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Larraspuru Nicolás

 


Hijo de General don tomas de Larraspuru, jefe de los Galeones del Norte y hombre de posición en la Metrópoli. Don Nicolás estaba casado con la hija de don Juan Vera Mendoza, uno de los vecinos más nobles y acaudalados que había entonces en la colonia; vicios, en la cual descollaba sin competidor. Sayago era alguacil; Larraspuru gastaba las noches en divertirse; el alguacil era extremeño; Larraspuru Vizcaíno, pronto las rivalidades estallaron y una noche Larraspuru acompañado de veinte mozos armados acometió a Sayago, a la hora que este andaba rodando las calles de la villa; Sayago defendió con tanto denuedo y valor, que mato a ocho de sus agresores; pero un machetazo dado en la mano derecha, se la corto, dejándolo imposibilitado para la defensa: entonces cargaron con furia sobre él, y lo acribillaron a puñaladas: viéndose herido de muerte, pidió confesión: uno de los muchos curiosos, que habían acudido a presenciar el alboroto, corrió en busca de confesor, vino un sacerdote pero Larraspuru le estorbo acercase al moribundo, diciéndote bruscamente: Que este vaya a confesarse con Lucifer en los quintos infiernos. Así que expiro Sayago, sus asesinos se ensañaron con el cadáver y lo despedazaron a machetazo. Un crimen tan escandaloso no podía cometerse sino contando con la impunidad; y en efecto Larraspuru se vino de Riobamba a Quito, donde amparado por el Visitador Mañozca que era amigo y paisano de su padre, se retrajo en el convento de San Francisco: allí estuvo con toda libertad y aun salía todas las noches, para continuar en Quito sus diversiones porque de parte de la justicia nada tenía que temer y la opinión pública no había conservado rectitud ni decoro alguno, merced a los escándalos que recibía de los que deberían darles buenos ejemplos. Larraspuru bajo la salvaguardia del Visitador que lo protegía descubiertamente se marcho para España: la noche en que salió de Quito, ceno con Mañozca en la casa de este…Regreso de España a Quito y se paseaba libremente en la ciudad, alegando que había sido indultado por el Rey, lo cual no era cierto; pues Larraspuru se había declarado a sí mismo por indultado, haciendo valer en su favor el indulto que  a los presos detenidos en la cárceles publicas había concedido Felipe Cuarto, por el feliz alumbramiento de la reina. También se le atribuía el crimen de una santa mujer a quien Larraspuru asesino en venganza de la resistencia que ella le puso a que entrara a su casa, porque sabía que intentaba escalar las tapias de una casa vecina, con propósitos deshonesto.