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Malo Rodríguez Alfonso


Todos le decían “Doctor”; pero nadie o poquísimos sabían que era médico. Es que pertenecía a esa época patriarcal de Cuenca, en que la urgencias de la vida, no obligaban aún a darse a la profesión por entero; o en que acicate de la vocación ingénita, no encontraba cauces para ofrendarla; o en que, hablemos claro, en ciertos casos, no había vocación. Época señorial de fin de siglo o sus rezagos, en que el Doctorado, era un adorno más en la vida humanitaria y selecta que llevaron: un Juan José Ramos, un José Rafael Burbano, un Agustín Cueva V. Así, Alfonso Malo Rodríguez, se fue por otros caminos, que no los de la profesión. Sin embargo así como el que se ordena Sacerdote, adquiere un “carácter”, así el que se gradúa de médico, lleva indeleble en el espíritu, algo del que no puede despojarse jamás. Así lo explicaba también el problema, otro médico que se hizo famoso por otros caminos: Paul Rivet. Nació Alfonso Malo R. en Cuenca de 1881. Fue Doctorado en medicina el 9 de marzo de 1908. Entre otros puestos de distinción fue: Profesor de Secundaria. Rector del Colegio “Juan Bautista Vázquez”, y del “Benigno Malo”, y miembro de la casa de la cultura, Núcleo del Azuay. Literalmente uno de sus mejores logros fue la Leyenda del Cisne. Su especialidad poética, si se puede hablar asi, fue el soneto; sonatas que constituyen “verdaderos medallones para prender del horizonte, el horizonte de la nostalgia” al decir de Rigoberto Cordero y León. Valga esta muestra: la del soneto a Miguel Moreno, que va de médico a médico y de quien dice bellamente: que “en el bronce es un monje que medita”. Muestra aurea de perfección de forma y de hondura psicológica, es también el soneto: “Agustín Cueva Tamariz”.
Tiene también un delicado retrato de la esposa de un médico que por haber nacido con alma sensitiva, tuvo que secar, con su propia mano, las linfas de la vida; porque la cruda realidad del mundo y del olvido, le quemaba las entrañas: Dolores Veintimilla. Pero mucho mejor ese hermoso bronce de oro dedicado a los expósitos del “Asilo Tadeo Torres”: “Pobres Ángeles”.
Nació en Cuenca el 12 de diciembre de 1881 y falleció el 11 de noviembre de 1958. Con ancestro de distinción en las causas del talento.
Obtuvo el título doctoral de medico en la Universidad Estatal de Cuenca, luego profesor en planteles secundarios, ejerció además la cátedra superior. Maestro de literatura. Rector del Colegio “Benigno Malo” de Cuenca, varias veces legislador. Concejal, Presidente de la Municipalidad de Cuenca. Hallase su obra literaria en el “Liceo de la Juventud” y en la “Academia del Azuay” con Luis Cordero, Benigno Crespo y Nicanor Aguilar. Escribe en varias revistas literarias del país. En 1961 se publica su libro de sonetos “Troqueles”.