<< Martigny Buchet Indice M
 

 

Martillo Montserat Jorge


Con este breve libro- a momentos candentes, pero siempre con un batir de alas poderosas y ambición de cielo y tierra- el poeta Jorge Martillo nos deja pensando en la misión de la poesía. En…todo un conjunto indefinible de acentos que hacen que la poesía golpee, despierte el interior de cada ser, lo ponga al borde de hirientes verdades con una fuerza  de pétalo y de llamarada, de sutil aire y de agujas que dan paso a multitud de universos ululantes, acelerados por un poder estrictamente humano. El poder del poeta, del hombre surgido de la raíz de una solidaridad social que lo hace ambicioso en eso de llegar a lo más humano de cada lector con su lenguaje de mago y hombre de la calle, de lector nocturnal y de criatura solar identificada con la vida y convulsionada por los vinos de la diaria muerte.
Lo que distingue a los nuevos poemarios (nuevos…aunque lleven ya centenares de años de camino es que al lector lo vuelven también poeta. Le despiertan el poeta aplastado o temeroso que se protege o se descasta en el interior. Porque la poesía llevan con toda fidelidad el fuego de la desesperación humana, el angustiado anhelo de dar sentido y valor no tanto a las fáciles y pequeñas alegrías que nos halagan, sino el sentido y el valor de las decepciones y las frustraciones que se han alzado como permanentes puentes en la ruta humana.
El poeta guayaquileño Jorge Martillo (nacido en 1957), como verdadero poeta que es, anda con luces poderosas y a tientas con oscuridades, mas poderosas todavía, al descubrimiento de nuevas dimensiones de los días y las noches. Su iluminación es interior. Es poeta y encuentra –y lo comunica- esos nexos sabios que hay entre el amor de mares restallantes y la muerte de silbos apagados, entre el furor del sexo saludable y altanero, y la inocencia transparente de la vida cantando con ternura una saudade que viaja entre soledades, guitarras y alcohol.
Martillo es un poeta de honda vitalidad. Dueño y señor del suelo que pisa y que descubre en sus secretos dominios. Su poemario es vida en hojas de papel, que desdoblan una rabia contenida por corrientes de amor y fe en la vida a la que debemos domar en la música, en los caminos secretos que los grandes iniciados del lirismo allanan con una altivez que pudiera ser luciferina, aunque se espanten mojigatos. Aviso a los navegantes, por ser crepitante poesía, corre el riesgo de armar amparo para la mediocridad de la crítica. Es un poemario imposible para la audacia de la crítica desgonzar a destornillar. Habrá que recorrer al revés los caminos del corazón amante y lacerado del poeta, para medio “interpretar” y –peor- “explicar” esta marejada de poesía. Los versos sabios, los poéticos, son para que descubramos a tientas y a luces poderosas –como lo hizo el poeta- los valores negados y tergiversados por las mentiras convencionales.
La poesía contenida en Aviso a los navegantes es para dar vueltas al espejo cuotidiano de los días y armarnos de humor, de sapiencia, de amor mágico y fuerza vital para entender la suprema mística de la desnudez de los cuerpos y la sapiencia de las viejas y siempre nuevas tareas de los hombres al amar, al vivir, al morir y al destrozarse.
Por esto, las líneas que trasmitimos son para llamar la atención del público hacia este libro editado por la Nueva Editorial de la Casa de la Cultura en Quito (Casilla 67). Serie: Hoy, jóvenes escritores ecuatorianos N°5. Para que se busque esta edición, se la reclame y se la asimile con todo un universo de rebeldía, potencia verbal y agudeza lírica volcada en llamaradas de esplendor poético nuevo, de ese que anuncia quemantes auroras y plácidas noches de dimensión indefinible, peor explicable como esta muestra que mutilamos de su desvelado y sangrante muñón que le arrancamos:
Consejos al navegante
El mar trae el eco/ el hondo cantar de dioses y sirenas huya/ sella con cara tus oídos/ amarra tu cuerpo al palo mayor
No acudes a su llamado/ observa la furia del viento acometer las velas
Un chillido de voces es ese largo eco
Ese romper de olas es tu nombre escrito en espumosas estelas
Sé sordo/ necio el ulular venido del fondo unas amenazas esas nubes que tornan ceniciento al sol pero mayor la belleza del pez de cabellos adornados de caracoles
Brilla su piel sin importar la ceguera del astro aquieta el deseo/ olvida la lujuria digna de ti navegante
Verá sus senos mansos para el beso/cierra los ojos nubla el cielo de mirada que tormentas azotaran el firmamento
Has un nudo de tu ansia y que el viento conduzca la nave
Que el dulce canto desaparezca en la caída del oleaje que la sal pudra ese amor/que esa piel de diamantes brille e otra mirada
Y que el buen mar te conduzca a la isla/tu morada
Y que añicos se convierta la espera y que el amor que te aguarda sea un rosa de piedra.