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Machado Pesántez Andrés


Obispo Tercero de Riobamba
Durante siete años paso de Rector en tan histórico y prestigioso Colegio de Riobamba al Servicio de la juventud. En 1904 fue llamado nuevamente a Quito, y durante su Rectorado, el 20 de abril de 1906 se efectuó el milagroso parpadeo de la Imagen de la Dolorosa del Colegio, en circunstancias en que el nombre de Dios era borrado de las aulas de estudio pertenecientes a planteles fiscales y municipales de nuestra Patria para recoger en los actuales días del Ecuador  70 los más trágicos como terribles frutos de la educación ausente del principio de la Sabiduría: el temor del Señor. Este prodigio obrado en su periodo como Rector del Colegio San Gabriel, de Quito, parece que fue la señal inequívoca con que el Espíritu Santo quiso dar a los ecuatorianos para que sea Monseñor Machado el dignísimo sucesor del “Atanasio Ecuatoriano” Monseñor Arsenio Andrade, en la ilustre Sede Episcopal de la Diócesis de Bolívar, nombrado por S.S. Pio X en 1907. Las Bulas tenían fecha 16 de noviembre de este año. El 10 de febrero de 1908, en la Capilla Arzobispal, de Quito, hizo la profesión de fe, en presencia del eximio Arzobispo Federico González Suarez. El domingo 16 de febrero de este año recibió la consagración episcopal en la catedral de nuestra Capital.
El Canónigo Navarro dice del episcopado de Mons. Machado: 2Desde entonces (su ordenación episcopal) la Iglesia ecuatoriana tan combatida por todas partes, contó con un nuevo adalid, con un defensor esforzado e integérrimo de las inmunidades de la Iglesia y del Clero, y de la Diócesis de Riobamba con un Obispo digno de manejar el báculo que empuñaron los Ordoñez y los Andrade”.
Decía un ilustre sacerdote Profesor de Sagrada Escritura: “Cuando hay éxito en el pastor entonces hay descontentos y enemigos que lo contradicen”. Pues bien, Monseñor Machado se distinguió por un ardiente celo por el decoro de la Casa bien, Monseñor Machado se distinguió por un  ardiente celo por el decoro de la Casa del Señor, por su Iglesia. Por eso no cejó en su guerra contra el error y el mal. Custodio celosísimo de la fe y de las sanas costumbres no perdono nada ni a nadie para corregirlo y hacerlo mejor servidor de Sumo y Eterno Sacerdote. Por eso, tal vez, un 2 de mayo de 1926 y cuando ya era electo VI Obispo de Guayaquil, sufrió un horrible atentado contra su virtuosa y meritoria vida. La bomba no le hizo ningún daño porque Dios estaba con él. ¿Qué personas, cuantas y de que calidad social o moral estarían comprometidas en aquel delito? La respuesta solamente la tiene Juez de vivos y muertos. La sociedad guayaquileña, como todo el Ecuador, protesto airadamente contra ese incalificable atentado criminal, deplorando sincera y filialmente tamaña injuria, vergonzosa para los comprometidos dignos de compasión, y glorioso en su significado para tan egregio obispo.
Personalidad de Monseñor de Monseñor Machado: Escribe Navarro Jijón: “Hombre de fé, de oración constante, sólidamente virtuoso sin afectación, parco, modesto y severo consigo mismo, era hasta indulgente con los demás. Conocía también y estaba convencido que la letra solo mata y que el espíritu la vivifica, por eso supo de tal manera hermanar estas dos cosas que hizo de ellas fuente de dónde sacaba su erudición y la suma contradicción a sus obligaciones de Obispo. Nunca falto a ninguna solemnidad ni jamás exigió retribución alguna por su asistencia. Su caridad no tenía distinción ni excepción de personas, los menesterosos eran su preciosa guirnalda, persuadido que era de ellos la renta exigua de la Mitra. Brillaba mas su caridad cuando se trataba de obsequiar a los huéspedes que recibía constantemente en su Palacio; y cuando sentaba a su mesa al Clero diocesano, a representaciones de religiosos de los varios Conventos y a un buen numero de caballeros, uniéndolos a todos con el lazo de la caridad fraterna” “Sumamente delicado y amigo de la justicia trataba con mucha estimación y aprecio al Vble. Cabildo, y jamás procedió en sus actos por mínimos que fuesen ellos, sin tomar el parecer de los Vble. Capitulares, acatando todas sus resoluciones, bajo de egida de este benemérito Pastor, la Iglesia guayaquileña continuaba su periodo de renacimiento a la luz de la verdad, y la diócesis estaba gozosa y satisfecha de tener un tan digno sucesor del Excmo. Rivera”.
El Piadoso Entierro: Luego de embalsamar el cadáver de tan ilustre Prelado, que lo expusieron a la veneración de los fieles hasta el domingo 24. A las 9 de la mañana de este dia le hicieron las exequias funerarias en la Catedral presidiendo la ceremonia el Excmo. Monseñor domingo Comín y acompañado de Religiosos de las varias Comunidades Religiosas, para luego conducirlo hasta el Cementerio General de la ciudad.
De nuevo el Canónigo Navarro escribe así de Mons. Machado: “Como testimonio de gratitud y de reconocimiento se debe dejar constancia que fuera del canto, orquesta y demás gastos de iglesia, el embalsamiento, el cofre, servicio funerario, derechos de Cementerio, velación, imprenta, etc., fueron costeados por las distinguidas piadosas señoras: Mercedes de Santiestevan de Sánchez Bruno; María Carbo Vda. De Aspiazu; Isabel Yerovi de Mateus; Victoriaa Benítez de Roggiero; Matilde O. Amador; Sr. Enrique Márquez de la Plata y señora”.  
“Cinco años pasaron hasta que se termino el nuevo presbiterio de la catedral, debajo de éste se construyó una bóveda especial  y entonces fueron exhumados los restos de Monseñor Machado, y colocados en una caja nueva quedaron depositados en la Nueva Catedral con una inscripción esculpida con caracteres dorados, en una piedra marmórea que figura en la fachada de la Nueva Catedral que dice así: Al venerando y Benemerito inciador de la reconstrucción de esta Catedral Excmo. y RDMO. Dr. Andrés Machado S.J. Obispo Titular de Riobamba 1908-1916 y de Guayaquil 1916-1926, En Premio de Gratitud y Admiración Consagro este Mausoleo el comité reconstructor”. Ad. Perpetuán rei memoriam. R.I.P. Guayaquil, Enero 22 de 1931”.
 VI Obispo (1916-1926)
VI obispo de Guayaquil
Mons. Andrés Machado Pesántez, S.J. (1916-1926). Por cable de la Delegación Apostólica, el 23 de noviembre de 1915 fue nombrado Mons. Machado, administrador Apostólico de Guayaquil, mientras ocupaba  dignamente la silla episcopal de la entonces llamada Diócesis de Bolívar y la mayor parte de Chimborazo, Con este honroso título, rigió sabiamente la Diócesis de Guayaquil hasta el 28 de abril de 1916 en que S.S. Benedicto XV le nombró VI obispo de Guayaquil. El 22 de obispado de Guayaquil.
Su Nacimiento
Nace en Guachapala, parroquia del cantón Paute, provincia del Azuay, el 16 de agosto de 1850. Fueron sus padres don Fernando Machado y doña Antonia Pesántez. Ingreso a la compañía de Jesús el 19 de julio de 1866, a los 15 años de edad. En 1867 viajó a Quito e hizo el segundo año de Noviciado. El 30 de julio del mismo año juro los primeros votos.
Obispo de Riobamba
Durante siete años pasó de rector en el colegio de Riobamba al servicio de la juventud. En 1904 fue llamado nuevamente a Quito y durante su rectorado, el 20 de abril de 1906 se efectuó el milagroso parpadeo de la imagen de La Dolorosa del Colegio, en circunstancias en que el nombre de Dios era borrado de las aulas de estudio pertenecientes a planteles fiscales y municipales de nuestra patria. Fue nombrado obispo de Riobamba por S.S. Pío X en 1907. Las Bulas tenían fecha 16 de noviembre de este año. El 10 de febrero de este año recibió la consagración episcopal en la Catedral de nuestra capital.
El santo de él era el 30 de noviembre, día de San Andrés, día en que también había nacido, de suerte que las señoras de Guayaquil le Obsequiaban con un almuerzo en el Palacio Episcopal, de madera, donde se sentaban numerosos sacerdotes y uno que otro seglar, entre los que se encontraban los parientes del señor Obispo y entre ellos Jacinto Alvear Pimentel, hijo de Jacinto Alvear Machado, primo hermano del Obispo.
Un año, Papá Carbo tomó la palabra y dijo: “Mes de Noviembre, dichoso mes, que comienza con el día de todos los Santos y termina con San Andrés” y fue muy aplaudido por esa salida tan del gusto bonachón de esas épocas.