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Ontaneda León Mariano


Fue uno de los mas fervoroso religioso mercedarios de Quito continuadores de la grandiosa obra del Venerable padre Fray francisco de Jesús Bolaños; nació en la ciudad de Quito, a mediados del siglo decimo octavo, de padres nobles y virtuosos, como lo fueron el señor don Juan Ontaneda y la señora doña Manuela León.
Ingreso a la Orden de la Merced e hizo su profesión religiosa en el Convento del Tejar de esta misma ciudad natal, el día 11 de abril de año de 1776, en manos del entonces R.P. Comendador Fray Cristóbal Auz y Pueyo. El R.P. Lector Ontaneda mereció ser condecorado, Motu Proprio, por el Rvmo. Padre Maestro General, Fray José González, con el grado de Presentado de número y lectura, como en efecto así en esta categoría fue reconocido por la Provincia Mercedaria de Quito, en 20 de octubre del año de 1786. Por estos tiempos, y obligado por la obediencia, se presento a exámenes y fue incorporado en el numero de los doctores en Teología de la Universidad de Santo Tomás de la ciudad de quito, lo que le dio derecho para concurrir en calidad de Replicante, a muchos actos literarios de dentro como de fuera del claustro, en las universidades, colegios y demás religiones de esta ciudad. Por cuatro periodos, de tres años cada uno, desempeño el cargo de Comendador de la Recolección del Tejar. Además de esta Prelacía, desempeño también los cargos de Provincial, Visitador  General y Presidente de varios capítulos, demostrando en todos ellos suma prudencia y mucho conocimiento de los tiempos y de los hombres. Muchas fueron las obras que dejo escritas el R.P Maestro Ontaneda, de las que apenas han llegado hasta nosotros: la oración fúnebre, pronunciada en la iglesia de la Merced de Quito, con motivo de la muerte del Venerable Siervo de Dios Fray Francisco de Jesús Bolaños, que tiene por título “Cursus Philosophicus in Logicam Phisicam et Metaphisicam”. Que se conserva inédita en la Biblioteca del Convento Máximo de Quito. La iglesia de la recolección, la casa de ejercicios Espirituales, las ciudades de Cali, Pasto, Ibarra, Quito, Latacunga, Ambato, Riobamba, Cuenca, Guayaquil, Esmeraldas, Manabí, y otras ciudades de menor importancia, son testigos mudos pero elocuentes, de lo que, como Misionero, trabajo el R.P. Maestro Ontaneda; y porque así lo vio y le consto el Hmo. Señor obispo doctor don José Cuero y Caicedo le pido que se hiciera cargos y diera vida a la obra del “Santo Celo”, que estaba a punto de naufragar; y la obra del “santo celo” surgió nuevamente y dio abundantísimos frutos.  
El padre Mariano Ontaneda nació a mediados del siglo XVII, sus padres fueron el señor Juan Ontaneda y la señora Manuela León. Recibió su educación primaria y secundaria en el Colegio de los RR:PP. Jesuitas, ingreso al convento de El Tejar en 1775; profeso en 1777 bajo la dirección del Padre Cristóbal Aaz y Pueyo; en 1778 recibió las ordenes sagradas y canto su primera misa. La vida del Padre Ontaneda la paso estudiando, meditando y escribiendo, haciendo obra misional y dentro de sus meditaciones escribió varias obras en latín, conservándose inéditas. El padre mariano Ontaneda, después de una vida ejemplar, murió en el mes de junio de 1823, desde San José de El Tejar, haciéndole compañía al Padre Grande.
El elogio fúnebre fue impreso en el año de 1876; pues conocer parte del elogio fúnebre pronunciado por el padre Ontaneda, por habérmelo regalado aunque incompleto.