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Jimena Larrabeitia Rafael


Libre ya de este cuidado (la invasión realista a la costa en nov. 1821) pudo Sucre consagrase a buscar los medios de formar un ejército bien respetable para emprender la campaña sobre Quito. Ya estaba visto, que la provincia de Guayaquil, haciendo los mayores sacrificios, apenas podía poner dos batallones sobre las armas, de los cuales el menos aguerrido  debía quedar de guarnición en plaza. El otro batallón, que recibió el nombre de Vengadores, estaba listo para salir a la próxima campaña. Por una ceguedad propia de los partidos exaltados, los colombianos que debían contar con el en las nuevas operaciones militares, movieron cuantos resortes pudieron para seducirlo e incorporarlo a  las banderas de Colombia. Al efecto aprovecharon del resentimiento del segundo Jefe, el cacique Álvarez, recientemente condenado por faldas ligeras un consejo de Guerra. Contaban también con tres o cuatros Oficiales que pertenecían al partido Colombiano. El 24 de Diciembre 1821 en la alta noche, sacaron el batallón del cuartel y se dirigieron a la sabana, donde prorrumpieron en vivas a Colombia.
Luego destacaron una parte con el objeto de sorprender el cuartel de artillería hecho lo cual se satisfacía el portafolio anhelo de incorporar la provincia a la provincia de la Republica de Colombia por medio de una traición y de una sublevación de pretorianos. Esta tercera tentativa encallo igualmente que las anteriores. El coronel Jimena Comandante General de la plaza tuvo sospechas de la trama que se urdía y había pasado la noche en la artillería, de manera que cuando llegaron los colombianos, con el pretexto de llevar refuerzos de orden del comandante  General, se les presento este para desmentirlos y rechazarlos. En todas estas conspiraciones, Sucre tenía una parte inmediata y eficaz, por lo mismo de haber sido el alma de toda ellas. Se mostraba haciendo el papel de mediador en cuestiones que no pudieron suscitarse sino cumpliendo sus órdenes expresas, o a lo menos, sin que los conspiradores hubiesen contado con su aquiescencia. En la seducción del batallón Vengadores,  figuraron el comandante cuervo (Llamado el Tuerto) y el coronel Morales, quien había sido separado.