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Pacha


Huayna Capac se dio a la tarea de pacificar el territorio conquistado y cuando todo estaba en paz, previo consejo y deliberación de sus generales y altos dignatarios, resolvió contraer matrimonio con la heredera del trono. Una embajada respetable marcho a la fortaleza en la que se encontraba la princesa Pacha, as solicitar su mano para el monarca victorioso. La princesa aunque transida de dolor su corazón, por la muerte de su padre y los desastres ocasionados por la invasión injusta de Huayna Capac, luego la largas deliberaciones con los curacas y generales del ejército y con una visión clara de porvenir del imperio, acepto la propuesta del monarca.
A su regreso de Quito, el inca ordeno se hagan los preparativos para el matrimonio tan ansiosamente esperado, por que unía su destino de monarca del Tahuantinsuyo con la reina heredera de los Quitus, los Caras, los Shirys y los Duchicelas.
Huayna Capac, político perspicaz, que conoció a fondo la idiosincrasia de sus conquistadores, para esta ceremonia se presento con el Llauto Carmesi, signo de los incas y en ligar del manto real, un poncho fino de lana de vicuña, franjado de trencillas y flecos de oro, recamado de pedrería. La esmeralda insignia y símbolo de los Shirys, lo ostenta Pacha en su diadema. Los pueblos que asistieron a la ceremonia, viendo la Esmeralda, insignias de sus soberanos y el poncho, indumentaria de los Shirys enloquecieron de contento, gritaron y bailaron de alegría, delante del gran templo del sol en Quito; regaron flores a su paso arrodillaron en señal de acatamiento y leal vasallaje.
Paccha, con mirada profunda y emocionada se inclina ante su prometido. El gran sacerdote Villa Huma, le une en matrimonio. Después de la ceremonia, Paccha coloca la Esmeraldas de los Shirys sobre el Llauto de Huayna Capac, insignia de los cuzqueños. Todos los grandes y señores de la Corte del soberano, así como todos los grandes. Todos los grandes y señores de la Corte del soberano, así como todos los grandes señores de la Quitus, se muestran satisfechos, porque después de tantos azahares de la guerra, sobreviven los gloriosos Shirya, representado en su reina y soberana Paccha, hija muy amada de la Nación Puruha.