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Mosquera Corral Cesar Antonio

 

Obispo de Ibarra y Administrador Apostolico de Guayaquil: Al dia siguiente del fenecimiento de Monseñor Heredia Zurita, fue nombrado Su Excia. Monseñor Cesar Antonio Mosquera Corral, VIII obispo de Ibarra, Administrador Apostolico de Guayaquil. Aquel 2 de agosto fue sepultado Mons. Heredia en la cripta de la Catedral, para la cual trabajo por conseguir el impuesto a favor de su construcción en 1945, mientras que Monseñor Mosquera Corral estaba realizando unas eficaces misiones en la provincia del Carchi.
El 9 de agosto de 1954 llego a Guayaquil en medio de las aclamaciones del pueblo católico con el objeto de tomar posesión canonica de su elevado cargo. Ratifico a todos los sacerdotes en sus respectivos cargos.
IX Obispo de Guayaquil: El 11 de octubre de 1954 fue nombrado IX Obispo de Guayaquil por Su Santidad Pio XII Cuando estaba en su Diocesis de Ibarra. Luego de arreglar todos los asuntos de su amada y nunca olvidada diócesis Ibarra. Luego de arreglar todos los asuntos de su amada y nunca olvidada diócesis Ibarrense, se despidió de sus queridos feligreses el 3 de diciembre del mismo año, pues, al dia siguiente se dirigió a Guayaquil, en avión, para tomar posesión canonica de su nuevo Obispado, cuyo clero y fieles le dieron la mas entusiasta bienvenida, acompañándole gran muchedumbre de personas hast la Catedral, habiéndose ganado la simpatía de todas las autoridades locales y diocesano desde el primer dia de su llegada, con su don de gentes y dulzura de carácter.
Volvio a confirmar en sus cargos al Rmo. Rogerio Beauger, como ProVicario genral, y como Provicario General, y como Prosecretario al Sr. Pbro. Luis Arias A., cuyo jefe inmediato era el Excmo. Monseñor Silvo Luis Haro Alvear, Vicario General, que luego paso a la Provincia de El Oro, como su Administrador Apostolico.

Datos Personales de Monseñor Mosquera: Nacio en Riobamba el 22 de abril de 1896 en el iluste y cristiano hogar del Sr. Ricardo Mosquera Orozco y de la Sra. Carmen Amelia Corral y Corral de Mosquera. Es el primero de 11 hijos que tuvieron estos signos padres. Fue  bautizado  en la iglesia San Francisco, de esa misma ciudad, siendo sus padrinos: el Sr. Antonio Mosquera y Dña. Ignacia Orozco de Mosquera. Este Sacramento se celebro el 7 de mayo de 1896.
Sus estudios primarios los efectuo en el Jardin de Infantes del Asilo “San Vicente de Paúl”, en el Colegio Maldonado, de Riobamba, Sus estudios secundarios los hizo en el Colegio “San Felipe”, de esa misma ciudad, y en donde fue contemporáneo del ilustre ex-Primer Magistrado del Ecuador, Dr. Carlos Alberto Arroyo del Río.
En 1913 entro al Seminario Mayor de S. José guiado por el único deseo de llegar al Sacerdocio para servir a Dios y a su Santa iglesia, los fieles, cuyos Profesores que regentaban ese Centro quiteño de formación clerical distinguieron desde el comienzo a tan virtuoso joven. Por lo cual el 1° de enero de 1921 fue ordenado sacerdote del Altisimo para servir a los Diocesis de Bolivar, por medio del Excemo. Monseñor Carlos María de la Torre.
Su vida Sacerdotal: El 7 de enero de este año fue designado Coadjutor de la Vicaria de Guaranda. En 1921 es Coadjutor en la Cabecera de Guano. En 1922 vuelve a Guaranda en donde es Capellan del Colegio de las Madres Marianitas, al mismo tiempo que sirve en la Escuela de los Hermanos Cristianos cuyo edificio escolar fuwe construido gracias al dinamismo del joven Capellan.
En junio de 1925 es nombrado Parroco de la población de S. Luis, en la provincia del Chimborazo, en ella construyo el templo parroquial, por cuyo motivo los pobladores  lo recuerdan con gratitud y cariño perennizados en una placa de metal. En febrero de 1927 esta al frente de la Parroquia de Cicalpa, en donde construyo un dispensario Medico.
Después de un trabajo intenso y existoso en los campos de tan vasta Diocesis, fue nombrado Vicario General, por Mons. Alberto María Ordoñez, sin ser Canonigo.
Octavo Obispo de Ibarra: Gracias a su espíritu de trabajo y amor a su ciudad consiguió la construcción del nuevo Palacio Episcopal. En esta obra se encontraba cuando fue sorprendido con la noticia de su preconización para VIII Obispo de Ibarra, el 18 de septiembre de 1936.
Riobamba fue repleta del más emocionante entusiasmo ante tamaña noticia que exaltaba a uno de sus más ilustre hijos. Todas las autoridades locales y Clero se puso en pie para preparar dignamente las celbraciones de la consagraacion episcopal, la misma que se efectuo el 24 de anero de 1937 en la catedral de la misma ciudad, por medio del Excmo. Monseñor Carlos María de la Torre, entonces Arzobispo de Quito, acompañado de los ilustres Prelados: Alberto María Ordoñez, obispo de Riobamba, y Daniel Hermida, obispo de Cuenca. En esta ciudad, enseguida escribió su primera Carta Pastoral a sus amados diocesanos de Ibarra.
En enero 31 viajo a Ibarra y tomo posesión de su Diocesis, la misma que fue entregada por el Rmo. Monseñor I. Reyes, Vicario Capitular, en medio de una imponente ceremonia y de numerosos fieles, entre los cuales estaban distinguidas damas y caballeros de Riobamba y mas sacerdotes que habían viajado a la capital de la provincia de los lagos.
El 2 de febrero se celebro su primera Misa Pontifical, en la cual, el Sr. Deán Liborio Madera pronuncio una elocuente y sentida Oracion Gratulatoria.
En octubre siguiente fundó el Colegio “Sanchez y Cifuentes”, en Ibarra sensible a la eficacia y bondad de la educación católica.
El 16 de junio de 1941 celebro y presidio el Quinto Sinodo Diocesano que produjo mucho bien al vivir diocesano en todos sus niveles.
En junio de 1950 viajo a Roma para hacer su “visita ad limina” al Santo Padre, y para asistir a la Canonizacion de Santa Mariana de Jesus Paredes y Flores, la Azucena de Quito, efectuada el 9 de julio de este año Santo.

De este modo Monseñor Mosquera Corral llego al 2 de agosto de 1954 en que fue nombrado administrador Apostolico de Guayaquil.
De su extraordinario trabajo y maravillosa acción pastoral en Ibarra, se podría escribir algunos tomos, pues, este virtuoso y abnegado Prelado no descuido nada de lo que debe preocuparse un verdadero Pastor según el Corazon de Cristo, Ojala haya alguna  perona, testigo de su labor, en Ibarra, con cuyo pueblo se identifico tanto, hasta el punto de hacerse un ibarreño mas y de pasar como tal solo por haber sido autentico Obispo ibarrense durante casi 18 años, que logre escribir la gigantesca obra de su ministerio episcopal, para cuyos fieles escribió 16 Cartas Pastorales plenas de sabias enseñanzas y saturadas de consejos y disposiciones atinadas que contribuyeron al mejoramiento y adelanto de la vida espiritual de tan ilustre y católico pueblo de las Provincias de Imbabura y Carchi, que en esos días, componían la Diocesis de Ibarra.
Noveno Obispo de Guayaquil: 1954-1956
Luego de organizar la Rma. Curia Diocesana, Monseñor Mosquera tendio sus miradas hacia su Senado Episcopal, el Vble, Cabildo Eclesiastico Catedralicio. Hizo un llamamiento a respetables damas para que con su reconocida generosidad se dignen atender al sostenimiento del Coro de la Catedral para que no se interrumpa el rezo oficial de los ilustres Cabildantes. Tal preocupación data del 12 de agosto de 1954. Cuando fue administrador Apostolico. El siguiente 29 de septiembre desde Ibarra envio su primer Exhortacion Pastoral al Clero y fieles de Guayaquil.
Posesionado ya del elevado cargo de IX Obispo de Guayaquil, el 4 de diciembre de 1954, celebro su primera Misa Pontifical el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepcion: y el 12 de junio de 1955 escribio su primera Carta Pastoral que verso acerca del Seminario Conciliar de Guayaquil, manifestando asi su honda preocupación por el aumento de las Vocaciones sacerdotales a fin de proveer de sacerdotes a su Diocesis tancarente de ellos desde que la fiebre amarilla de septiembre de 1842 llevo al sepulcro a 22 sacerdotes, preocupación, que como habrá notado el lector, ha sido punto de capital importancia de todos los obispos de Guayaquil.
El Seminrio Diocesano: Su primera preocupación como IX Obispo de Guayaquil fue el Seminario. Con este Objeto compro un area de terreno, en el Km.5 y medio de la carretera a la costa, a la H. Junta de Beneficencia para edificar la casa en que se formarían un día los futuros sacerdotes. Como se sabe los edificios están en avanzada construcción.
El Centro Catolico Diocesano;
Su simultanea preocupación fue la de construir un edificio para el funcionamiento de todas las actividades católicas de la Diócesis, con el nombre de Centro Católico Diocesano. Para tan noble fin, Mons. Mosquera solicito a la Sagrada Congregacion del Concilio la autorización de recibir con hipoteca la cantidad necesaria para construir en el solar pertenecnete a la Diocesis, junto a la Catedral por las calles: C. Ballen, Boyaca y Diez de Agosto, auqel Centro Catolico, autorización que fue dad por dicho Sagrado Dicaterio el 24 de junio de 1955.
Al renunciar el Arzobispado de Guayaquil, Monseñor Mosquera tuvo a grata satisfacción de ver concluida la  primera planta en la que funcionan algunos almacenes con cuyas rentas en su primera etapa han servido para cancelar la hipoteca al Banco de la Previsora, y luego, el actual Sr. Arzobispo Echeverria decidirá lo que mejor convenga a los intereses de esta ilustre Arquidiocesis, cuyas fuerzas económicas constituyen las ofrendas que los fieles dan por las Confirmaciones y mas honorarios exiguos de la Curia Arzobispal para con ellos atender al pago de los empleados y restantes necesidades de la misma.
Por tanto, con las siguientes líneas deseo responder, por mi cuenta, a no pocos escritores de los importantes Diarios locales y a muchas personas que sin averiguar antes, como conviene a todo autentico articulista de los órganos de la prensa, han escrito cosas equivocadas como esta: que con los dineros de la Junta de Construccion de la Catedral se ha hecho el edificio de Boyaca, Ballen y 10 de agosto. Con estas frases desvirtuo los falsos conceptos al respecto.
Pero, estoy resaltando la obra del primer Arzobispo de Guayaquil, y debo decir, que frente a la pobre situación económica de la Arquidiocesis Guayaquilense, reducida a su minima expresión por ciertos perseguidores de la iglesia Ecuatoriana en las postrimerías del siglo pasado y en la primera década del siglo presente, Monseñor Mosquera quiso remediar este precario estado económico y tuvo éxito, por lo cual, el Clero le estará siempre con respetuosa admiración.
Primer Arzobispo de Guayaquil: 1956-1969. La Bula de Ereccion de la Arquidiocesis de Guayaquil: “Cum in Aequatoriana Republica”, esta fechada en Roma ante San Pedro el dia 22 de enero del año del Señor de 1956, y “decimo séptimo” del glorioso Pontificado de su Snatidad Pío XII. En virtud de dicha Bula la Iglesia Episcopal Guayaquilense es elevada el grado y dignidad de Sede Arzobispal Metropolitana con todos los derechos privilegios y prerrogativas de que goza todas las Arquidiocesis, según las dispociones del Derecho Canónico.
 Como sufragáneas de la nueva Arquidiocesis se señalan la Diocesis de Portoviejo y las Prelaturas Nullius de los Ríos y El Oro.
Promueve a Monseñor Mosquera Corral, hasta ahora Obispo de Guayaquil, a la dignidad de Arzobispo Metropolitano. Y asi se anotan otros puntos importantes, como ha podido leer el atento lector en la Bula de erección de este Arzobispado.
Mons. Mosquera recibió esta gracia del Santo Padre, mediante comunicación veneranda de la Sagrada Congregacion Consistorial con fecha 26 de enero de 1956. La ejecución de esta Bula. Estuvo a cargo del entonces Nuncio Apostolico del Ecuador, su excia. Opilio Rossi, en la catedral huayaquilense el 13 de mayo de 1956, con asistencia del Excmo. Sr. José María Velasco Ibarra, Presidente Constitucional del Ecuador, y de algunas Autoridades de la ciudad, y los Prelados de la nueva Provincia Eclesiastica de Guayaquil. Obras Realizadas por Monseñor Mosquera durante su glorioso Arzobispo; A continuación, me es grato reproducir, de un modo actualizado, lo que escribi en el folleto Se despide Nuestro pastor, con motivo del merecido y extraordinario homenaje que recibió de parte de clero y pueblo católico de Guayaquil, con la presencia del Excmo. Sr. Nuncio Apostolico Dr. Giovanni Ferrofino, aquel 31 de mayo de 1969, en el Coliseo Cerrado de Deportes:
Renocacion del Impuesto al Comercio de Guayaquil: en una ocasión, 1959, a favor de la Junta de Construccion de la Catedral de Guayaquil, creada por decreto del 9 de enero de 1945 por la Asamblea nacional Constituyente y conseguida a petición a petición del Excmo. Monseñor José Felix Heredia S. J. VIII Obispo de Guayaquil. Gracias a este impuesto Monseñor Mosquera ha visto la construcción de los siguientes edificios: catedral, el Palacio Arzobispal, la Casa Parroquial de El Sagrario, el Seminario de Guayaquil.  
La Fundacion de la Universidad Catolica de Santiago de Guayaquil: en abril de 1962, la construcción del primer edificio de ella y la construcción del primer edificio de ella y la construcción de la Capilla “Divino Maestro” de la misma Universidad y los primeros trabajos y diligencias para construir el edificio de la facultad de Medicina, todo lo cual ha supuesto abnegación, diligencias, viajes, para obtener la ayuda económica de U.S.A. y de Alemania junto con las donaciones de distinguidas personalidades catolicas benefactoras de este Primer Centro Católica de Educacion Superior de Guayaquil.
Fundacion de nuevas Parroquias: Espiritu Santo en Guayaquil, Santa Marianita. Sagrada Familia, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. San Juan Bosco, San Antonio María Caret, San judas Tadeo, Nuestra Señora de Fátima, Santiago Apostol. Santisimo Cristo de la Salud, nuestra Señora del Santisimo Rosario, San Antonio de Padua, Santo Domingo Savio. La Concepcion, San Martín de Porres. Nuestra Señora del Cisne, San Antonio, San Leonardo de Porto Mauricio, Nuestra Señora de Montserrat, Santa Rita de Casia, Cristo Redentor.
En el tiempo de su administración pastoral, Monseñor Mosquera tuvo el consuelo de ver ordenados sacerdotes a los siguientes: Dr. José Gomez Izquiero (1959); Pedro Riascos Chichonis (1962); Francisco Larrea Eguez (1963); Hugo Arias Palacios, Ivan Pazmiño Jimenez y Carlos Bravo Gonzaga, (1966); Carlos Vega  Paredes, Carlos Ayala Torres, Galo Flor García y Bolivar Salazar Mora ( 1967); Roberto Harry Pazmiño Guzman, el 6 de abril de 1969.
Los Exmos, Sres. Obispos Auxiliares: Sin duda que de Monseñor Mosquera se puede escribir mucho mas respecto de las obras verificadas en su Gobierno Eclesiastico, mas, no pudiendo extender esta narración, mencionemos otra actuación suya, cual es la presencia de los Obispos Auxiliares en esta Sede Guayaquilense, ya que ellos han sido para Monseñor Mosquera el mejor apoyo y consuelo en su ardua tarea de Pastor.
Asi, en el pasado siglo, Monseñor José Tomas de Aguirre, II Obispo de Guayaquil solicito al Santo Padre un obispo Auxiliar, que le dio en la ilustre persona de Monseñor Luis de Tola y Aviles, consagrado el 15 de noviembre de 1865, para coadyuvar a un no menos ilustre Obispo guayaquileño, como lo fue el Sr. Aguirre y Anzotegui, en sus 7 años de Obispado.
En el presente siglo Monseñor José Felix Heredia Zurita, VIII Obispo de Guayaquil, en sus 16 años y 5 meses de administración diocesana, fue ayudado en su obra pastoral, desde el duodécimo año, por monseñor Silvio Luis Haro Alvear, en calidad de Obispo Auxiliar.
En cambio Monseñor Mosquera Corral, en sus 14 años, 8 meses y 10 dias de administración jerarquica en Guayaquil, ha tenido l asatisfaccion de ser recorrido por los siguientes Obispos Auxiliares Luis Alfredo Carvajal Rosales, José Gabriel Díaz Cueva, Finalmente y por primera vez en la historia de la Iglesia Guayaquileña, y del Ecuador  al señor Arzobispo Mosquera, el 7 de diciembre de 1967, recibe de la Santa Sede el señalado privilegio y precioso obsequio de tener los obispos Auxiliares para su labor pastoral; alto honor para su labor pastoral; alto honor para esta noble ciudad como urgente auxilio para Monseñor Mosquera, cuya noticia de a Excma. Nunciatura recibió en una habitación de la clínica “santa Marianita, en donde fuera de urgencia el primero de noviembre de ese mismo año, son ellos Monseñor Ernesto Alvarez Alvarez, y el Excmo. Monseñor Vicente Cisneros Duran.
Monseñor Alvarez riobambeño como Monseñor Mosquera Cisneros, nacido en Pelileo provincia del Tungurahua, quienes trabajaron en forma eficiente y decicida hasta el 12 de abril del año de 1969, en que su Santidad hizo saber que ha aceptado con muha pena la renuncia de su elevado cargo arzobispal al Ilustre Monseñor Cesar Antonio Mosquera.
Monseñor Ernesto alvarez, el dia lunes 14 de abril fue elegido Vicario Capitular por el Vble. Cabildo Metropolitano, y según el derecho posconciliar, Monseñor Vicente Cisneros continuo Laborando junto a Monseñor Alvarez, en calidad de Vicario General, pues su nombramiento de Obispo Auxiliar de Guayaquil, ya no subsistía.