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Mena Pedro


Mena el General en Jefe, es un fenómeno de iniquidad y perfidia, es embustero, hipócrita, asesino y ladrón; sus crímenes le condujeron a un presidio, al que fue condenado por los tribunales de justicia de Caracas. Si Mena hubiera tenido alguna de las cualidades que le suponía el espíritu de partido, hoy sería muy diversa la suerte del Ecuador  pero desgraciadamente este en alianza estrecha con Oses y Alegría, y desde entonces la perfidia, la crueldad y la rapiña guiaron los pasos de estos veteranos en la carrera de los crímenes. En los conciliábulos de su iniquidad, resolvieron sacar ingentes sumas de las negociantes principales y ricos propietarios, acusándolos de enemigos de la causa publica, y de conspiradores; su plan era embarcarlos en un poton colocado en la Puná, tenerlos allí presos por un tiempo indefinido, y a fuera de grillos, de mal trato y persecuciones, arráncales gran parte de sus caudales. Lo supe por uno de los que estaban en la confianza de Oses, y me llené interiormente de vergüenza, al verme precisado a tratar con tales monstruos; pero la voz de la patria y el grito de la humanidad exigían de mi tan duro sacrificio. Rocafuerte en “a la Nación”.
Fueron asesinados por Briones, bandido confinado allí Galápagos en castigo de sus crímenes. Zarpó la nave, y Briones iba como jefe. En las costas de Máncora se encontró con dos barquichuelos, donde se hallaban expediciones de Flores. Por congraciarse con el Gobierno del Ecuador, los embistió, en unión de 11 compañeros, mató a 23, apresó al Coronel J.A. Hernández, Comandante Modesto Moreno y a algunos otros, y puso en fuga a una goleta, mandada por el Gral. Guerra. Entre los muertos se hallaban el Cnel. Manuel Tamayo y el comandante Rafael Guerrero, a quienes el Gral. Urbina expatrió de Manabí, porque se resistieron a traicionar a flores, en 1845. Briones siguió a Guayaquil, con la esperanza de obtener perdón, en gracia de su hazaña. En el Golfo fue apresada su embarcación por el buque de Guerra Guayas. El Gral. Urbina mandó a reducir a prisión a Briones y juzgarlo: él y 4 compañeros fueron sentenciados a muerte y fusilados.
  El comandante venezolano Pedro Mena se proclamo en Guayaquil, el 12 de Octubre de 1833, desconociendo la autoridad central de su compatriota.
Don Pedro Mena y otros partidarios de Flores, al no encontrar apoyo entre el pueblo guayaquileño para la expedición que preparaba su caudillo, concibieron la loca idea de buscarlos entre los maleantes que integraban la colonia penal de Galápagos. La aventura de Mena tuvo un grotesco final, fatal para él, y para la misma expedición de Flores. En efecto, los penados “una vez a bordo de la goleta ballenera George Howland que momentos antes le habían abordados”, relata el doctor Villacrés, “asesinaron a Mena y mas dirigentes políticos favorables a Flores y Briones (Jefe de los criminales) asumió el comando de la goleta norteamericana, convirtiéndose desde ese momento en verdadero piratas, que luego asaltaron en la entrada  del Golfo a dos de las primeras corbetas de la flotilla floreana, en las que cometieron una espantosa carnicería habiéndose podido salvar solo unos pocos de los expedicionarios. El Pirata del Guayas (como se lo conocía entonces a Briones), de solo todas las comarcas vecinas del golfo, hasta que fueron capturados por el vapor Guayas y traídos a Guayaquil, donde fueron entregados a las autoridades y fusilados.