<< Morales de Aramburu Juan Indice M
 

 

Morales Galavis Antonio


El 24 de Diciembre, 1821 en la alta noche, sacaron el batallón del cuartel y se dirigieron a la sabana, donde prorrumpieron en vivas a Colombia, Luego destacaron una parte con el objeto de sorprender el cuartel de caballería y artillería, hecho lo cual se satisfacía el porfiado anhelo de incorporar la provincia de Guayaquil a la Republica de Colombia por medio de una traición y de una sublevación de pretorianos.
Esta tercera tentativa encalló igualmente que las anteriores. El Coronel Jimena Comandante General de la Plaza tuvo sospechas de la trama que se urdía y había pasado la noche en la artillería, de manera que cuando llegaron los colombianos, con el pretexto de llevar refuerzos de orden del comandante General, se les presento este para desmentirlos y rechazarlos. En todas estas conspiraciones, Sucre tenía una parte inmediata y eficaz, por lo mismo de haber sido el alma de todas ellas. Se mostraba haciendo el papel de mediador en cuestiones que no pudieron suscitarse sino cumpliendo sus órdenes expresas, o a lo menos, sin que los conspiradores hubiesen contado con su aquiescencia. En la seducción del Batallón Vengadores, figuraron el comandante Cuervo (Llamado e tuerto) y el Capitán Moreno dirigidos por el Coronel Morales, quien había sido separado de la Comandancia General de la provincia, porque con su mala conducta se había hecho insoportable al Gobierno y al vecindario. Las constantes y falsas alarmas de revolución, obras todas del Coronel Morales, tan desacreditado en su tierra como puede verse en los historiadores Torrente y Restrepo. Hasta el año de 1828 se vivía en el sur bajo el régimen del terror. Salom en Pasto y después su Teniente el Coronel Flores, en Quito el Coronel Morales, y en Guayaquil el General Juan Paz del Castillo comprimían no solo los movimientos revolucionarios como el Pasto, sino que castigaban de muerte por las más ligeras sospechas. Estas escenas de sangre servían en Guayaquil para avivar la odiosidad a los colombianos, y en las demás provincias para hacerles arrepentir del entusiasmo con que habían recibidos a sus Libertadores haciendo por ellos lo más notables sacrificios. El ejercito vencedor en Miñarica, lugar de la batalla, quedo por la ausencia de Flores a las órdenes de su segundo el General Antonio Morales conocido años atrás por sus crueldades. Cerca de mil hombres quedaron tenidos en el campo, es decir casi la mitad del ejercito restaurador. 
Hasta el año de 1828 se vivía en el Sur bajo el régimen del terror. Salom en Pasto y después su Teniente el Coronel Flores, en Quito el Coronel Morales y en Guayaquil el General Juan Paz del Castillo Comprimían no solo los movimientos revolucionarios como en Pasto, sino que castigaban de muerte por las más ligeras sospechas. Estas escenas de sangre servían en Guayaquil para avivar la odiosidad a los colombianos, y en las demás provincias para hacerles arrepentir del entusiasmo con que habían recibido a sus libertadores haciendo por ellos los más nobles sacrificios.
El ejercito vencedor en Miñarica, 1835 lugar de la batalla, quedo por la ausencia de Flores a las órdenes de su segunda, el General Antonio Morales, conocido años atrás por sus crueldades. Cerca de mil hombres quedaron tendidos en el campo, es decir casi la mitad del ejercito restaurador.
El 19 de noviembre de 1822, bolívar dispone que en caso de enfermedad, audiencia u otro injusto impedimento del intendente de Guayaquil debe ejercer dicho empleo el comandante de Armas Coronel Antonio Morales.
El 23 de Febrero de 1823 Bolívar al Coronel Antonio Morales, el Reglamento relativo a las funciones que debe ejercer como Comandante Militar de Guayaquil.
Coronel Don Antonio Morales, Jefe del Estado Mayor en la Batalla del Pichincha.