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Mocatta


Por ese tiempo llego de Londres el Sr. Elías Mocata comisionado de los tenedores de bonos colombianos para hacer un arreglo con el Ecuador por la parte que le correspondía en dichos bonos a esta Republica. Sin embargo de que la Constitución autorizaba plenamente al podes ejecutivo para iniciar esta clase de arreglos solicitó de la Asamblea que se le diese autorización especial, a lo que accedió. Entonces el Gobierno nombró por su parte de comisionados a los Dr. Pablo Merino y Ángel Tola, antiguos patriotas, versados, el primero en todas las materias de Gobierno; y el segundo en los negocios de Hacienda. Después de largas y dilatadas conferencias los negociadores respectivos no alcanzaron a formalizar ninguna clase de arreglo. En tal estado, el Presidente de la Republica acordó el 31 de marzo (1853) comisionar, para continuar las negociaciones, al Dr. Francisco X. Aguirre, quien acepto con la precisa condición de no sujetarse a las bases fijadas en las negociaciones de sus predecesores; y al efecto presento al Gobierno un proyecto de arreglo sobre bases enteramente diferentes. El Gobierno le dio su aprobación, con lo cual el nuevo comisionado se puso en comunicación con el apoderado de los acreedores británicos. Las más notables de esas reformas se redujeron a rebajar un millón de pesos de los intereses vencidos, y a conceder a los acreedores británicos. Las más notables de esas reformas se redujeron a rebajar un millón de pesos de los intereses vencidos, y a conceder a los acreedores la mitad del aumento que en lo sucesivo hubiese sobre el uno por ciento en los rendimientos de las aduanas. A este proceder del Congreso, poco digno como era, respondió el agente Mocata con una pretensión insensata. Solicito al Presidente de la Republica ratificara e hiciese ejecutar el convenio despreciando la resolución de las cámaras. Alego, que la asamblea nacional de 1852 había autorizado al Gobierno para celebrarlo, cosa que realmente le correspondía como sucede en todos los tratados, sin que por ello pueda entenderse, que la autorización se extiende hasta privar al cuerpo legislativo de sus atribuciones en materia de hacienda, y particularmente en lo tocante al crédito público. De lo cual estaba bien convencido Mocata, pues no se opuso a que el Gobierno tomara conocimiento del convenio sino cuando el resultado no le fue favorable el Gobierno se opuso, como debía a tal pretensión, a pesar de las notas groseras e injuriosas que el tal agente tuvo la insolencia de dirigirle, sirviéndose de la pluma de un mal ecuatoriano, el Sr. Francisco X. Salazar, que desconocía a la autoridad de uno de los poderes constitucionales de su patria para recibir una retribución pecuniaria.