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Luzarraga Manuel Antonio

 

Un grupo de capitalistas se unieron y establecieron contacto con el gobierno para la formación de la caja de Amortización como banco emisor. El 22 de octubre de 1860 se firmo el contrato mediante el cual se facultaba a la caja a emitir billetes de 5 y 10 pesos, hasta un total de 100.000 pesos. No resulta sorprendente que tan pronto se llegase a este acuerdo Luzarraga lograse lo propio.
La reconocida capacidad financiera de Luzarraga; la gran variedad de actividades en que intervenía. “La casa”, como se conocía a su firma; y su inmenso prestigio, lo colocaba en situación privilegiada. En efecto se lo autorizo a fundar un banco “con la garantía particular de la Casa” facultándolo para emitir billetes hasta 500.000 pesos, con la obligación de mantener “un fondo de reserva de 50.000 pesos en efectivo para hacer frente al cambio de sus billetes”. Luzarraga quedaba obligado a aceptar los “pagares de Aduana” que entregaban los comerciantes al fisco por los derechos arancelarios, a cambio de sus billetes, los cuales, a su vez eran recibidos obligatoriamente en las oficinas públicas. El gobierno recibía un nuevo préstamo de 100.000 pesos a rembolsarse en el 10% de los derechos de aduana, que continuarían entregándose a Luzarraga después de pagara se el compromiso adquirido el 22 de octubre; aunque los derechos por importaciones de la Casa una de las más fuertes importadoras del país- se continuarían abonando a su cuenta, excepto un 35% que correspondían a otros compromisos previos. Otro 10% de las entradas de Aduana se destinaba a amortizar la cuenta corriente ya existente a favor de Luzarraga, por 101.285 pesos. A partir de un año, Luzarraga debía dar hasta 50.000 pesos semestrales para amortizar “la moneda horadado o de baja leí que circula en la Republica”.
El banco particular fue fundado por 50 comerciantes del puerto (Luzarraga entre ellos) y estaba dirigido por el Presidente, tres directores y el secretario. Los socios habían consignado en caja 100.000 pesos en dinero y 300.000 en pagares.
En septiembre de 1862 publicaba su primer anuncio bancario y allí nos enteramos que lo manejaba don Teodoro Maldonado como Tesorero. Inicio la emisión de billetes en febrero de 1861. Estos billetes no eran de inmediata conversión; el gobierno había realizado ya amortizaciones a plazo y Luzarraga hacia lo propio; así que el banco Particular continuo con ese sistema que tenía la ventaja para el de evitarle sorpresas.
Por amyo de 1865 don Manuel A. Luzarraga proclamaba que quería dar por terminada la circulación de los “billetes del banco de su firma” y solicitaba a los tenedores que los presentasen a sus oficinas hasta el 31 de julio, para recibir su valor en efectivo; ya que después de esa fecha el canje se realizaría con otros billetes o con papel moneda del gobierno. Se decía que estaba” retirando sus capitales de Guayaquil”, seguramente para llevárselos a Europa.
En 1865 Teodoro Maldonado cumpliese con la tarea, delicada, fastidiosa y hasta ingrata, de introducir a plenitud el uso de los billetes de banco, prestigiándolos lo suficiente como para ganarse la general aceptación del público. Bien es cierto que fue don Manuel Antonio Luzarraga el verdadero introductor de este medio de pago. Pero sus billetes tenían el respaldo de su gran fortuna y el considerable movimiento de sus propios negocios que ya les garantizaban amplia circulación. Era su prestigio y no el del billete en sí que estaba en juego; además, alguna dificultad tendría o algún inconveniente le contrataría a esos billetes cuando decidió no seguir adelante, con nuevas emisiones. Maldonado encontraría mayores dificultades y no contaba con la aureola de Luzarraga y sin embargo triunfo en su empeño de construir el billete bancario en medio de cambio respetable. Y esto a pesar de que los propios gobiernos que habían usufructuado de las emisiones, no tuvieron escrúpulos para desacreditar los billetes, y aun destruir la institución emisora.
Aun antes de esta aprobación, se había elegido el primer directorio con José Vivero, Presidente; P.P. García Moreno, Vice-Presidente; Manuel Orrantia, Secretario; M.A. Luzarraga, Nicolás Morla, Clemente Ballen y Francisco Vivero, Directores Principales. E.W. Garbe, Federico Cornejo, Gabriel Obarrio y Clodoveo Cortez, suplentes; Juan M. de Ycaza, interventor de turno y Aníbal Gonzales y Francisco X. de Santiestevan, gerentes.


Señores M.A. Luzarraga, Aníbal Gonzales, Nicolás Morla, Francisco X, de Santiestevan, Francisco Vivero, Gabriel J. Luque, Rosendo Avilés Y Cia., P.P García Moreno, Orranti y Cía., José María Caamaño, Miguel Suarez Seminario, Millán Ballen y CIA., José Rosales. Se le presento la escritura al gobernador, Miguel García Moreno, el 10 de julio, y el 20 la aprobaba el juez de Comercio, Manuel S. Ponce. El 24 de julio daba la aprobación final el Ministro de Hacienda”.
Banco de Crédito Hipotecario 1868 Directores
Aun antes de esta aprobación, se había elegido el primer directorio con José Vivero, Presidente; P.P García Moreno, Vice- Presidente, Manuel Orrantia, Secretario; M.A. Luzarraga Nicolás Mola, Clemente Bellen y Francisco Vivero, Directores Principales; E.W. Garbe, Federico Cornejo, Gabriel Obarrio y Clodoveo Cortez, suplentes; Juan M de Icaza, Interventor de Turno y Aníbal González y Francisco X. de Santistevan, Gerentes.”
El Sr. Manuel Antonio de Luzarraga, vecino de esta ciudad, de estado casodo; queda inscripto en este libro de matrícula de Comerciantes, para ejercerlo por mayor y menor Guayaquil a 28 de abril de 1836.
A fines de 1827 Don Manuel Antonio Luzarraga fue elegido Director de la Junta de Seguridad Mutua para su segundo bienio y Don Miguel Anzoategui de Tesorero.
Tronco del apellido de Guayaquil. Nacido en Mudaca, a las once horas del día primero de octubre de 1796, recibiendo el bautismo de manos de don José de Mujica, beneficiado y Cura de la Parroquia de Santa María, siendo sus padrinos Antonio de Luzarraga y Josefa de Basaran. Rara coincidencia que el mismo día veinte y cuatro años después asistiría el señor de Luzarraga al famoso baile en casa de Villamil en donde se efectuaron los últimos preparativos que culminaron con los acontecimientos del 9 de octubre de 1820. Don Manuel Antonio, salió de España como muchos jóvenes de la época en unta de Don Juan José Casal y don Francisco de Reyna y Martos, Llegando a la fragata “Gerona” como miembros de la marina mercante Española. Los Señores Casal y Reyna Fueron Troncos de respetables familia porteñas. Bien pronto alcanzo una situación expectante. Siendo nombrado capitán del Puerto de 1820 y como tal, contribuyo con su esfuerzo personal en la transformación política de aquel año, prosiguiendo con igual interés en todo lo que su capacidad y claro talento le fuera encomendado. Así lo vemos como socio Fundador de la “Sociedad Económica de amigos del País” desde 1825. Presidente y Director de la Junta de Seguridad Mutua, en 1829. En este último año ostentaba el grado de Coronel Cuando el bloqueo de Guayaquil por la guerra de Colombia y Perú, en que se firmo el Convenio del 19 de Enero interviniendo como parlamentario. El 11 de octubre de 1830 fue nombrado consejero principal, cargo que no acepto y en 1834 era general de Brigada. Hombro de clara visión en los negocios. Llego a ser uno de los personajes más pudientes del puerto frente a la dirección de la Casa Comercial española de su nombre que negociaba con las mas importantes plazas de Europa en la exportación de los productos de nuestro país. Director como marino que era de una flota de bergantines que algunos llevaron los nombres de sus hijos. Durante el Gobierno de Rocafuerte que trato de celebrar un tratado de Alianza, comercio y navegación con México, fue designado Luzarraga como Plenipotenciario de nuestro país. Director como Marino que era de un Astillero propio, en el cual se construyeron varios buques y dueño también de una flota de bergantines que algunos llevaron los nombres de sus hijos. Durante el gobierno de Rocafuerte que trato de celebrar un tratado de Alianza, comercio y navegación con México fue designado Luzarraga como Plenipotenciario de nuestro país, suscribiéndolo el 21 de junio de 1838. Penosamente este tratado no fue ratificado por las partes contratantes. Mucho habría que investigar y con más tiempo la figura de este ilustre caballero que llena las páginas de la historia socio económico del puerto de Guayaquil, ya en 1859 se le autorizo el funcionamiento de “Banco de circulación de Descuento Manuel Antonio de Luzarraga”. Como filántropo se prodigo a manos llenas. Hizo el obsequio a sus lugar natal de una de las campanas de su iglesia, dorando además su altar y sus expensas arrigido su nuevo Presbiterio. Fue protector del Cuerpo de Bomberos obsequiando la bomba que lleva su nombre. La instrucción pública también considero su atención, pues ya en 1828 había gastado de su peculio 1828 pesos en la construcción del local de la primera escuela guayaquileña para niñas. El lugar en que tuvo su residencia (hoy banco la Previsora) sirvió de marco para la célebre entrevista que sostuvieron los Generales Bolívar y San Martin en 1822. El 3 de Febrero de 1822 había casado en nuestra vieja iglesia matriz, con María Francisca Rico y Roca.  

La verdad es que a comienzos de 1826 se había fundado la primera empresa ecuatoriana de seguros, con la designación de Banco de Seguridad Mutua. Además de asegurar los edificios  a las bajísima tasa del 1% anual, se ocupada, como las empresas similares en otros países, de la defensas contra incendios, teniendo a su cargo los bombas de la ciudad. Fue el primer director don Martin de Ycaza; y uno de los principales promotores el reputado hombre de negocios, Don Manuel Antonio de Luzarraga.
Manuel Antonio de Luzarraga, a quien discutiblemente podemos calificar de banquero. Viajaba de guardiamarina en la flota española Gerona, en 1814, cuando resolvió quedarse en Guayaquil con dos compañeros: Francisco Reyna y Juan Casal, Pronto tomo la representación de barcos extranjeros y se dedico a la exportación de barcos extranjeros y se dedico a la exportación de cacao. No tardaría en formar su propia flota que incluía la Perseverancia, la Rosario, la Panchita, la Cuatro hermanas, el Teodoro, y la Adela, de 3 palos y 424 toneladas, que fue construida en Massachusetts, en 1831. Fue Capitán del Puerto a raíz del Nueve de Octubre. Fue agente de la Pacific Steam Navigation Company hacia 1841. En 1846 inscribiría a su nombre, en los Registros del consulado, el Ciudad de Bilbao y el ciudad de Guayaquil, de 980 toneladas cada uno. La primera nave que adquirió Luzarraga fue la goleta Alcance, que la compro antes de 1816; la goleta tuvo actuación destacada en la campaña Libertadora fue uno de los más activos promotores de la Junta o Banco de Seguridad Mutua, siendo elegido Director de la misma. Era aquella una empresa de Seguros que, como era usual entonces, asumía también la defensa contra incendios; aunque los gastos por este último concepto los reembolsaba el municipio. Ya lo veremos a Luzarraga interviniendo en el Banco Particular y Luego en el Banco del Ecuador, del cual fue Presidente hasta 1878 en que vendió las 22 acciones mayores de 10.00 pesos, que poseía.
Al efecto nombro de comisionados a cuatro vecinos de Guayaquil, los señores José María Caamaño, Manuel Antonio Luzarraga y a los Francisco X. Aguirre y José Antonio Campos, quienes pusieron estos nombramientos en conocimiento del jefe Supremo. Este por su parte nombro al Dr. Francisco Marcos y al canónigo Ramírez Pita. Los comisionados respectivos invocada por los diferencias. La situación de Noboa y su gobierno no podía ser más crítica. Tenía a sus ordenes un escuadrón de caballería de la milicia de Taura, pocos soldados veteranos de infantería y el batallón Reserva compuestos de los artesanos de la ciudad, partidarios entusiasta de Elizalde, quienes por lo mismo no inspiraban confianza. Así fue desde el principio empezaron a pasarse. La entrada de Elizalde a Guayaquil era cosa indudable, para evitarla le envió Noboa a los señores Dr. Ramón Barreiro, Manuel A. Luzarraga, José Mateus y José María Caamaño. El General Elizalde nombro por su parte de comisionados a los señores Generala Illingworth, domingo Santiestevan, J.J. Carbo y Juan Avilés. Reunidos unos y otros en la Florida el 27 de Julio 1851 celebraron un convenio.
Controlo durante un periodo la exportación de sombreros, envía al padre de Eloy Alfaro a fundar una agencia de la gran casa comercial en Montecristi,. El caso de la Casa Luzarraga la ejemplifica, ella de otra manera dominará el comercio de exportación de los más variados productos, la importación, el transporte, la banca los seguros, etc. El periódico Los Andes lo describe bastante bien: “Por más de 25 años la Casa Manuel Antonio de Luzarraga, había representado y resumido el comercio y el crédito país. El señor Luzarraga fue casi el único importador y mas terminantemente el único exportador: fue comerciante, negociante armador y banquero: la agricultura, el comercio y aun la hacienda pública se alimentaba de su casa.
Este antiguo guardiamarina de fragata español, seria representante de casas navieras; constituiría su propia flota, sería uno de los fundadores del primer banco en el Ecuador, este llevaría su nombre, organizaría múltiples veces el sistema monetario, e incluso lograría a través de préstamos hipotecarios no cobrados, volverse un gran hacendado. En 1883 sus descendientes mantendrían su calidad de propietarios de las haciendas: victoria, Tinoco y chontal en la provincia de Los Ríos.
Don Manuel de Luzarraga, a quien indiscutiblemente podemos calificar de banquero. Viajaba de guardiamarina en la fragata Española “Gerona”, en 1814, cuando resolvió quedarse en Guayaquil con dos compañeros: Francisco Reyna y Juan Casal. Pronto tomo la representación de barcos extranjeros y se dedico a la exportación de caco. No tardaría en formar su propia flota que incluía la Adela, de 3 palos y 424 toneladas, que fue construida en Massachusetts, en 1831. Fue capitán del Puerto a raíz del Nueve de octubre 1820.- Fue agente de la “Pacific Steam Navigation Company” hacia 1841. En 1846 inscribiría su nombre en los registros del Consulado, el Ciudad de Bilbao y el ciudad de Guayaquil, de 980 toneladas cada uno. La primera nave que adquirió Luzarraga fue la goleta alcance, que la compro antes de 1816; la goleta tuvo actuación destacada en la campaña libertadora.
Fue uno de los más activos promotores de la Junta o Banco de Seguridad Mutua siendo elegido Director de la misma. Era aquella una empresa de Seguros que, como era usual entonces, asumía también la defensa contra incendios aunque los gastos por este último concepto los reembolsaba el Municipio. Ya lo veremos la Luzarraga interviniendo en el Banco Particular y Luego en el Banco del Ecuador, del Cual fue Presidente hasta 1878 en que vendió las 22 acciones mayores de 10.000 pesos que poseía.
Por diciembre de 1829 llegaban a Guayaquil dos buque de guerra: la corbeta “Istmeña” y el bergantín “Portete” el terrible. Este último, en, a las condiciones, por lo que el Gobierno decidió venderlo. Luego de una carena que costo quinientos pesos, fue rematada a favor de Manuel Antonio, el primer banquero guayaquileño, en 4.133 pesos 2 reales y cuatro octavos, hacia mediados de febrero de 1830.