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Macías Suárez Eusebio


Por Alejandro Guerra Cáceres
Don Eusebio Macías Suarez, como toda persona, tiene su historia. Es decir tiene su biografía. En Guayaquil, pueblo grande con espíritu de ciudad, fue popular por su condición de contador profesional, de profesor, de poeta y de candidato a la presidencia de la Republica.
Don Eusebio, nació en Balzar en 1913, fue una figura calibre. Empezó su vida política durante tercer gobierno del doctor Velasco Ibarra. Se lanzo al escenario electoral en una época muy singular. El capitán del pueblo Carlos Guevara Moreno se había ganado a las masas urbanas de Guayaquil. Entonces el populismo, al son del bolero y de la crisis social, iniciaba su larga trayectoria política en la vida del país. En esos años don Eusebio, de figura mestiza, trigueña y zambo, se lanzo de candidato en las elecciones presidenciales del 3 de junio de 1956.
Don Eusebio fue el fundador del “Partido de la Menestra”. Su programa de gobierno fue “cibernético” y “sicodélico”. En las elecciones de 1956 realizó su campaña electoral en una bicicleta y recorriendo las calles de Guayaquil. En las  elecciones de 1956 realizo su acompañado de sus acólitos. En estas elecciones fue candidato a la presidencia de la Republica y obtuvo 469 votos. Los doctores Raúl Clemente Huerta y Camilo Ponce Enríquez, también candidatos, obtuvieron en su orden 175.378 votos y 178.424 votos. Este resultado dio el triunfo al doctor Ponce Enríquez, quien gobernó el país de 1956 a 1960.
La candidatura de don Eusebio sirvió para ridiculizar al sistema electoral vigente y a las prácticas de los políticos demagogos de siempre. En realidad don Eusebio fue el reflejo de la mediocridad política del país. Su condición social también fue un contraste frente a los candidatos de etiqueta y de aspecto aristocrático, pero con una buena dosis de sangre negra, indígena y montubia. No debemos olvidar que varios “zambos” han sido presidentes del Ecuador  a lo largo de la historia Republicana.
En 1958 don Eusebio volvió a la política. Fue elegido, por votación popular, Concejal principal del Cabildo de Guayaquil. En la política de la muy Ilustre Municipalidad de Guayaquil fue una figura muy polémica. Entonces se hablaba de las siete obras del profesor. Después fue destituido de sus funciones.
Pero don Eusebio también tenía su vena poética. En sus mejores días escribió estos versos:


Olga se llamó la ingrata                                                              el destino mío
Que en mi vida halle                                                                  que me la quitó
A ella con fe y con locura                                                            y ella despiadada
 fue a quien más amé                                                                 sin tener consuelo
pero tan impío                                                                             no me dijo adiós.

 

A este poema tituló “Historia de Amor” y se convirtió en pasillo. En los suburbios y en los barrios residenciales de la ciudad, con música de Custodio Sánchez, se lo escuchaba en la voz de Julio Jaramillo.
En 1979 volvió don Eusebio el escenario político. Fue candidato a la presidencia de la Republica. Esta vez en binomio con el astrónomo Eloy Ortega Soto. Entonces los ecuatorianos celebraban el retorno a la “democracia”. En estas elecciones participo don Eusebio Macías Suarez, experto en contabilidad y el astrónomo Eloy Ortega Soto, erudito en estrellas.
Don Eloy siempre fue un hombre muy inquieto, Buscaba las formulas para resolver los graves problemas del país en las ciencias de los astros celeste. Sus inquietudes y reflexiones se manifestaron en sendos artículos publicados en El Telégrafo y en El Comercio de Quito. De su larga trayectoria se recuerda su célebre “Teoría del Sol Frío”, su “Almanaque”, sus clases populares de cosmología en los parques El Centenario y La Victoria, y su participación como candidato a la Alcaldía de Guayaquil en algún proceso electoral. Este notable personaje que vestía en forma impecable y que usaba sombrero de paja toquilla también fue autor de varios pasillos. En Colombia se le rindió un severo homenaje. Fue declarado Miembro de Honor de la Academia de Ciencias Exactas de Bogotá. Sin embargo en la política no tuvo éxito. Los sueños de Eusebio Macías Suárez y del astrónomo Ortega se quedaron en el filo de la picardía guayaquileña.
A estas alturas todos recuerdan a estos personajes de la vida de Guayaquil. Ellos han dejado sus huellas en el espíritu de este pueblo con aspecto de gran ciudad. Es posible que sus vidas se queden para siempre en la memoria colectiva de las multitudes. Así es la historia de los pueblos.