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Moncayo Esparza Pedro

 

En el Afan de emprender todo, sin haber concluido nada de provecho, García Moreno despertó la cuestión de límites con Nueva Granada: ambos Gobiernos nombraron árbitro al de Chile. García Moreno estaba apreciando a D. Vicente Piedrahita por influencia de Flores, y a él le nombro Encargado de Negocios en Chile, con el objeto de que defendiese al Ecuador. Nueva Granada: ambos Gobiernos nombraron árbitro al de Chile. García Moreno estaba apreciando a D. Vicente piedrahita por influencia de Flores, y a él nombro Encargado de Negocios en Chile, con el objeto de que defendiese al Ecuador. Nueva Granada nombro al Sr. Florentino Gonzalez, el culpado de haber conspirado contra la vida de Bolivar. “tuvimos ocasión de ver la “Memoria” del Sr. Piedrahita, y nos pareció deficiente”, dice D. Pedro Moncayo.” Si el Gobierno de Chile, agrega, hubiese querido fallar entonces, el Ecuador  hubiera perdido sus derechos de defensa”. Despues el Presidente Ecuatoriano quiso nombrar Ministro a Moncayo en Chile, como abogado de los intereses del Ecuador, en la controversia con la Republica peruana, y él no acepto, ora porque le indignaban las arbitrariedades del tirano, ora porque desconfiaba del Perú. Moncayo era el único ciudadano ecuatoriano, que hasta entonces se habia afanado por esclarecer los linderos entre su Patria y las Naciones vecinas.
Pedro Moncayo ha fundado en Piura (Perú), el periódico La Linterna Magica en el que maltrata a todos los hombres del Gobierno. “Un grave suceso ocurre con los desterrados, que perjudicara enormemente al Gobierno; en el camino han huido, A Valencia lo alcanzan los sicarios de Robles, en los Llanos de Cunchibamba, lo arrastran lo maltratan, lo atan a un árbol y lo fusilan. Primero estupor y luego indignación produce en el país entero el asesinato de Valencia; en Quito hay protestas contra el Gobierno durante los funerales y Don Pedro Moncayo publica una hoja violentísima titulada: “Un nuevo crimen, una nueva victima” verdadera manifestacion de la rabia colectiva ¿Resultado” A Moncayo destierran al Perú.
La Asamblea se reunió con sus diputados el día 17 de julio de 1852 nombro Presidente al Dr. Pedro Moncayo, de Vicepresidente al Sr. Ramón Benites y Secretarios a los Sres. Pedro Fermín Cevallos y Pablo Bustamante. Se procedió enseguida a elegir un Presidente interino de la Republica, recayendo casi todos los votos en el General Urbina, con excepción de cinco, que recibió el Dr. Francisco X. Aguirre. Este y otros echos dieron lugar para que se creyese, que el Gobierno Chileno protegió, aunque fuera indirectamente la invacion floreana. A ellos problamente hizo alusión el Dr. Pedro Moncayo Presidente de la Asamblea en un discurso en que hablo directamente contra el Gobierno Peruano. Con este motivo, el Sr. Pidió explicaciones al Gobierno del Ecuador , debiendo saber, que en los Gobiernos Constitucionales, los diputados no son responsables de las opiniones que emiten en las cámaras, y que el Poder Ejecutivo no lo es sino de sus propios actos. Se dio al Gobierno la autorización que habia pedido sin prever las calamidades que acarrearía a la nación esta imprudencia de la Asamblea Nacional. Con esta autorización, el Gobierno Nombró al Dr. Pedro Moncayo (Presidente de la Asamblea) Ministro Plenipotenciario cerca del Gobierno del Perú. En 1854 Aparecio en Guayaquil como principal agente de las conspiraciones un señor Tomás Moncayo a quien se seguía causa criminal por fraudes hechos en la Tesoreria, donde habia estado empleado. Formaba planes quimericos asociándose a gentes mas insignificantes que el. Se comunicaba con flores, o sus agentes, dando a sus ridículos pasos un valor que no tenían. Flores, que en ello nada perdia, se dejaba engañar, o lo fingía hasta sorprendido con las instrucciones y proyecto de acta revolucionaria. Pero la verdad es, que los conspiradores estaban enteramente destituidos de recursos pecuniarios, y en cuanto a Moncayo, lo que realmente se propuso fue hacer creer, que el Gobierno le perseguía causas políticas olvidándose de que estaba procesado por un delito común. El Gobierno del Ecuador  habia enviado dos legaciones a mas de la de Chile. Una a la Nueva Granada encargada por el Coronel Teodoro Gómez de la Torre; otra cerca del Gobierno Frances a cargo del Dr. Pedro Moncayo, que habia desempeñado el mismo empleo en el Perú hasta el año anterior.
En la época que escribió “La Dictadura Perpetua”, otro ecuatoriano ilustre, el Dr. Pedro Moncayo, daba a la luz pública. Un pequeño folleto, cuyo epígrafe era “El Tiranicidio”.
Los Chiguaguas dieron el mando al Coronel Subero, militar valiente, aunque fanfarron, que no estaba manchado con los crímenes que se imputaban a Mena. Subero se dirigió inmediatamente a Rocafuert (11 de julio) reconociéndole Jefe supremo protestando y jurando sostenerle. Con esta oportunidad paso Rocafuerte a la fragata, donde fue recibido con aplausos; pero según lo que refiere el historiador Cevallos, luego que le oyeron hablar de las paces hechas con flores, le miraron “con frío desdén como a prevaricador” Sin embargo hay que observar en esta ocurrencia dos circustancias importantes: la que Rocafuerte impuso arresto al Coronel Oses el mas osado en contradecirle y que habiéndose negado el Dr. Pedro Moncayo a servirle de secretario, “le intimo que saliede del Ecuador  Moncayo tuvo en efecto que salir”. Estos hechos acreditan que Rocafuerte fue obedecido y que no se volvió corrido y desconcertado a Guayaquil.
(1807-1888)
Nacio en Ibarra, el 30 de junio de 1807. Abogado, periodista, Rector de la Universidad de Guayaquil, representa verdadero valor del espíritu ecuatoriano. Recibio en primer termino la imborrable enseñanza que deja la pobreza, que habría de llevarle a pensar en ambiciosos proyectos muchos de los cuales en breve se le cumplirían.
Fundo varios periódicos como “El Quiteño Libre” de tanta significación para el civilismo del Ecuador; la huella dejada por este órgano de prensa es lección insoslayable para todas las generaciones. “La Linterna Magica” y “Rebenque” entre otros periódicos, sintieron el paso de su pluma.
Autor de folletos políticos y de un libro, “El Ecuador  de 1825 a 1875”.
Rodeado de libros y llevando en lo alto idealismo transcurrió buena parte de su experiencia.
Admirador asiduo del Libertador, en un articulo titulado “La muerte de Bolivar” dice lo que a continuación transcribimos y que demuestra, en parte, su manera de ubicar los hechos. “La democracia habia triunfado de la espada de Bolivar para morir ahogada en los brazos de sus pérfidos tenientes”.
Ademas, dentro de su curriculum vitae, se anota: legislador, diplomático, orador, diplomático e internacionalista, publicista, historiador, filántropo. Buena parte de sus años vivio en Chile.
Al momento de escribirse estas líneas, en la ciudad natal de Pedro Moncayo se ha desatado sincero afán de reconocer su valía, bien en publicaciones aparecidas en honor de este distinguido espiritualista, como también en un monumento que se piensa erigir en el parque principal de aquella pintoresca urbe.
“Filosofia de estoicismo y magnanimidad, al fin, la que sugiere esta vida que no agobia el dolor ni envanece el éxito de sus mejores días. Nigun regodeo con que pretendería deslumbrarnos. Ningun disonancia del animo siempre igual en el propósito de ayudar al desvalido. Y, antes bien, a lo largo de su existencia encontramos frecuentes demostraciones de su desinteres, no solo para las cosas materiales, sino también en el orden del espíritu, limpia y altivamente conformado. Y si no ambiciona para si sino aquello que en rigor y legítimamente le corresponde, gusta de distribuir, en cambio, sobrantes de su peculio con oportuna y sagaz liberalidad” comenta S. José M. Leoro en su publicación sobre este imbabureño ilustre (Homenaje a Pedro Moncayo), que siendo hijo ilegitimo paladeólos sinsabores de su tragedia, pues su padre Don José Moncayo, comerciante de origen colombiano, no pudo formalizar en el aspecto legal su paternidad, a pesar de que su madre Doña María Esparza Páez pertenecía a una distinguida y linajuda familia de Ibarra. El exposito, aquel infeliz que sufriera en carne propia el dolor y el hambre, la soledad y la incomprensión, triunfo finalmente.
Merecen citarse algunas otras publicaciones cortas: “10 de agosto y el ciudadano Vicente Rocafuerte”, “Cartas de Imbabura”, “Viajes por Suiza”, “Cuestion de Limites entre el Ecuador  y el Perú”, “Colombia y el Brasil”, “Estudios sobre el camino de Ibarra al Pailon”, “Juicio Critico sobre el ensayo de la literatura ecuatoriana de Pablo Herrera”, “El Tiranicidio”, “García Moreno y los jesuitas”, etc.
Fallecio en Valparaiso, Chile, el 3 de febrero de 1888.
Anciano incorruptible, nunca en nuestra historia se ha presentado un varon de mas inteligencia y carácter. Murió en el destierra soportado estoicamente durante mas de treinta años.
D. Pedro Moncayo es uno de los ecuatorianos libres, superiores: compuso una historia voluminosa, un incendio destruyó los manuscritos, pues el autor no habia podido imprimirlos, a causa de que estaba desterrado, y su patria no cooperaba con los medios de efectuarlo. En la ancianidad, todavía en el destierro, imprimió un compendio: hallábase valetudinario y ciego: el compendio no pudo ser compuesto sino con el auxilio de su ya débil memoria, y en medio de los disgustos inherentes a tan desfavorables circunstancias. Lo publico poco antes de morir, y gracias a las solicitudes y suplicas del General Eloy Alfaro. El señor Moncayo habia referido al General Eloy Alfaro, quien lo refirió al autor de esta obra, que el incendio no fue casual. Se instalo la convención en Guayaquil, en 17 de julio de 1852, y eligieron Presidente de ella a D. Pedro Moncayo, en aquellos días, el mas grande Ecuatoriano. Fue redactor de “El Quiteño Libre”, fue perseguido por Flores, fue Senador y Diputado, fue oposicionista en varios periódicos gubernativos, y cambatio a los gobiernos por las Convencion de 1852; fue Ministro Plenipotenciario en el Perú, y de esta Plenipotencia se sirvió para dar el aviso mas exacto, mas necesario y provechoso, de la usurpación de territorio que estaba cometiendo la Nacion peruana; fue Ministro Plenipotenciario en Francia; fue unos de los que influyeron en que se pusiera termino a la administración de Robles. Apenas se clausuro la Convencion, Moncayo fue enviado de Ministro Plenipotenciario al Perú. Iba a pedir reparaciones, a exigir se negara asilo a Flores, a ver como trazar los limites, a solicitar el pago de lo que el Perú restaba por asunto de deuda Colombiana, etc. Cuando Moncayo estaba preso en Guayaquil, dos de los oficiales que después aparecieron en la sublevación que hemos narrado, Darquea y Salazar, hablaron con el acerca de conspirar contra Robles y le ofrecieron proclamarle Jefe Supremo: Moncayo rechazo esta oferta, precisamente porque tenia delante al enemigo extranjero. Franco escribió a Moncayo a Lima, brindándole el nombramiento de Secretario General de su Gobierno: Mancayo no era Flores, y por consiguiente no acepto. Acudio entonces a D. Pedro Carbo, quien acababa de desembarcar en Guayaquil: le propuso que partiera a Quito y que exigiera al Gobierno provincial el somentimiento a la autoridad exclusiva de Franco, mejor prueba de que el Mariscal Ramón Castilla habia embaucado al Jefe Supremo de la Costa? La mansedumbre de Carbo llego al punto de aparecer como verdadero hombre evangelico: no se indigno, sino que propuso de que iria, no ya en desempeño de la comisión inútil de Franco, mas si con el propósito de establecer un nuevo triunvirato, con prescidencia de los personajes que componían los dos gobiernos de la patria. No quiso Franco, y solicitó a Carbo aceptase el nombramiento de Secretario General, nombramiento que, a su vez, no gusto a Carbo, y por esto fue hostilizado hasta el extremo de verse en la necesidad de asilarse en un consulado extranjero.