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Naranjo Vargas Plutarco

Nació en Ambato el 18 de junio de 1921.
Médico graduado en la Universidad Central del Ecuador, 1949, posteriormente, realizo estudios en la Universidad de Chile y en la Utah, EE.UU., Jefe del Departamento de Ciencias Filosóficas de la Facultad de Medicina U.C; Director de Investigaciones científicas de los Laboratorios LIFE; vicepresidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana; cuatro veces premiado con el premio “Universidad Central”, que ese superior centro educativo concede a los profesores por sus trabajos de investigación científica; delegado del país a múltiples congresos de ciencias realizados en América y Europa; conferenciante y redactor distinguido de varias revistas medicas del país, del Continente y Europa; Presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Alergistas; Presidente de la Asociación Latinoamericana de Alergología; Miembro de la Academia  de Ciencias de Nueva York; Miembro del Comité Consultivo de la Fundación Darwin, y merecedor de otras distinciones que honran al Ecuador .
Entre su Bibliografía, sin tomar en cuenta artículos que suman bastante numero, desperdigados en publicaciones del país y del extranjero, anotamos, “Las heladas y la necrosis frías de las plantas”; “El sistema neurovegetativo. Filogenia, embriología, anatomía y el Seguro Social obligatorio”; “Los métodos estadísticos aplicados a las investigaciones médicas y biológicas”; el desarrollo de la ciencia en América Latina”, “El Panorama del mundo de las ciencias”; “Toxicity of histamine: lelhal doses”. Capitulo que forma parte del: Handbook of Experimental pharmacology. Vol. XVIII Histamine and Antihistaminies part1 Histamine. Its Chemistry, metabolism and physiological and pharmacological actions. Berlin. New York: “Time: inmunicion y alergia”, “La doctrina Socialista”.
Montalvista acendrado, su tarea de tal la hallaríamos en estas tres notables publicaciones de su elaboración: “Juan Montalvo: Estudio Bibliográfico. Tomo I: los escritos de Montalvo”, “Juan Montalvo”, edición especial para los maestros del Ecuador.
Su dedicación a las ciencias vence a sus aficiones literarias que desde luego, cuando aparecen demuestran capacidad indiscutible. Franklin Barriga López escribió sobre su obra “Ayahuasca, religión y medicina”, en julio de 1970, el presente artículo que lo transcribimos en su integridad.
Ayahuasca, Religión y Medicina (Imprenta de la U.C., Mayo-1970). A los treinta días aproximadamente, de haber aparecido la obra de este título cuyo autor es Plutarco Naranjo, en la Editorial de la Universidad Central del Ecuador, se produjo uno de los más graves atentados que registra la Historia de la Patria y de la Cultura: materialmente redujo a escombros esta editorial, esta fortaleza del pensamiento escrito, este manantial de sabiduría, la explosión de una bomba colocada por mano anónima.
La Editorial Universitaria desapareció, más no con ella el espíritu que late en todo lugar de igual significación; por cada implemento tipográfico desaparecido, miles vendrán a suplantarlos; por cada máquina destrozada otras aparecerán proclamando la eternidad de la verdad y el perenne florecimiento de los predios de la razón. Hecho inaudito, torpe, incalificable, creer que con la fuerza bruta se puede doblegar a algo incorpóreo y permanente, crear que con el impulso pasionario se opacara el brillo de la inteligencia, la conjunción de los factores que estructuran el progreso.
A la idea, cuya carta de eternidad radica en la justicia y el camino por el cual se desliza, jamás se la doblegara, se la hará desaparecer con métodos como el que estamos condenando; a la idea se la combate con la idea, al pensamiento con el pensamiento, a la luz con mayor luz a fin de dar claridad inmensa y enceguecer a los heraldos de la sinrazón, de la testarudez y del oscurantismo.
La presente época, caracterizada por explicable serie de actitudes humanas y, asimismo, nada recomendables procederes, tanto en lo interno como en lo externo de las naciones, se identifica con paradojas y atolladeros sin salida, con audacias, que rebasan todo calculo, con su propio rostro en parte constreñido por la manifestación de una juventud que se ha definido en el acto que llama a estudiarle como respuesta al medio del cual se ve rodeado. Aquí, la droga alucinógena es capitulo que no puede permanecer sin brindarle la atención debida, el examen minucioso, la conclusión desapasionada y solida.