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Martínez Mera Juan de Dios


El 8 de marzo de 1875, nació Juan de Dios Martínez Mera en la ciudad de Guayaquil. Perteneció a la generación que en plena juventud, bajo la dirección del General Eloy Alfaro, triunfó con las armas en la mano, en la guerra civil de 1895, participando en la “Escolta de Honor del caudillo”.
Fue destacado alumno, profesor y Vicerrector del Colegio Vicente Rocafuerte; estudiante y egresado de la Facultad de Jurisprudencia y Juez Civil Parroquial. Concluyo sus estudios en 1898, ganó el Premio Municipalidad de Guayaquil; tuvo la iniciativa junto a sus compañeros de organizar la Escuela de Derecho, llegando a redactar los Estatutos, cuyos originales conocemos, pero la idea no se materializó sino por otros estudiantes allá por 1902.
Se casó con Francisca Torres Lazcano el 31 de diciembre de 1902. Después de haber sido Juez Civil Parroquial, pasó a ser Anotador de Hipotecas, Colector Fiscal y Tesorero de Hacienda del Guayas. 
Después de haber estado en la frontera en 1910, como capitán del Batallón patria, regreso a Guayaquil y pasó a ser Secretario del Concejo de 1912 a 1914; volviendo a ser Anotador de Hipotecas, hasta que fue nombrado Diputado al Congreso Nacional para los años 1920 y 1921, siendo en este año elegido Presidente de la Cámara.
En 1922 fue constituida la Compañía Ecuatoriana de Estancos que designó gerente a Juan de Dios Martínez Mera. Esto constituyó una novedad que provocó reacciones contrarias de los más variados sectores. El caso es que los estancos siempre fueron combatidos en el Ecuador; los patriotas en la Independencia, los liberales a lo largo de la Republica, lo combatieron. De tal manera que la creación de esta compañía particular de estancos fue mal recibida. Sin embargo, se creó esa compañía, ¿Por qué?
En el mundo se había desarrollado el capitalismo monopolista o imperialismo en los países desarrollados, y ellos extendían sus tentáculos por todos los continentes, y el Ecuador  no iba a ser una excepción. En efecto, el ferrocarril ya era un monopolio, después sería el azúcar y también la sal; los cigarrillos, los alcoholes y los fósforos también correrían la misma suerte, y estos con el carácter de estancados.    
Y este estanco fue autorizado por un motivo fiscal muy particular, daría fuertes dividendos a una caja siempre necesitada.
Mas resultaba que en el estado de desarrollo de la economía nacional, lo más extendido eran los sembríos de caña y de tabaco y consiguientemente la producción de panela, aguardiente y cigarros. Eran miles y miles de productores libres que se veían constreñidos, vigilados y perseguidos por esa compañía, y si bien, tres años después desapareció, el estanco siguió y los guardas de estancos se volvieron la gente más odiada por los campesinos. Alcance a ver hacendados y campesinos que echaban el aguardiente, los cigarros, cigarrillos y fósforos a las aguas de los ríos, para no tener que lidiar con los famosos guardas de estancos. En estas condiciones no es extraño que los enemigos políticos de Martínez Mera le hayan refregado a esa masa de campesinos y artesanos, hombres y mujeres; que el Gerente de ese estanco fue don Juan de Dios Martínez Mera, sin entrar en especificaciones.
El 9 de julio de 1925 se produjo una transformación política en el Ecuador, en la que entraron nuevos factores, además de los liberales y conservadores tradicionales, como las ideas socialistas y comunistas, y su contraparte, las practicas fascista. Es que desde 1917 se había iniciado la Crisis General del Capitalismo, que en el Ecuador  produjo la crisis cacaotera y de los años 30-34.
Esto creo en el país una crisis económica generalizada y una inestabilidad política tal que de 1930 a 1939 hubieron 15 Gobiernos. Siempre estuvo latente el estanco como uno de los enemigos de los pequeños productores y artesanos. Bástenos recordar los graves incidentes contra el estanco de fósforos en agosto y septiembre de 1931.
La reacción de la masa de pequeños propietarios fue tan fuerte contra el Gobierno y todo el régimen demoliberal, que las elecciones de 1931 las ganó el candidato de la derecha Neptalí Bonifaz; pero errores cometidos por este, que afectaban el sentimiento patriótico ecuatoriano, y el entendimiento consiguiente de liberales, socialistas y comunistas, produjo la descalificación de Bonifaz, confirmada en cruenta guerra civil en agosto de 1932.
La agudización de la crisis, la derrota de la derecha en un lago de sangre; el gobierno de un liberal de prestigio (Alberto Guerrero Martínez), con un gabinete de liberales y socialistas, hizo posible el triunfo de Juan de Dios Martínez Mera y su posesión como Presidente de la república el 5 de diciembre de 1932.
El nuevo presidente que había sido Ministro de Hacienda de los gobiernos anteriores, tuvo que afrontar una situación muy compleja. Las exportaciones se redujeron al mínimo, la recesión era más grave que nunca, la gente carecía de dinero y de trabajo. las compañías trasnacionales iniciaron su proceso de apoderamiento del país, señalemos solamente el caso de la Unite Fruit.
En estas circunstancias se produjo una situación. Internacional muy compleja entre Colombia y Perú por el llamado asunto de Leticia. En estos instantes el Gobierno de Martínez Mera perdió rápidamente el apoyo de los grupos políticos que los habían subido y se forjo una alianza tal que le permitió al Congreso terminar con el Gobierno. En las nuevas elecciones sería elegido el Dr. Velasco Ibarra, y derrocado en 1935, luego vino el Gobierno transitorio de pons, y dictadura de Páez el mismo año. Inestabilidad política; cada fuerza del país luchando por su lado, la segunda guerra mundial en el horizonte.
Después, Juan de Dios Martínez Mera seria Gerente del Ingenio San Carlos, Director de la Lotería de Guayaquil y Gerente en el Ecuador  de la Flota Mercante Grancolombiana, funciones en la que ganó altos merecimientos por los resultados de sus gestiones.
Murió en Guayaquil el 27 de octubre de 1955.
Martínez Mera durante su vida y después de ella ha tenido méritos y virtudes personales que se las han reconocido sus enemigos políticos circunstanciales. Le correspondió actuar en momentos de penetración de los monopolios en el Ecuador, de cambios en el ritmo y desarrollo de capitalismo nacional, en momentos de crisis económica nacional e internacional, y de duras confrontaciones entre países. Estos fueron problemas de duras luchas políticas, de grandes debates ideológicos y de profundas confrontaciones, en esas circunstancias los asuntos personales pasan a segundo plano y están condicionados por la Historia. 
En 1932, el conservatismo orejuela propugno como candidato a unos de sus mejores hombres Dn. Manuel Sotomayor Luna que gozaba de simpatías especialmente en la clase obrera de la Sierra. Un grupo de entusiastas, propuso como su candidato al poeta Pablo Aníbal Vela; y el Gobierno lanzó el suyo, que no era otro sino el Sr. Martínez Mera. Juan de Dios Martínez Mera, nació en Guayaquil el 9 de marzo de 1875. Se educó e hizo sus estudios de instrucción primaria bajo la dirección de su padre el pedagogo don Tomás Martínez. Curso la instrucción secundaria en el Colegio Nacional San Vicente del Guayas, en donde se graduó de Bachiller en Filosofía a principios de 1893. Comenzó a estudiar Medicina, pero luego la abandono y se dedico a la jurisprudencia. Interrumpió sus estudios en 1895 para enrolarse en el ejército que acompaño al general Eloy Alfaro, hasta el término de la campaña; presentado sus servicios en la Escolta de Honor. Reanudo sus estudios de Leyes y los concluyó hasta el último año inclusive; pero no llego a rendir sus exámenes de grado. Gran hombre de negocios y en regímenes anteriores un excelente Ministro de Hacienda. Caballero correcto, jefe de un hogar amabilísimo, era bien conocido entre la alta sociedad guayaquileña pero carecía de popularidad. Los pocos que le conocían identificaron su nombre con la compañía Nacional de Estancos del Litoral, que había sido una causa de la quiebra de pequeños industriales que Vivian en la elaboración del cigarro que vino a ser estancado por el Gobierno. El Congreso de 1948 en justicia para con el antiguo mandatario destituido expondrá que, “cuando fue Presidente de la Republica, se desempeño con dignidad, honradez y patriotismo”. Retirado a la vida privada hizo merecer a la consideración de sus conciudadanos y de cuantos le trataban.   
Murió en su ciudad natal el 27 de octubre de 1955. Lejos de atraer no de comprar, pues esta detestable práctica es posterior a estos tiempos a los legisladores, se enajeno la amistad de s propios partidarios. Permaneció además sordo ante el clamor que se produjo por un gabinete ministerial muy mal seleccionado salvo alguna feliz excepción. Efectivamente, el Senado presidido por el Dr. José Vicente Trujillo aprobó la moción que “privo legalmente del cargo de Presidente de la Republica al Señor Juan de Dios Martínez Mera, y en consecuencia, declaro vacante el indicado cargo”. “Al alejarme de la Capital de la Republica no penséis, ni aun los que habéis sido mis gratuitos enemigos, que llevo en mi pecho la más ligera hulla de rencor. Me queda la satisfacción de que ni una lágrima se ha vertido por mi culpa, ni una gota de sangre ha salpicado mi ejercicio presidencial”.
Señor Juan de Dios Martínez Mera. Presidente Constitucional (periodo 4 años Constitución de 1928-1929) diciembre 5 de 1932 octubre 19 de 1933. Destituido por el Congreso.
El doctor Manuel Martínez de Aparicio, quiteño de nacimiento, fue medico, escritor literario y hombre de principios liberales en política; perteneció a la Facultad Médica del Guayas y a raíz de los acontecimientos políticos de 1869 fue obligado a salir del país por García Moreno.