<< Moreno de la Sala Jorge Indice M
 

 

Moreno Heredia Eugenio


Hoy, a las 19h00, en el aula Benjamín Carrión de la Casa de la Cultura, el poeta Eugenio Moreno Heredia leerá algunos textos suyos. La presentación del acto estará a cargo de Susana Cordero de espinosa de quien recogemos, además, una entrevistas con el poeta.
Háblame de tu itinerario poético, de tus inquietudes. ¿Cuándo, cómo comenzaste? ¿Qué es para ti ser poeta?
-Esta vocación se manifestó en mi muy temprano; tenia once años cuando me rancie del colegio en un estado de ánimo muy especial y me fui al parque de San Blas: Saque un cuaderno del colegio y empecé a escribir… Aun vivía mi padre y note el impacto que este hecho produjo en el, su emoción; me dijo solo que el escritor se hacía luego de trabajar mucho, he seguido escribiendo si mayor disciplina a lo largo de mi vida, urgido por la supervivencia diría, por la pobreza; he trabajado siempre: el magisterio, la función judicial….Y el escritor aunque tenga los pies muy bien puestos sobre la tierra, necesita un tiempo largo y hermoso para soñar…
“He ido bebiéndome de amor a cada paso, cada pulgada de terreno que he caminado, el volcán, la llanura y el valle Hermoso y bello…”
Alfonso Moreno Mora, tu padre…
-Es innegable la influencia de mi padre y de mi familia paterna en el surgimiento de esta vocación mía. Escuchar la lectura de sus poemas a los hermanos mayores, verle escribir; recuerdo sus libros, las revistas que fundó y dirigió, sus charlas.
Todo ello influyo en mí, en mis hermanos en Oswaldo y su pintura. Soy apasionado por la poesía, pero sé que no he escrito bastante. Es, ha sido siempre lo fundamental en mi vida. Rike preguntaba en cartas a un joven poeta: ¿podría usted continuar viviendo si se le prohibiera escribir?, y añadía: si su respuesta es negativa, siga escribiendo, porque usted es poeta. Yo, por mi parte, no podría haber vivido si se me hubiera prohibido escribir. Cuando creo algún poema considero logrado luego de mucho trabajo, siento algo inefable, muy lejos del orgullo o de la vanidad; se que mi existencia se justifica en la escritura. Tarea difícil, dura, en la que considero haber logrado muy poco en relación a todo lo que he intentado. Ser poeta es, además y sobre todo, cierto ámbito interior: una manera de mirar la vida, de hacer, de amar todo lo que nos rodea, de añorar…Cuando se llega a alguna plenitud interior, esa especie de saturación vital fuerza a expresarnos. Lo que se acumulo inconscientemente quiere comunicarse; pero no creo ser poeta el momento en que escribió o por lo que he escrito: me siento poeta, vivo en poesía. 
¿Temas predominante?
-la muerte, sobre todo al comienzo de mi tarea, pero creo que es tema que atraviesa todo mi quehacer. (“El que huyo de la muerte y el gusano/ sembrando al hijo hincado de rodillas/que sintió arder la vida en las semillas. / El efímero, el triste, el desoldado,/ ahora es solo un hueso descarnado un fruto seco en medio del verano”). También un hondo amor a la vida; ¡la vida es tan bella. Susana! (“Oh tierra que nos desbordas de amor/como quiero entenderte y no abandonarte jamás”). Por lo mismo, quiero que el hombre sea más feliz sobre la tierra, sin guerra, sin injusticia. (“Que nazca el árbol y entendamos/ que es un milagro del amor, /que el hombre siembre paz y vida/haga su hogar y su alegría/ muera de muerte natural”).
Quiero que mi poesía llegue al pueblo intencionalmente busco un lenguaje alejado de dificultades, claro, transparente. Me preocupa, con patriotismo puro y dolorido, mi patria; amo nuestra geografía incomparable, la he recorrido palmo a palmo viajando siempre por tierra para conocerla y amarla mejor; pero en sus paisajes miro sobre todo al habitante desgarrado, al indio, al dueño antiguo de este mundo, ahora humillado, esclavizado: (Estoy oyéndote inclinado/sobre tu más antigua piedra,/Ecuador , padre nuestro” “Y en los Andes/pasando por Cajabamba/por Colta, pies descalzos,/ rostros de Humillación,/ aguaceros de hambre/ y un ataúd pequeño/ sin cortejo/ sin una retama siquiera/ en los hombros del padre/ a tropezones/ y la madre atrás/ reboso negro/ a cascajo,/ a grito/ a espino/ a cardo seco,/ escarmenando lentamente el alma”. }Y amo la historia. He ido bebiéndome de amor a cada paso, cada pulgada de terreno que he caminado, l volcán, la llanura y el valle hermoso y bello… Yo amo la casa mi casa de Cuenca con su patio de piedra y su huerta y su Jazmín que se ha secado desde que no estoy…
A las 19h00 de hoy en el aula Benjamín Carrión, de la Casa de la Cultura, el poeta Eugenio Moreno Heredia leerá algunos textos poéticos de su creación. Presentara el acto la doctora Susana Cordero de Espinosa.
 Moreno Heredia nació en Cuenca el año de 1926. Profesor universitario y de educación media. Sus obras han sido traducidas al francés. Polaco y rumano. Ha sido Director de dos mesas redondas sobre literatura infantil en encuentros de escritores latinoamericanos. También ha participado, en dos ocasiones, en calidad de Jurado del Concurso Nacional de Poesía “Ismael Pérez Pazmiño” que promueve Diario “El Universo”.
Ha publicado las siguientes obras: “Caravana a la noche” (1948); “Clamor del Polvo Herido” (1949); “Ecuador  Padre Nuestro” (1967); “Antología del Grupo Elan” (1977): “solo el hombre” (1970). Sus poemas han sido publicados en “El Universal” de Caracas, Venezuela. “Cormorán y Delfín”, Argentina, “Nivel”, de México y “Flacara”. De Rumania.

El autor de “teoría del Sueño” puede sentirse satisfecho; además de constituir una de las principales figuras en la lirica nacional, sin lugar a dudas es el poeta más amado de Cuenca. Y esto, como sabemos, no es fácil en cualquier lugar mucho.
 Y es que su poesía tierna, solidario, nos llega mansa como la lluvia, cala dentro del alma profundamente, Jorge Enrique Adam nos dice a este aspecto: “Los Poemas de la paz” de Moreno Heredia, se basan en una ancha solidaridad fraternal, es una exaltación de la vida, en un desear lo que él llama “la muerte natural”. Pero Eugenio, no solamente es el poeta de la ternura, sino que en su poesía, como en un gran caleidoscopio, la palabra fluye, a veces dura, cortante, arbitraria, rebelde, pero sobre todo, reflexiva, meditativamente.
Su poesía es su teoría, al igual que Calderón está convencido de que todo es sueño, de allí precisamente su desgarramiento que le hace definirse como “el soñante, el soñador, el solo” ante la realidad que siente con “un olor a sangre en cada silaba”.
Nacido en Cuenca el 22 de Enero de 1926, Moreno Heredia se integra con Efraín Jara, Jacinto Cordero, Teodoro Vanegas, entre otros, dentro del grupo Elan. Hijo de Alfonso Moreno Mora, poeta que a su vez figura en el “Generación Decapitada”, Eugenio declara: “No creo ser poeta el momento en que escribo o por lo que he escrito: me siento poeta, vivo en poesía”.
Obras Publicada:
Caravana a la noche, 1948. Clamor del polvo herido, 1949. Voz del Hombre, 1950. Poemas de la Paz, 1953. (Tres ediciones). Baltra, 1960 Poemas para niños, 1964 (Cinco ediciones) Ecuador  Padre Nuestro, 1967. Solo el Hombre, 1972 Antología, 1974. Antología del grupo ELAN, 1977. Trilogía de la Patria, 1978. Alfonso Moreno Mora y la generación decapitada, libro escrito conjuntamente con Agustín Cueva T.  1978. A tiempo de salvamos, 1981. Poesía, 1983 Presente Vivo, 1989 Introducción y selección a la poesía de Alfonso Moreno Mora, 1990.
¿El principal rasgo de su carácter?
El amor
¿La cualidad que desea en un hombre?
La bondad
¿La cualidad que desea en una mujer?
La sinceridad
¿Lo que más aprecia en sus amigos?
La entereza y cordialidad
¿su principal defecto?
Ser muy confiado
¿Su ocupación preferida?
Escribir y soñar
¿Su sueño de dicha?
Viajar
¿Cuál sería su mayor desgracia?
Sentirme solo totalmente
¿Que quisiera ser?
Un buen poeta
¿Dónde desearía vivir?
En Cuenca, donde vivo ahora
¿el color que prefiere?
El violeta
¿La flor que prefiere?
La magnolia
¿El pájaro que prefiere?
El canario
¿Sus autores preferidos en prosa?
Dostoievski, Borges, la prosa de Rike.
¿Por qué vive en esta ciudad?
Porque la amo mucho
¿A cuál autor lee actualmente y por qué?
Estoy leyendo una biografía de bolívar de un autor venezolano Indalecio Llévano
¿Sus héroes de ficción?
El Quijote

Cuencano nació el año de 1925. Es abogado y ha ejercido la cátedra secundaria en algunos colegios del país.
Hijo del gran poeta modernista Alfonso Mora, pertenece a una casa donde el Arte ha sido y es patrimonio y sustento.
Eugenio Moreno Heredia ha enmarcado su producción poética en un triangulo de distinción y grandesa. El mundo como problema social; la Patria como testimonio adorativo , seres y cosas caídos en el tiempo.
Desde su primer ángulo entona el salmo de la Paz. Denuncia el avance de muerte a través de la atmósfera hacia su parcela sureña habitada por “gavillas, niños y palomas”.
Sus pies que anduvieron caminos de “rio con musgo y hierbabuena” recorrieron desolados y secos los campos de Varsovia. Allí nació su profundidad que vino en vértigo de fibre y esperanza a clamar y aclamarnos.
A su segunda clasificaron ingresan los poemas a la Patria y sus contorno, “Ecuador, padre nuestro”, es su exclamación de amor y de civismo, vuelca la emocionada síntesis del paisaje de su alma, sobre la longitud andina y en voces congruentes con llega el dolor y el gozo de la patria.
De su permanencia en nuestro territorio insular, brotaron poemas de calidez y sutileza. Las islas encantadas de Galápagos fueron vigiladas y cuanto en las cuerdas de su ira.
Su tercera etapa esta representadas por composiciones de mejor contextura poética, quizás porque nacieron almacígalas de ternura, o que el dolor mas consiente en gozo lábrala infinita palabra evocativa. Siente adentro de todo preámbulo a la niñez fugada entre las calles de su pueblo. Reclina la esplendidez de su tono en la mansedumbre horizontal del padre muerto. Revive a van Gogh y García Lorca en la pujanza de su juventud. Pero en dos composiciones alcanza la grandeza constructiva e intrínseca. Usando en tono de confidencia epistolar habla con su hijo derribando en el materno Cosmo por la visitadora enlutada; y al narrarnos en cuadro real y desgarrador, el mundo de la mendicidad. “Los Mendigos” poema socialmente lirico ingresara en nuestras páginas selectas como signo de calidad por la  función del vocablo con la sutileza del alma, por la humanísima ternura de la idea, por la Ilenesa tropológica. La poesía no viste suntuosidades metafóricas, se da por simple narración. A veces, alguna topografía comunica paisaje, para finalmente, imperceptiblemente desembocar en un símil.
Moreno Heredia ha, ingresado últimamente al mundo maravillosamente difícil de los cultivadores de la poesía para niños. Su condición de Padre y de maestro perfilaron esta ruta que si es promisora. Mantiene publicado los siguientes libros: “Caravana a la noche”, Cuenca 1945” Clamor de polvo herido” Cuenca, 1949, “Poemas de la paz”, Cuenca, 1956. “Baltra”, Casa de la Cultura, Núcleo del Azuay, 1960.
Eugenio Moreno Heredia, del “Elan” cuencano y por ese afán de encasillarlo todo que tienen algunos, adscrito al grupo “Madrugada” en la generación literaria del 44, es uno de los mas genuinos creadores de poesía que ha dado este país, por su voz caudalosa, sincera y humana, enamorada de todo cuanto existe para embellecer y ennoblecer la vida, vertida en estrofas de diáfana estructura, con luminosa tropología que el autor extrae de los reinos de la Naturaleza, a la que rinde devoción edificadora.
No se ha dejado conquistar por vanguardismo experimentales que a ratos, vuelven abstrusa o hermética la expresividad conceptual, su verso fluye como el agua de un manantial para aplacar la sed estética de millares de sensibilidades afines a su cordial llanea muñida de iluminaciones interiores. Es un poeta “sentimental, sensible, sensitivo” y profundo en el ahondamiento de las esencias verdaderas. Su canto se alza en solidario y esclarecido amor cuando aboga por la paz, clama por el polvo herido, recorre la desolación de Baltra, coordina las rondas de los niños, o vibra con la hermosura geográfica y la pesadumbre social de Ecuador Padre Nuestro, con sus indígenas aun irredentes y sus mendigos aun caminantes…
Maestro –por educador y por poeta-, magistrado de la Corte Suprema de Justicia, con el corazón siempre a la izquierda de los buenos propósitos, su trayectoria cultural y vital es una de las más significativas no solo en el ámbito arcádico de su bella Cuenca sino en el país y en varios sitios del Mundo, si recordamos que en 1953 obtuvo el II Premio en el Concurso internacional de Poesía con el tema de la Paz convocado en Praga por la Unión Internacional de estudiantes con un jurado integrado por Nazim Hikmet, Juan Marinello y Viteslav Nezval.    
Ahora, el Dpto. de Difusión Cultural de la Universidad de Cuenca, acaba de editar Presente Vivo, con 18 poemas de Moreno Heredia, de varia extensión y sostenido aliento, que persisten “en la búsqueda ambiciosa de los días fugaces ya idos, pero no para la pena inútil, sino para reiterar el espectáculo gozoso de la vida de la que fuera espectador y actor”, como subraya el prologo de este libro. “Nada acabó, todo es presente vivo,/no hay pasado ni ayer, todo está intacto. (…) Vuelvo a encontrarte amigo de la infancia/ en una tarde de caballos blancos/ bajando desde el cielo con la lluvia/ por ese barrio de las Herrerías”.
En la “Elegía para Alfonso Moreno Mora”, cifra toral de este poemario, evoca: Padre de ayer/hoy hermano ya ido al que contemplo/ con dos lagrimas duras de pedernal quemado/ girando entre las trombas de la muerte,/ extendiendo la mano/ en vano,/ sin sentido,/ buscando una caricia por el viento/ queriendo oír la voz de una mujer/ por los acantilados de la nada”.
Varios sonetos, propositivamente imperfectos, musicalizan la nostalgia, la ternura, la optimista visión desentrañadora; o la pericia inefable  del poeta para tocar con verso iluminado a los mínimos seres agrarios.
“Ñucanchi América” recorre geográfica e históricamente la heredad indo hispana alabando a sus prohombres combatientes con versos penetrantes por su intención y linaje lirico. “Hombre” es un estremecedor alegato: “Y el pueblo de esta América nuestra tiene hambre/ y el pueblo de esta crucificado; preguntad en Caracas,/ lo mismo en Buenos Aries/ y aquí en Ecuador  con hambre amarga”. En “Misterio” interroga al presagio: “¿A quién está llamando la quipa/ en esta noche triste de fogatas lejanas?” En “Domingo tarde” teje responsos a la india muerta. Y en “Niño indio”, solidaridad antológica, pregunta: “¿Qué idioma entiendes,/ que Dios te ampara’/ Hijo del viento,/ golpeado por las mentes mayorales,/ huérfano en la fiereza del planeta,/ ¿a quien aguardas entre tanta lluvia/ montón de soledad, piedra caída/ de un templo esplendoroso, destruido?/ Miras pasar los cóndores y elevas/ inútilmente tu esperanza al cielo”.