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Jouvin Arce Jacinto


“El Mercurio” se fundó en Guayaquil el día 10 de agosto de 1908 bajo la dirección de Jacinto Jouvin Arce, quien comenzó su carrera periodística en 1899 como reportero del Grito del Pueblo, de Federico Reinel. Con su hermano Juan Bautista son propietarios de “La Reforma”, casa editorial en cuyos talleres se incorporaron la mayor parte de los elementos de la “imprenta Latina”. El principal redactor del Mercurio fue su cuñado Gonzalo Llona marchena, tuvo filiación liberal y combatió a los enemigos del gobierno de Eloy Alfaro.
No se han detenido los biógrafos e historiadores locales a estudiar la obra realizada por Jacinto Jouvin Arce, el cual fue una persona que aporto una significativa labor en bien del país y muy señaladamente para la cultura. De ferrera autodisciplina y de inamovibles principios morales. Hombre de fe en sus convicciones y de vocación innovadora, nació en Guayaquil en 1883. Por caprichos de la suerte tuvo que trabajar desde temprana edad, pero pensando siempre en las faenas que completarían su intangible disposición a emprender en trabajos de imprenta y elevarla al punto de construir un ramo industrial de caracteres que ayudaron a la economía nacional.
Fue así como se inicio como reportero de “El Grito del Pueblo”, luego, con esfuerzo innegable, logra comprar una instalación tipográfica que la situó en la calle de chile. Poco a poco fue creando un imperio a medida que iba imponiéndose mayor responsabilidad. Extendió el local hacia el sur, ocupando la planta baja del edificio de propiedad del ilustre medico profesor Dr. Luis Felipe Cornejo Gómez, y luego hacia el Norte, con el edificio esquinero de las calles Chile y Luque.
Esta labor que se impuso fue la semilla de una obra perdurable que hasta hoy sigue dando ubérrimos frutos.
Inicio la labor editorial en 1906 creando la empresa La Reforma. Edita textos escolares y colegiales de Larrea, Bruño, Sáenz y otros autores, texto de carácter literario como “Las Crónicas de K. von Fride”, del poeta Pincay Coronel, labor que no constituyo de ninguna manera un negocio lucrativo. Consistía para él una legitima satisfacción colaborar a favor de autores nacionales, no obstante sus limitados recursos.
Fundaron “El Pensamiento”, semanaria de pequeño formato, de ocho planas a tres columnas, y cuyo primer número apareció el 9 de octubre de 1894. Allí, aparecen la firma de Juan B. Jouvin Arce, miembro de la Sociedad Amantes de la Ciencia.