<< Montero Juan Indice M
 

 

Montero Pedro J.


El General Montero nombro su defensor al General Julio Andrade, mas este se excuso de la designación por razones obvias. Se dice que Montero al conocer la excusa de Andrade no pudo disimular su desaliento y dijo: “Voy a morir”, al despedirse de los pocos amigos que le acompañaron hasta el fin.
Jefatura Suprema.- Sr. General Pedro J. Montero. Diciembre 28 de 1911 – enero 22 de 1912.
Jefatura Suprema.- Se General Pedro J. Montero. Diciembre 28 de 1911 – enero 22 de 1912.

 

Para complementarlo, había que realizar lo que el propio General Montero, Jefe de la plaza de Guayaquil y dueño respetado y reputado de medio ejercito, cabalmente de la parte intocada por la palabra convincente de Terán.
Montero, que tenía mil motivos para servir al Gral. Alfaro era generalmente adicto a Emilio Estrada Carmona con una gratitud que se explicara quien habiendo leído los capítulos previos se dé cuenta de que, al acogerlo en el refugio de la “María”, sembró en el corazón de Montero, una deuda que este, fielmente, saldo 20 años después, al ofrecer adoptar una actitud pasiva si el ejercito de Quito depusiera, al General Alfaro.
La única condición exigida por Montero –mi padre al despedirse de mí en Quito se había anticipado a prescribirla--   fue que la persona del General Alfaro se respetase a toda costa y, si necesario, contra todos. Si algo hubiese pasado al general, estoy seguro que Montero, tigre enfurecido, habría reaccionado contra mi padre, y recíprocamente este también habría considerado cualquier percance personal que ocurriese al General, como punto final para su propia vida pública.
Cuando me telegrafió de Guayaquil, la frase convenida, equivalente a notificarme la neutralización de Montero, pude respirar tranquilo.