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Martínez Rosero Atahualpa
Licenciado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central del Ecuador, en el Instituto Nacional Mejía, donde ejerce la docencia, ha fundado el “club de Periodismo” En su actividad periodística ha fundado y dirigido “Nubes verdes, órgano de los carchenses residentes en Quito, publicación ocasional; “Universidad”, periódico estudiantil y “Nueva Ruta”. Dirigió, además, la página literaria del Suplemento Dominical del “Diario del Ecuador”, en Quito.
Ha publicado “Fiebre” (poesía), 1960; “Itinerario” (poesía, 1962); “La tierra insepulta” (poesía), edición argentina, 1965; “La tierra insepulta”, en 1967, edición ecuatoriana; “Ternura Equinoccial” (poesía-Edición Pachacámac CCE), 1969.
Sus producciones se incluyen en la “Antología” del Grupo “Caminos”, y, asimismo, la primera edición venezolana que mantienen Connie Lobell y Jean Aristiguieta, impresa en Madrid.
De universitario alcanzó las siguientes dignidades: Presidente de la Escuela de Periodismo y Presidente de la FEUE, asistiendo además a varios congresos estudiantiles en representación de la Universidad Central.
Por cuatro ocasiones ha sido Presidente del Grupo “Caminos”. Miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, de la Sociedad Jurídico Literaria. Presidente del Colegio de Periodistas del Ecuador  Colabora en varias revistas y periódicos. Dirige “Radio Municipal” de Quito. Enrique Noboa Arizaga escribe: “Atormentado, fantasmal, “tremendamente ausente”, asiste grávido de vitales presentimientos, a mirar “cómo se ha desflecado el hambre”, “se han desflorado niñas curiosas de ser madres”, “se ha matado, se ha carcomido el llanto”. Hombre de una generación a la que es dada soportar las consecuencias de una guerra infernal y asesina, mira cómo la estrella y el coral marinero han sido reemplazados por los acorazados de guerra, que erizan de cañones el vientre liquido del mar”.

 

Señor,
Te hablo frente a frente, como hacemos los hombres; porque tú has olvidado
La espera inútil de tanto hermano pobre. 
                                                                                                                                         (De “Boletín al cielo”).

Martínez rosero es un preocupado de la cultura; su principal determinación parece encaminarse al periodismo antes que a la poesía misma. Como poeta vierte abundante sensibilidad; en el verso desahoga del dolor que le trae el mensaje de la vida, abrumador y terrorífico.
Todavía tiene largo trecho para andar, para ir intercalando su oficio de creador de poesía con el del político. Espíritu refinado, amplio, tiene magnificas predisposiciones para realizar obra más efectiva y trascendente que la actual.
Secretario de prensa de la Embajada de Israel en Quito. Su libro de periodismo ratifica su formación profesional y sus dotes de escritor.