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Ladrón de Guevara Diego

 


Decimo tercero obispo de Quito, era castellano, natural de Cifuentes y pertenecía a una Familia distinguida por su antigüedad y nobleza; hizo sus estudios en la Universidad de Alcalá, se graduó de doctor en Derecho y regento una cátedra de jurisprudencia civil: fue canónigo en Sigüenza, y después obtuvo por oposición la silla Doctoral en Málaga. Vino a América como Obispo de Panamá, de cuya diócesis fue trasladado primero a Guamanga, en 1695, y posteriormente a Quito, en 1704. Siendo Obispo de Panamá, ejerció por algún tiempo el cargo de Presidente interino de aquella Audiencia y Gobernador y Capitán General de las provincias de Tierra- Firme.
En 1705 estuvo ya en esta ciudad, y el 31 de octubre del año siguiente, de 1706 recibidas las bulas pontificias de su traslación, tomo con grande aparato y solemnidad, posesión del Obispado, se titulo obispo de Quito.- una de las primeras atenciones del señor Guevara fue salir a recorrer su diócesis, practicando la vista pastoral: al venir a la capital había visitado las ciudades y pueblos de transito desde Guayaquil hasta Quito: en esta primera salida eligió el camino del norte y llego hasta pasto. Era varón noble, dadivoso y amigo del bien público: en Panamá edifico la catedral, desde sus cimientos, levanto los muros de la ciudad y fortifico el castillo de Chagres, gastando en semejantes obras gruesas cantidades de su peculio. En Guamanga fundo un convento de carmelitas descalzas, costeo la construcción de un puente y organizo la Universidad de San Cristóbal: En Quito construyo los dos grandes arcos de cal y ladrillo, que hasta poco unían la manzana del convento de la Concepción con la apuesta, que pertenecía también al mismo monasterio: obra costosa y digna de ser conservada como uno de los mas celebres monumentos arquitectónicos de la ciudad, respetado por la violencia destructora de sucesivos terremotos.
Había en el obispo Guevara munificencia como de rey y cierto noble orgullo por la grandeza de las familias a que pertenecía. Poco tiempo gobernó la diócesis de Quito; pues el primero de junio de 1710 salió de Quito para Lima, y el 29 de agosto del mismo año, se hizo cargo del gobierno interino del virreinato del Perú; en Quito quedo como Vicario General del Obispo, el doctor Don Pedro de Zumárraga, entonces Arcediano de esta catedral. El amor Guevara renuncio luego el obispado, alegando su avanzada edad, los achaques de su salud, a la cual le era dañoso el clima de esta ciudad, y finalmente su tranquilidad y decoro personal, pues conocía que aquí le seria punto menos que imposible guardar armonías con la audiencia y con los Presidentes: los ministerios reales, decía el Ilmo. Señor Guevara, no han de querer presentarme los homenajes, que se deben a quien ha sido Virrey del Perú; y yo, por mi parte, no podre menos de exigirlos: con que el acuerdo entre la Audiencia y el obispo será imposible. La renuncia fue presentada por el rey a la Santa Sede, y el Papa Clemente undécimo la acepto, señalando al Prelado dimisionario la congrua de ocho mil pesos anuales, que debían pagarse de las rentas del obispado. El señor Guevara tenía entonces más de setenta años de edad: su renuncia fue admitida en 1717; por lo cual terminado el tiempo de su gobierno como Virrey internacional Perú se embarco para España; mas, no logro regresar a su patria, porque falleció en México, el 9 de noviembre de 1718.