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Moncayo Donoso Jorge

 


Nació en Riobamba, el 10 de mayo de 1904. Efectuo sus estudios primarios y secundarios en la ciudad de nacimiento. Graduose de Abogado en la Universidad Central de Quito.
Ha ejercido importantes funciones publicas y culturales en Riobamba: Secretario del Consejo Provincial, consejal y Presidente del Ayuntamiento, Procurador Sindico Municipal, Ministro y Presidente de la Corte Suoerior de justicia, Presidente de la Casa de la cultura; Nucleo del Chimborazo, profesor del Colegio Nacional Maldonado, miembro de la soledad Bolivariana, Presidente del Circulo de la Prensa, Presidente del Tribunal Electoral, Actualmente es Asesor Juridico de la Superintendencia de Bancos en Quito.
Ha obtenido numerosos premios en su labor literaria: Primer Premio, Juegos Flores de Guayaquil, 1955; Primer Premio Municipalidad de Riobamba, Himno a la ciudad, declarado oficial; Primer Premio, Concurso Alfonso Reyes, “Amigos de Mexico”; menciones de honor en el Concurso Ismael Pérez Pazmiño, organizado por el diario “El Universo” de Guayaquil; se ha hecho acreedor, además, a varias condecoraciones, entre ellas: Casa de la cultura Ecuatoriana, Nucleo del Chimborazo, club de Leones de Riobamba, Municipalidad de Guamote, Poder Judicial de Riobamba, Poder Judicial de Bolivar.
Poeta e intelectual de valia Entre sus libros publicados, todos de poesía anotamos: “Los muertos no vuelven”, “Cofre de Sándalo”, “En Silencio”, “El baul maldito”, “Ruta de sombras”, “Los últimos días de Pompeya”.
Poesia romantica, de aquella tan vieja y tan nueva, que en Jorge Moncayo tiene uno de sus mas valiosos exponentes. Ritmo adecuado, sonoridad en el verso. Acertada métrica y entonación.
“En busca de un amor claro y sencillo, de la ciudad he retornado al pueblo, el pueblo donde un dia sinque entre ambos mediara ni una palabra inútil ni un pretexto siquiera, por mares siempre tristes y por cielos de bruma indiferentemente nos arrojo la vida….
Todo parece igual en las casas derruidas arde la misma lumbre todo parece igual y hasta las misma gentes con su mismo saludo de costumbre. Todo parece igual los duraznos en flor, los abedules, la misma virgen de la siete angustias en la cascada de los siete tules…
(De “El poema del retorno”, “Ruta de sombras”).
El poeta con acetada voz lírica canta a la vida, especialmente al amor que en el no es tema intrascendente. Pone angustia en recado de claro verso sin recurrir a subterfugios de última data. En la producción de Jorge Moncayo no existe el lugar común, como se creería, al dejar de usarse la imagen. Hay metáforas sorprendentemente lucidas y hermosas, que vienen influenciadas de lo mejor.
G.H. Mata en el prologo a “Ruta de sombras” dice en juicio valedero del que anotamos lo que estimamos principal: “En conjunto su libro es muestra nobiliaria de cabal poeta. La dicción poetica suya no requiere instrumentos extraños a la poesía para su clara y potente misión. Economiza usted las figuras retoricas, basándose para su expresión y su mensaje mas en el sentimiento traslucido que en los aparatos de adorno cursi y por demás abusados. Sus poemas son un bloque de luz cristalina que impresiona y contagia por la gracia natural de su ser poetico y de su sino de cosa elemental y grande. Nada de rebuscamiento versal, ningun traperío de metáforas, pero si solo un armonioso corazón que escucha las percepciones universales para dárnoslas a través de su entendimiento lirico. RUTA DE SOMBRAS lumínicas para filiar a un poeta…”