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Leiton Jerónimo

 

Mas en 1608 nuevamente se encontraba Quito sin medico asalariado, y el cabildo nombra una comisión para tratar y “tomar asiento”. (Que no es lo que parece, sino “pactar” o “contratar”) con el licenciado Jerónimo Leiton, “medico de buena opinión y fama y de muchas letras.
Lemos Rayo Faustino
Nació en Roldanillo en 1836, de Rosa Rayo, hija de Gregorio Rayo, establecido en esa localidad a principios del siglo. Fue su padre José María Lemos (Lemos y Aguirre) quien si no lo pudo reconocer legalmente como hijo lo considero tal en sociedad y lo llevo a su hogar, donde antepuso al apellido paterno el paterno. Recibió escasas nociones literarias en la escuela de Roldanillo, por los años de 42 y 43. En el 51, cuando grupos de forajidos recorrían algunas poblaciones vallecaucanas sembrando el terror, gracias a la lenidad de las autoridades, defendió a su progenitor de una partida que intentaba flagelarlo; para ello reunió varios vecinos de la población. En el 54 lucho contra Melo, fue de los sorprendidos en Arroyohondo y concurrió a la toma de Cartago. En esta acción murieron varios Rayos, que el vengo cruelmente, no dando cuartel a los heridos, rendidos ni prisioneros, de cuya sangre hacia ostensión, paseándose por las calles, tintas en ellas las manos y también el rostro y los cabellos. En su juventud le describieron así; pequeña estatura, bien musculado, facciones correctas, y perfectamente pronunciadas, blanca la cutis , los ojos garzos, el pecho un tanto levantado, el cabello rubio, casi imberbe, la boca regular, los dientes parejos  y lucientes, que por ligera contracción de los labios se hacían a menudo visibles,  fisonomía vivaz y simpática, cráneo muy bien formado, frente despejada, temperamento ardiente impulsivo y predispuesto siempre a la discordia. A la edad de diez y nueve años intento robar un cofre de alhajas regalado por Lemos a la esposa, y huyendo del castigo se alejo de Roldanillo. En Cali abrió un taller de guarnicionero, cuyo arte aprendiera al abandonar la escuela, después marcho al sur del Estado y es probable pasara al Ecuador  en el 59, con el grado de Alférez que obtuvo en el 54 y enganchado en las fuerzas que encabezo el doctor Gabriel García Moreno contra el Gobierno del presidente general Francisco Roble. Termino por hacer ecuatoriano mediante carta de naturaleza que obtuvo el 31 de octubre de 1863; en servicio de activo de enero a diciembre de ese año y ascendido a capitán de infantería de ejército, estuvo adscrito, en comisión, al ministerio de guerra y marina. Tócale hacer armas contra Colombia y cayó prisionero de nuestras fuerzas. Dedicado a negocio la región del Napo, a donde se dirigió conduciendo presos comunes en el 67, se dio a extorsionar a los aborígenes; por indicaciones de los jesuitas, que evangelizaban la región, lo obligo García Moreno a salir de allá, retirándolo del servicio militar, en el que se encontraba en comisión en febrero del 71. Esto, sumado al hundimiento de una casa que poseía en Quito, a consecuencia del terremoto de Imbabura, en agosto del 68, lo dejo en la miseria y pensó tomar a Colombia, acogiéndose al apoyo oficial para la repatriación. El gobierno desestimo la solicitud, considerando de sobra perdida la calidad de ciudadano. Las gestiones fueron largas, la corte suprema federal resolvió el 5 de julio del 75 que si Rayo volvía a residir en Colombia, se le declararía colombiano, por acto de la misma corporación. El procurador, doctor Ramón Gómez pidió diez días después a la corte que formara su resolución en el sentido de que el peticionario no podría recuperar la ciudadanía sin desvanecer previamente el cargo de haber tomado las armas contra la Patria. A todas esas y desde su vuelta del oriente, Rayo había abierto en Quito otra talabartería y no cesaba de acariciar la idea de venganza contra García Moreno, por haberle impedido enriquecerse a costa de los indios. Los propósitos de dicho gobernante para perpetuarse en el mando, haciéndose reelegir en 1875 impulsaron la conspiración que culmino con su muerte, el 6 de agosto de tal año. Es fama que aparte los conjuros, elementos del propio régimen garciano concitaban para el tuviese termino, y hasta se sospecha que Rayo fue comprometido de esa manera en la conjuración; por tal motivo acudió al sitio convenido para matar al presidente y en la lucha con este, le toco quitarle la vida, para perderla el también momentos después a manos de los soldados que se presentaron tardíamente en el teatro de los acontecimientos a defender al jefe del país. Así Lemos Ramos se llevo a la tumba la explicación exacta de su papel en la célebre tragedia.