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Martínez Aguirre Francisco


1850-1917.- Ingreso en 1863, estudio las asignaturas de Latín, Castellano Geografía y Aritmética en el curso inferior de Gramática, salió del colegio San Vicente en 1864.
El 6 de Marzo de 1886, Eloy Alfaro, después de permanecer más de un año en Centro América, desembarcó en el Puerto del Callao, donde, a la sazón lo esperaba un núcleo de patriotas: Lorenzo Rufo Peña, Cesar Borja, Vargas Torres, Felicísimo López, Martínez Aguirre, Francisco Hipólito Moncayo, Jacinto Nevares, Roberto André, estaban allí, en primera línea. 
El Dr. Francisco Martínez Aguirre, desempeñaba, alternativamente, sus funciones cirujano, político militante y director de periódicos de oposición, para los cuales aportaba él mismo sus versos y dibujos.
Subió el héroe (Bowen) tras el subió hasta ahora no se sabe con qué derecho, el Dr. Francisco Martínez Aguirre, liberal de otra época que se pasara a los conservadores.
 El Dr. Martínez Aguirre, decimos, se resolvió a la empresa; y el 7 de Noviembre de 1885, apareció el primer número de El Perico, semanario satírico que llegó a gozar, como ninguno hasta el día, de gran popularidad. El Dr. Martínez Aguirre trazaba los artículos en prosa; artículos en prosa; artículos en los cuales, si predominaba el estilo ligero, picaresco, se contenían criticas muy acertadas y censuras muy serias. Y el mismo Dr. Martínez era el que hacia los dibujos y trabajaba magníficos grabados que, al par que eran el encanto del público, revelaban al verdadero artista y al ocurrente caricaturista. El Dr. Martínez Aguirre y Dn. José de Lapierre fueron perseguidos activamente. El primero llegó a ser tomado por tiempo, hasta terminado el período presidencial del Sr. Caamaño y ocupaba la Presidencia por el sucesor, Dr. Antonio Flores Jijón, que abrió las puertas del país a todos los emigrados y desterrados políticos, que eran en gran número. De regreso a Guayaquil el Dr. Martínez Aguirre reanudó la publicación de El Perico, cuyo primer número, en esta segunda época. El Perico fue editado en la Imprenta Liberal, propiedad del Dr. Martínez Aguirre, quien fundó, también, un diario, del que hablaremos después. Alcanzó, en esta vez el vuelo 11, del 9 de agosto de 1890. En una tercera época, apareció en Diciembre de 1903, y circuló hasta el número 27, fecha 20 de agosto de 1904. El 4 de julio de 1889, apareció el primer número de La Reacción, diario de la tarde, de gran formato, de cuatro planas a seis columnas, editado en la tipografía liberal, fundado, dirigido y redactado por el Dr. Francisco J. Martínez Aguirre, quien estableció esos talleres tipográficos al regresar del largo destierro que sufrió desde 1885.    
Como los vimos e su lugar. El Dr. Martínez Aguirre, liberal de escuela, fue el fundador de uno de los redactores, al par que el ejecutor de los grabados del popular periódico El Perico. Volvía a las luchas de la Prensa, aunque en condiciones más ventajosas ahora, por la libertad que hizo efectiva el Presidente Dr. Antonio Flores.  
Así fue como pudo quedar constituida la Sociedad Liberal Democrática en esta ciudad, con el siguiente distinguido directorio. Vicepresidente Dr. Francisco J. Martínez.
Las prácticas de anatomía se comenzaron haciendo con moldes o maniquíes, explicadas la mayor parte de ellas sobre láminas que el mismo doctor Martínez dibujaba; propiamente no había disección, pues no era posible conservar los cadáveres por muchos días y pronto sufrían a descomposición putrefacta debido a las condiciones climatéricas y a lo inapropiado de las salas, pese a las inyecciones que se hacía a los cadáveres de soluciones de cloruro de zinc. El doctor Martínez comenzó también ensayando el cloruro de zinc y fracaso como sus antecesores en este intento; pero el 28 de enero de 1878 inyecto en la carótida derecha de C.T., mujer de veinte años fallecida el día anterior por la noche en la cama No. 2 de la Sala Santa María del Hospital san Juan de Dios, una solución concentrada y acida de cloruro de zinc fenicada, con lo cual logró la conservación del cadáver y los estudiantes practicaron en él, Este hecho llegó a oídos del Gobernador, quien pidió un informe al Decano, y este a su vez designo a los doctores Pacheco y Coronel para que reconocieran el cadáver y solicito un informe al mismo doctor Martínez. El reconocimiento se hizo el 5 de Febrero 1878 sin hasta entonces haya habido indicios de putrefacción, comprobado, según decían los comisionados, al microscopio, pese a que el cadáver había sido conservado en una sala estrecha y mal ventilada como era la sala de disección. Este descubrimiento fue también conocido por la convención Nacional reunida en Ambato.