premiada por entidades y pueblo en general, Carlota Jaramillo falleció en Quito el 10 de diciembre de 1987.
Nace en Loja en 1932. Graduándose de abogado en la Universidad central del Ecuador, ejerce la profesión en la ciudad de Guayaquil, donde ha fijado su residencia. Ha obtenido los siguientes premios; segundo en el concurso Bolivariano de Poesía convocado por la casa de la cultura Ecuatoriana tercer Premio Nacional en el concurso del diario el Universo de Guayaquil, año 1962. Su poesía surge del conflicto adolescente a través del prisma amoroso, por lo tanto revestido de colores y fragancias, por estos años nos entrega su primer libro: “Escrito sobre la “arena”, que no reúne precisamente su labor primera, sino la de transición. En 1960 la casa de la Cultura de Loja Publica su voluminoso poemario: “150 poemas”, donde la calidad es relativa frente a la calidad. Poemas tibios, de fácil estructura, pero con una virtud estética poco dable en los jóvenes principiante: la Liviandad metafórica, la sutileza estilística, pues ciertos poemas ya son pauta de su fuerza creativa. El ascenso ha sido mediable en su camino lirico. En 1962 su poema Maneras de vivir y de morir; monologo para cinta magnetofónica que ocupara el tercer puesto en el concurso nacional del diario El Universo se distinguió por una síntesis de imaginación en el conflicto humano; por los hallazgos y búsquedas hondas de la raíz del hombre; por la Universidad frente al asombro de la angustia.
Ya se perfilo para el mensaje futuro. El atisbo filosófico fue síntoma de la trampa, libro editado por la Universidad de Guayaquil, en 1964 y que perdurara a través de todas sus artistas: formal y esencial.
Versos los de este libro, devorantes crueles: por la fiebre lirica que envuelve el substratum del dolor. Un dolor atávico que se entraña en la medula del alma y vivo y se alimenta a cuenta de la experiencia y la sensibilidad. Poesía existencial donde ese ser y nada que causo Heidegger para el sartriano escándalo, equidistan un hombre negativo.